La equitación exige empatía de jinete y caballo

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Si hablamos de deportes elegantes y de una belleza especial, sin duda podríamos referirnos a una de las disciplinas ecuestres por excelencia como la equitación, que fue catalogada como deporte olímpico en los Juegos de París, en 1900, y refleja tres especialidades: doma clásica, concurso completo de equitación y salto de obstáculos.

En la equitación el jinete debe guiar y ordenar a su caballo para la realización de una variedad de pruebas conocidas como reprises, las cuales incluyen pasos, movimientos, figuras y transiciones que se ejecutan sobre áreas o puntos concretos de la zona de competición que deben desarrollarse con absoluta naturalidad para demostrar la armonía entre el jockey y el animal.

Los caballos deben tener al menos seis años y la presentación por cada jinete es decisión del comité organizador a excepción de un Grand Prix en el cual se participa con un solo animal. La impulsión y sumisión del caballo al momento de la competencia es significativa para los jueces, además las contiendas están abiertas a ambos sexos, de manera individual o en equipos.

La posición que adquiera el jinete es muy importante para el control del caballo, debe situarse bien equilibrado con los muslos y las pantorrillas extendidos, los brazos cerca del cuerpo, las manos próximas al caballo sin contacto con él ni entre sí, también la interacción constante con el animal resulta fascinante, cosa que hace a este deporte más atractivo.

En cuanto a los aportes a la salud tenemos que están directamente relacionados con el control y corrección de la postura, mejoras en el tono muscular, favorece la coordinación motriz y gruesa, la planificación y los reflejos al mantener alerta constante a los posibles cambios del caballo, favorece la confianza, el autocontrol, la ubicación en tiempo y espacio, entre otros.

Las lesiones sufridas en la monta van desde un esguince de tobillo, traumatismos craneoencefálicos, fracturas vertebrales, lesiones medulares, la musculatura de miembros superiores e inferiores, musculatura de cuello y espalda baja que puede experimentar fatiga, contracturas musculares que desencadenan dolor, entre otras que dejan secuelas terribles.