AL DERECHO Y AL REVÉS | Transiciones

Domingo Alberto Rangel

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Mencionar una transición dentro de un libro sobre diseño de autopistas será sorpresa para muchos pero no para los ingenieros viales quienes desde los estudios universitarios aprendemos que una transición es una curva que suaviza los cambios de dirección… a veces bruscos… cuando por ejemplo una loma se atraviesa en un terreno llano donde de otra manera se viajaría en línea recta… y entonces por muchas razones ese obstáculo se debe esquivar.

Las transiciones políticas de las que en nuestro país muchos hablan… políticos y empresarios… empresarios y empresauros incluidos… curas y expatriados… algunos cuidando que no los escuchen cuando opinan… con los labios casi cerrados… como los parameros cuando hace frío… por asimilación al origen de la palabra… deben ser lo más suaves posible.

Y para que se den esas transiciones –lo cual ocurre incluso en la ingeniería– antes se debe preparar el terreno… porque de lo contrario ocurren desastres.

Por desgracia en nuestro país quienes generalmente mencionan la palabra transición… muchas veces no saben de qué se trata lo que para aparecer en la prensa tanto ventilan.

Esa gente piensa en la transición como una pelea de boxeo con Manny Pacquiao… o un viaje sin mayores sobresaltos… como si se transitara por una autopista polaca que ahora son las mejores del mundo.

Y no es así porque la transición venezolana si ocurre será a contrapelo de los intereses de la clase política e incluso de Fedecámaras y los sindicatos que como globos flotando en el pasado ni lavan ni prestan la batea a quienes tienen mejores ideas.

Y hay prioridades una vez esquivado el estúpido debate gallino huevesco sobre si la transición se debe a las políticas económicas escogidas… o a las sanciones seleccionadas por el imperio.

Antes que nada la sociedad está obligada a organizar el ejército de la sombra que por estar cabalmente preparado… podría dirigir algo de por sí complicado.

Pero, hay errores que se deben evitar en el inmediato futuro: El primero es pensar que una transición… soñada desde la oposición por dirigentes que llevan 2 décadas acumulando derrotas… después de la última de las parlamentarias… va a fomentar grandes cambios por sí sola… con solo mencionar su nombre… de la noche a la mañana… como si la palabra transición fuese un mantra… en una sociedad que va para medio siglo cometiendo errores por seguir caminos equivocados.

Otra cara de la misma moneda falsa es pensar que esos notables ciudadanos que hablan de una “transición”… señores y señoras cuyas hojas de vida y hechos o prontuarios recientes no dan pie para pensar que si inician una “transición”… van a cambiar de rumbo… serán sin embargo los elegidos… supongo que por la voluntad de algún Dios blandengue… incapaz de exigir cuentas… porque si hablamos de contar votos… muchos votantes no tienen esos que hablan de transición.

Pero sucede que tras la transición soñada hay errores de quienes se autoseñalan para manejarla que más bien parecen los engaños previos a una estafa: el mayor que a estas alturas resulta imperdonable es hacerle creer a un venezolano embotado por la desesperanza y las boberías que a guisa de políticas se lanzan a diario… que para resolver los múltiples problemas que tenemos los venezolanos… la transición debe ser de un gobierno autoritario –incluso hay quienes mondos y lirondos escriben en los medios señalando que nos gobierna una dictadura… sin que esa presunta dictadura los meta en chirona– hacia una democracia.

Nótese que ninguno de estos opositores menciona la república como desiderátum.

Y aquí sí que se monta como dice el pueblo la gata en la batea: la inmensidad de la ciudadanía venezolana… la que mayoritariamente se abstuvo de votar hace unos días… y luego no salió “a cobrar”… porque no cree en ninguno de los que fungen como opositores que viven de la política… quiere otra cosa más allá de elecciones… Rectores del CNE… Magistrado y jueces aquí y allá.

La gente pide tener la nevera llena… si es joven tener chance de ahorrar para comprarse su casa o el auto a cuotas… poder tomar un tobo de cerveza o ir a cualquiera de nuestras playas sin desequilibrar el presupuesto.

Es decir… que el problema de la gente es distinto al de la casta política que gobierna desde las distintas instancias del poder… y así ninguno puede pretender ni representación ni participación, porque sin una transición… suave como las curvas carreteras… del socialismo al capitalismo moderado… no habrá neveras llenas… casa o carro… y tampoco algo tan simple como el tobo de cerveza.

Unos opositores quieren que el Gobierno reparta cargos aquí y en el exterior y a eso lo llaman “transición”… pero la gente por otra parte quiere normalidad.

Y normalidad no es otra cosa que orden… inversión… ahorro que no se lo coma la hiperinflación… y trabajo bien remunerado: eso es capitalismo.

A ver cómo viene el 2021 amigos.

Domingo Alberto Rangel