MenteTustra | Desaprender lo aprendido

Zhandra Rodríguez

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Algunos físicos preferirían regresar a la idea de un mundo real objetivo
cuyas más pequeñas partes existen objetivamente en el mismo sentido
que existen las piedras o los árboles independientemente
de que los observemos o no. Esto como quiera que sea es imposible

Werner Heisenberg
Premio Nobel de Física por el Principio de Incertidumbre cuántico

Aquella frase: “Ser o no ser”, ya no es la pregunta sino ¿por qué el gato está vivo y muerto a la vez? Casi un siglo antes de dicho gato, Immanuel Kant argumentó que “la cosa, en sí misma, no puede ser observada porque existe a priori de su conocimiento, tanto como las matemáticas”. Hoy los procesos-sistemas cuánticos -estado unitario ondulatorio de la naturaleza, denominado PSI-, preceden la existencia y no al revés; ya que el objeto-cuerpo o cosa no es la esencia, y puesto que PSI no tiene principio ni fin; mientras que el cuerpo sí está sujeto a la 2ª ley de la termodinámica: entropía, en el tiempo ordinario -ese que percibimos pasar.

Otro físico, el legendario Richard Feynman, enredó más el papagayo de la comprensión del humano común y corriente; afirmando que “el antimundo es este mismo mundo, viajando del futuro al presente perceptual del científico que está en el laboratorio”. A eso lo llaman “actualización” en el “ahora” del experimentador. Por eso el putativo “No-tiempo” es tan bizarro como para entenderlo; y la experimentación en laboratorios sobre su comportamiento suena o parece demencial. Aunque, si es así para quienes lo entiendan ¿qué impide recordar el futuro?

John von Neumann, en Fundamentos de la Física Cuántica, considerada La Biblia de la misma, aseguró: “La Reducción del Estado Coherente Ondulatorio de la naturaleza ocurre en la consciencia del observador”; o sea el problema surgido en el acto de medir la probabilidad de la aparición concreta de una partícula elemental, inmersa en su mar de posibilidades -incertidumbre, es llamado “Salto Cuántico”. Einstein rechazó esto y la entera física cuántica por sus implicaciones con la metafísica oriental; más específicamente con Maya = realidad material como ilusión mayánica.

Roger Penrose, considerado el mejor matemático de los tiempos actuales y físico cuántico que descubrió las ecuaciones que demostraron la existencia de los Agujeros Negros, sugirió que no existiendo una teoría física, la consciencia y la gravedad son una y la misma cosa. Años antes, David Bohm esbozaba su teoría del Holo-movimiento, que explicaría la existencia de toda la materia en el universo; la cual no terminó pues murió. Esto tiene más implicación con la metafísica oriental, con Shiva -Rey de la Danza Cósmica, al que tanto se refiere Fritjof Capra en su Tao de la física.

Ya antes del descubrimiento de los agujeros negros, Einstein había dicho que Dios no juega a los dados con el universo; pero después Stephen Hawking, afirmó: “Dios no solo juega a los dados con el universo sino que además los tira en donde no se pueden ver”.

A raíz de lo hasta aquí escrito, un cosmólogo un día postuló, ante la comunidad científica mundial: “La más urgente necesidad de la ciencia es saber por qué el universo es, si no es”. Desde entonces todos los súper-colisionadores súper-conductores de partículas elementales funcionan con el objetivo de encontrar el bosón Higgs -la “Partícula de Dios”, que otorga masa a las partículas para que el mundo sea-; o el Gravitón que conduce la fuerza de gravedad. De cajón que ninguno trabaja para encontrar el Cogitón conductor del pensamiento; pues su lugar no-lugar es la consciencia que lo produce. ¡Vaya lío!

En resumen, si ya es difícil desaprender lo aprendido, ¿se podrá aceptar, con noble resignación, que “somos una promesa de llegar a ser -apenas meras posibilidades con ciertas probabilidades”? (Heisenberg).

Siglos antes, Voltaire ya había dicho: “Vivimos en el más probable de todos los mundos posibles”. “Lo que salta (Salto Cuántico) es el conocimiento y no la física del sistema, porque PSI no representa una realidad en el nivel cuántico”, según Erwin Schrödinger (padre fundador de la mecánica cuántica y la dualidad del gato vivo y muerto a la vez). Penrose discute esto “pues si no hay realidad cuántica, no puede haber realidad en absoluto a ningún nivel… el universo objetivo y la totalidad de la ciencia, ¡se evapora ante nuestra mirada contemplativa!”. ¿Regresamos al principio de Hermes: El Universo es Mente, o al Veda = Conocimiento? Usamos solo el 10% de nuestra capacidad mental-cerebral, mismo porcentaje de materia registrada en el inmenso universo observable. ¿Es eso casualidad?

Zhandra Rodríguez