ASÍ DE SENCILLO | Hermanamor

Maritza Cabello

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-Cuando sea grande, si tengo una hija, se llamará Mariely.

Le dijo la niña a la otra. De hermana a hermanita.

Mary y Ely, ¡tan distintas¡

Una jugaba policía y ladrón en el patio de la escuela, mientras la otra creaba mundos con las muñecas.

Ely se ponía los tacones de su madre y soñaba con su álbum en traje de novia, Mary se lanzaba en carrucha por las calles empinadas del barrio.

Un día, Blanco, una niña de cuarto grado agredió a Ely. Ese día la protagonista de la pelea a la hora de la salida fue Mary. “Nadie se mete con mi hermanita”.

¡Tan distintas!

Así crecieron. Una con los póster de Menudo y Chayanne; la otra del Ché y Fito Páez.

La hippie y la Miss.

¡Tan distintas!

La vida se encargó de dividir los mundos, de repartir alegrías, tristezas, amores, divorcios, hijos, religión e ideologías. Uno para cada una. Ellas, guerreras de la misma raíz, lo vivieron como hembras sabias. Apoyándose la una a la otra.

Saben que se tienen, se dejan llevar por el amor que dio la complicidad, la convivencia, la sabiduría maternal que las guió.

Ely ora por Mary ante su Dios.

Mary lanza Daimoku al Universo para que Ely siempre esté bien.

¡Tan distintas!

Se toman de la mano, se abrazan con el corazón. Tu hija, mi hija; tu hijo, el mío.

Se aman en la diferencia, se cuidan en amor.

Nota: Mary, no tuvo a Mariely, pero sí a Moisés.

Maritza Cabello