CARACAS EN ALTA | La “hora pico”

Nathali Gómez

0

La “hora pico” fue un recurso utilizado por años para tratar de darle una explicación al caos. En ese margen de horas, en la ciudad podía pasar cualquier cosa que finalmente iba a ser atribuida a ese lapso de máxima congestión y movimiento del que casi nadie se escapaba.

En un punto, no se sabía si la “hora pico” duraba todo el día o si más bien aparecía con inusitada frecuencia. Al iniciar el día, ese espacio temporal podía extenderse desde las 6:00 hasta las 10:00 de la mañana; a mediodía, ocurría entre las 12:00 y 2:00 de la tarde y, al finalizar la jornada, era común ser arrastrado por el gentío entre las 4:00 de la tarde y las 7:00 de la noche.

¿Qué pasaba en la “hora pico”? De todo. El Metro se convertía en un suplicio subterráneo, el transporte público se atestaba de gente que solo pensaba en dos cosas, según el momento del día: llegar al trabajo o regresar a la casa. Durante esas horas crueles, el tránsito se paralizaba y quienes quedaban atrapados en una cola de carros o de gente que esperaba que llegara la camionetica solo podían lamentarse de no haber salido unos minutos antes para evadir aquel purgatorio en el asfalto.

En las oficinas veías el terror en el rostro de quienes vivían lejos y no conseguían salir en ese margen de salvación. Unos segundos más podían significar dos o tres horas en una cola sinsentido. Todos parecíamos huir de un monstruo invisible que se iba comiendo cada día un poco de nuestra existencia. Era común que alguien se excusara por llegar tarde, por el mal funcionamiento de algo o por casi cualquier evento diciendo: “Es que estamos en ‘hora pico”.

En aquellos tiempos, aún no muy lejanos, había una pequeña concesión: los lunes bancarios, los días feriados, las vacaciones escolares y los primeros días de enero. En esas fechas podías salir a la calle sin tanta desesperación a pesar de que la sombra de algún inconveniente que colapsara el tránsito siempre estaba al acecho. Nadie se escapaba tan fácilmente.

Todo esto parece un recuerdo muy lejano de otra ciudad. No solo la pandemia cambió nuestros horarios, en Venezuela, desde hace por lo menos cinco años, hemos visto cómo se fue desdibujando ese lapso aterrador, al menos en cuanto al tráfico de vehículos. En algunas partes la “hora pico” se transformó en el “día pico” que podía trascurrir en un vagón del Metro, en la cola para poder subir a un camionetica, en una caminata larga luego de los apagones de 2019 o en la fila de carros para llenar el tanque de gasolina.

Visto desde aquí, y con la benevolencia que otorga la mirada en la distancia, aquella “hora pico” retrataba a otro país en un momento donde las presiones en contra de nosotros iban en otra dirección. El asedio, la traición y la ineficiencia aún estaban atrapados en la “hora pico”.

Nathali Gómez | @laespergesia