CARNET DE IDENTIDAD | Culpa del imperio

Hindu Anderi

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El chantaje ha sido un arma permanentemente utilizada por Washington dentro de su política exterior. Las relaciones con los gobiernos, especialmente del continente americano, se han basado en empuñar el garrote en contra de todos y golpear mortalmente a aquellos que pretendan defender sus derechos, osando atentar contra los intereses de la Casa Blanca y sus socios.

Recordamos la Nicaragua post-Somocista, cuando el entonces Pacto Andino, obedeciendo a su jefe del norte, cuestionó las políticas para ellos “antidemocráticas” del heroico proceso sandinista.

Luego que las guerrillas de César Augusto Sandino derrocaran al obediente sobrino del Tío Sam, Anastasio Somoza Debayle, Nicaragua se enrumbó hacia la reconstrucción del país en medio de la calamidad que deja la guerra civil y el asedio de los mercenarios pagados por la CIA y el sionismo israelí. Mientras, en el continente se apostaba por un gobierno “representativo”.

Para recuperar la nación, luego de la dictadura y la guerra, era necesario el apoyo de los países de la región, sin embargo, esa ayuda estaba condicionada a que en Nicaragua se generara un proceso electoral donde el candidato o candidata, en ese caso, y el gobierno fuesen “representativos” de los partidos de derecha del continente. Y así fue, el proceso nicaragüense recibió como una vez lo dijo Edén Pastora, “la presión invisible” del apoyo, y a la postre, los “demócratas” se hicieron del poder en esa nación centroamericana con Violeta Chamorro al frente.

Nicaragua es sólo un ejemplo, claro y significativo de la orientación que tiene la política exterior de Estados Unidos y su influencia en la diplomacia de los países “inequívocamente democráticos”.

El caso venezolano, no ha sido la excepción. Actualmente, el bloqueo y asedio por parte del gobierno de Washington, si bien no ha sido exitoso del todo, ha complicado sustancialmente las condiciones económicas y sociales. El brutal ataque contra la moneda venezolana y el impedimento que ha tenido el gobierno del presidente Nicolás Maduro, de acceder a insumos necesarios para la vida simple y cotidiana del pueblo, incluso en medio de una pandemia, solo puede calificarse como la violación masiva de derechos humanos por parte de Estados Unidos en componenda y complicidad con gobiernos lacayos y socios en todo el mundo capitalista.

Dicho bloqueo ha sido parcialmente superado gracias al apoyo de países como Rusia, China, Irán y otros, que se han impuesto sobre la política de feroz ataque contra la República Bolivariana de Venezuela.

Ante la cercanía de las elecciones para escoger una nueva Asamblea Nacional, la ofensiva gringa se recrudece. Las dificultades para atender servicios básicos se potencian y ante un sector importante del pueblo, se señala como único responsable al gobierno, que sin duda, como todos y todas en una democracia participativa y protagónica, tiene su responsabilidad en gestionar eficientemente los recursos y políticas para atender las necesidades del soberano. No se puede echar la culpa de todo al imperio, parafraseando al presidente Maduro que a su vez repite un dicho popular, pero menos podemos ser ciegos y no ver el bosque que significa el plan continental de Washington por violar la soberanía nacional y echar mano a los recursos del país, a como de lugar.

Hindu Anderi | @AnderiHindu