LETRA DESATADA | Escribo, ¿luego existo?

Mercedes Chacín

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Una semana antes de la realización de las parlamentarias, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó un reto a sus adversarios políticos: si pierdo por un voto renuncio y la vicepresidenta Delcy Rodríguez asume y convoca a elecciones generales en un mes. La propuesta causó cierto desconcierto en el chavismo. ¿Estrategia o impulso irreflexivo? Para la oposición democrática, la que participó en las elecciones con sus símbolos y sus candidatos, se convirtió en una oportunidad de aumentar la participación de sus partidarios. El problema fue que sus partidarios no se enteraron.

Los medios de comunicación privados en Venezuela escucharon aquella noticia bomba, que debió recorrer el mundo con desdén y, oh sorpresa, la ocultaron. No sabe, no contesta, dijeron. Lo que podía ser una oportunidad para hacerle un poco de daño a la maquinaria psuvista quedó oculto en millones de tuits. Prefirieron hablar del clima, de lentejuelas, de las andanzas de Juan Carlos de Borbón, de fútbol, de beisbol y, por supuesto, de fraude, aún sin que se realizaran las elecciones. Al ignorar a Maduro ignoraron a Venezuela.

El impresentable Juan Guaidó agarró primera página en los también impresentables periódicos expertos en noticias falsas de España, como ABC, El País y La Razón. En esos medios el autoproclamado dijo palabras más, palabras menos que el “dictador Maduro fue derrotado por la abstención”. Y sí, la abstención fue alta, cómo no, pero no más alta que en cualquier país donde se desarrollan elecciones periódicas. Sin ir muy lejos, el presidente de Chile, que cargará en su conciencia (si es que sabe lo que es eso) los cientos de ojos que los milicos chilenos vaciaron a cientos de jóvenes de su país, es presidente con el 23% de los votos de sus compatriotas. Y nadie le dice nada, nadie le dice que es un presidente ilegítimo. Otra impresentable, Michel Bachelet, que no ve nada, ni escucha nada de lo que sucede en su país, se montó en el carrusel de las noticias falsas para afirmar que el “rrrrégimen” amenazó con quitar beneficios sociales a los venezolanos. Ahí sí nos vio pero de ladito.

Pero al igual que las mentiras, la estupidez tiene piernas cortas. Si hubo fraude en Venezuela, ¿cómo es que validan el porcentaje de participación? O son mariscos o son moluscos. Según los grandes titulares de la “canalla mediática”, Chávez dixit, 45 países desconocen los resultados de las elecciones parlamentarias en Venezuela. Pero, ¿qué es lo que desconocen exactamente? El fraude está tan trillado, tan parecido e irrelevante al que canta Trump que es una verdadera comiquita mala, chimba, ridícula. Trump dice que el CNE de allá es fraudulento y coincide con Guaidó.

Por ahí circulan videos, cientos de videos hechos por venezolanos y venezolanas que realmente lo que desconocen no es a Maduro, que sería normal, pues es el “dictador de Venezuela”. Es el Jefe del Estado real no virtual. Lo triste es que realmente lo que desconocen nuestros compatriotas es que el chavismo existe. Yo no existo. No soy computable. Ni respetable. Merezco morir por chavista. Ya lo dijeron en un documental llamado El chavismo es la peste del siglo 21. Vaya nombrecito. Y recuerdo a la Bachelet, a Almagro, a la UE y a los Derechos Humanos. Pero es que no importa que yo escriba esto porque no existo. Han pasado 21 años y jamás nos han “determinado”. No nos ven. Caracha. Sigamos.

Mercedes Chacín