Jorge Rodríguez: No hay actividad más placentera que la lectura

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 Médico psiquiatra. Escritor y poeta. Dirigente político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Candidato a diputado por Caracas.

—¿Por qué la política?

– No te olvides que yo vengo de un hogar donde la acción política no solamente era la cotidianidad, sino también el sueño de un mejor futuro para todas y para todos. El sueño y la utopía de la justicia, la utopía de la igualdad entre los hombres. Además, era un sueño muy grande en cuanto a la esperanza de futuro, que fue abortada por acción de una verdadera razzia criminal en contra de una generación, la generación de los años 60, de los años 70, que fueron nuestros padres. Pero desde siempre, el acercamiento que tuve yo con la política fue más que un apostolado, que fue mi padre a través de su militancia como dirigente universitario y después como dirigente político de izquierda, luego resultó más bien natural que me involucrara en las nuevas luchas del movimiento estudiantil de los años 80 y 90, que irrumpió no solamente contra la derecha gobernante sino también contra una izquierda que ya se había anquilosado, que ya estaba completamente penetrada por los antivalores del puntofijismo, que poco atendía las necesidades del movimiento estudiantil, que poco discurso  tenía en cuanto a las nuevas expectativas que los estudiantes de la universidad central y de otras universidades del país tenían. Ese movimiento que emergió en las cinco universidades autónomas en los años 80 tuvo en su génesis a esta generación que alguna vez el señor Chirinos llamó la generación boba, y que realmente irrumpió contra esa sensación de desesperanza que producía los gobiernos de la cuarta república, y contra el burocratismo de la seudoizquierda en las universidades. Creo que fue una experiencia muy democrática y democratizante del movimiento estudiantil de ese momento. Así que si me preguntas por qué la política, yo diría que es una cosa casi natural, en nuestro caso, en el de Delcy y el mío.

¿Por qué ser candidato a diputado?

– Esta candidatura a diputado surge de la necesidad imperiosa de rescatar una institución que fue tomada, que fue invadida, en los últimos cinco años por el sector más recalcitrante y cruel que haya conocido la historia de la política venezolana en los últimos 150 años, que se dedicó a saquear, a pillar, a robarse Citgo, a robarse Monómeros, a robarse 33 mil millones de dólares, a robarse los depósitos por 800 millones de dólares que tiene Citgo en los Estados Unidos de Norteamérica, que impulsó situaciones atroces de violencia, como fue quemar gente viva por su color de piel, que destrozó la institucionalidad del parlamento. Así que el presidente Maduro convocó a muchos de sus cuadros en distintas áreas del ámbito de acción política, precisamente para que se protagonice un verdadero cambio de una institución y de una junta directiva que estuvo allí por 5 años y que hizo mucho daño al país. Llegó el momento de detenerlos. Llegó el momento de rescatar la Asamblea Nacional, y recuperar su función principal, que es una función legislativa, es decir de diseño del edifico legal del país, y una función de contraloría, de estar permanentemente pendiente de los ejercicios de gestión de los otros poderes del estado.

¿Por qué la poesía y el cuento?

– Me preguntas por la poesía, y la narrativa y los cuentos, y yo lo englobaría en esa nube tan grande que es la literatura. Y más que la literatura, el leer, realmente la única actividad que a mí me tranquiliza, además de besar a mis hijos, es leer. Creo que no hay espacio más tranquilizante en esta ciudad, y en este país, y este planeta, que una liberaría, que ojear un libro, que tener un hallazgo repentino de una novela o de un cuento, y sobre todo de un poema cuando aparece como un relámpago frente a ti, y a partir de ese momento lo haces tuyo. Creo que no hay actividad más placentera que la lectura, no existe, opino yo, ni la música, ni el cine, ni las artes plásticas, no hay nada más grato que sentarse en soledad a hacerse acompañar por los personajes de una novela, o por el desenlace de un cuento, o por la aparición fabulosa de una metáfora, de un sustantivo en un poema. Otra cosa diferente es el arte de la escritura, es mucho más arduo, es mucho menos grata, que implica mucha actividad muscular, mucha sudorización, mucha masticación, mucha revisión. A mí me pasa con los cuentos que a partir de una frase que me martilla la cabeza por días y días, a partir de esa frase determinada aparece un cuento, un cuento que yo escribí sobre una violación a una mujer en la ciudad de Caracas, y el cuento se construyó a partir de una sola frase que me martilló en la mañana cuando iba camino al Hospital Universitario, desde esa frase salió el cuento. Otro cuento mío que se llama Los peces, nace de una frase con la que comienza el cuento, que dice: Los peces siempre traen mala suerte. Con la poesía, que es una amante secreta, aparece también como especie de relámpago, es una aparición cuántica, aparece por paquetes, y de la misma manera, repentina, y de esa misma forma desaparece

– ¿Por qué la Psiquiatría?

– A la Psiquiatría me llevó la medicina. Realmente yo soy un apasionado del pensamiento que se deriva del estudio de la medicina, del método de acercamiento a la dolencia para transformar esa dolencia en salud, muchas veces de forma infructuosa. Los médicos tenemos un narcisismo muy herido porque la enfermedad por lo general es traicionera, y se esconde a la buena disposición que tiene el médico y el mismo paciente para buscar su curación, de allí fui hacia la psiquiatría, que fue una cosa más bien impuesta, porque en el tiempo que yo terminaba mi posgrado de medicina interna, empezaba a estudiar cardiología, empecé a escribir cuentos y bueno, consideré que con la Psiquiatría podría conjugar las dos actividades que resultaban mi pasión en ese momento. Luego, con todos los estudios que yo hice, el postrado que fue en el Hospital Universitario, mi maestro Fernando Risquez, empecé a maravillarme con una actividad fabulosa que es la posibilidad de la curación desde el silencio y desde la escucha, los seres humanos tenemos la mala costumbre de no escuchar al otro, y creo que algo me enseñó a mí la Psiquiatría, y más que la Psiquiatría, la Psicoterapia, la Psicoterapia dinámica es la posibilidad de acceder a la curación por la vía de la escucha, el Dr. Risquez nos decía mucho: “Cuando ustedes sean psiquiatras y trabajen en un consultorio, a ustedes no les van a pagar por hablar, les van a pagar por escuchar”. Así que, en resumen, la Psiquiatría es el arte fabuloso de la curación desde el silencio.

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Retrato Hablado

 

Daniel Santos fue uno de esos cantantes que va más allá de lo que se propone. Comenzó a triunfar desde el mismo momento en que estando interpretando canciones en un cabaret, el compositor puertorriqueño, Pedro Flores, lo invitó a su mesa y después lo invitó a cantar sus composiciones. Es considerado el intérprete más importante que haya dado Puerto Rico en el siglo XX. Fue conocido como El Jefe, y El inquieto Anacobero. No solo cantaba, también componía sus canciones, en 1957, siendo partidario de las luchas de Fidel en la Sierra Maestra, le compuso una canción que se convirtió en himno de la revolución. Siempre fue nacionalista. Y lo dejó demostrado en sus canciones: Amnistía, y Los Patriotas. Fue mujeriego y parrandero. Tanto que se casó en diez oportunidades y tuvo 12 hijos. Salvador Garmendia escribió un cuento dedicado a su vida: El inquieto Anacobero. También Luis Rafael Sánchez escribió una novela: La importancia de llamarse Daniel Santos. El escritor José Antonio Ramos, escribió, Vengo a decirle adiós a los muchachos. Y Héctor Mujica también escribió El Inquieto Anacobero: Confesiones de Daniel Santos. Nació el 5 de febrero de 1916, y murió el 27 de noviembre de 1992, en Estados Unidos.

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El Viernes de Lira

 

Ciudad CCS / Roberto Malaver