ASÍ DE SENCILLO | Feliz Navidad

Maritza Cabello

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¡Qué corre corre!

-Apúrate, muchacho, ya va a llegar la abuela. Gritaba la madre con preocupación.

-Mamá, dijo la señora María que todavía no está listo mi pantalón. Informaba el hermano.

-¡Coño! Expresó la mamá. – Mira la hora que es, qué vaina con esa costurera. Desde que se lo llevé. Dile que se Apure.

-Que tiene mucho trabajo, dijo el muchacho con despreocupación.

La madre daba órdenes, mientras se ponía los rollos. -Dale vuelta al pernil con cuidado, ve que no se seque.

-No puedo, está pesado. Respondió la hermana mayor.

-Tengo que dejar lo que estoy haciendo. Nadie puede. Tengo que hacerlo todo yo. Refunfuñaba la madre molesta.

Mientras tanto, el tío y el padre ponían música y martillaban aquí y allá para poner las luces.

Entonces, el hermano menor se puso su ropa de estreno, los zapatos brillaban. Fue donde estaba el padre para que aprobara su vestimenta.

-¡Carajo! ¡Qué guapo, ese muchacho, igualito a su papá!

Todos reían y corrían por la casa.

La madre, aún, despeinada y estresada, ve al niño. Lo observa detenidamente.

-¿Pero qué vaina es esa? Dice señalando los zapatos ¡Están al revés! ¡Ven acá!
Le quitó los zapatos, los quiso ordenar para volverlos a colocar, pero… ¡Oh, no!
Ambos zapatos eran del mismo pie. Derecho con derecho. Dejaron el izquierdo en la tienda.

Esa Navidad, no hubo estreno para el más pequeño de la familia.

Por estar siempre con el corre corre, porque, todo lo tengo que hacer yo, decía entre dientes la madre, mientras ponía el mantel aún con los rollos en la cabeza.

-¡Ay! ¡El pernil! Corrió hacia la cocina.

Y, así. Transcurrió una Navidad más en la familia. Cualquier familia venezolana.

Ojalá todos hayan podido celebrar la Navidad con todo y su contratiempo incluido.

¡Felicidades para todas y todos los venezolanos!

Maritza Cabello