Tres en 1 | Francisco Torrealba: Para el diálogo todas las ganas y toda la voluntad

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REVELE SU ROLLO Roberto Malaver

Diputado del PSUV por Portuguesa. Sindicalista. Segundo vicepresidente de
la Comisión Especial para la Paz, el Diálogo y la Reconciliación Nacional,
presidida por el diputado y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge
Rodríguez

—Dice el lugar común ¿están dadas las condiciones para el diálogo?

—Podría pensarse que no existen condiciones perfectas, exactas, optimistas o las deseadas, en todo caso, para tener un diálogo fructífero y provechoso en este momento con las distintas expresiones de la oposición venezolana, especialmente con aquellos más radicales que han apostado a la destrucción del país y que se han prestado con su política y con la anuencia del Gobierno de Estados Unidos, a causarle sufrimiento y dolor a nuestro país. Sin embargo, en la línea que nos ha enseñado y que nos ha pedido actuar nuestro compatriota bolivariano, presidente y comandante en jefe, Nicolás Maduro Moros, siempre habrá espacio para dialogar; así no sean perfectas las condiciones, siempre estaremos apostando a las palabras y no a las balas. Eso es lo que nos orienta como lineamiento nuestro jefe político, el presidente Nicolás Maduro Moros y nuestro colega parlamentario y presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez Gómez, de manera que para el diálogo toda la disposición y todas las ganas, y toda la voluntad, indistintamente de que no haya en algunos casos la mejor de las condiciones, siempre será preferible el diálogo.

—¿Se va a dialogar con la misma gente que se intentó dialogar en República Dominicana y en Noruega?

—Una vez más, estamos en la disposición de conversar con todos los sectores y con todos los actores, con todas las tendencias, y con todo el o la que quiera dialogar. El diálogo planteado por el presidente Nicolás Maduro es un diálogo amplio, es un diálogo de puertas abiertas, es un diálogo que admite la bilateralidad y la multilateralidad. Es un diálogo que puede ser público, secreto, divulgado, es un diálogo en su plena expresión y en su más amplio entendido. De manera que no están excluidos, ni siquiera, los que han sido parte de iniciativas que, a saber por los acontecimientos, no han llegado a feliz término. Significa que eso incluye a los que ya estuvieron en República Dominicana y en la iniciativa liderizada por Noruega, aunque obviamente valdría la pena, y esto es una reflexión personal, evaluar las metodologías y evaluar, sobre todo, esa incorrecta, a mi entender, postura de considerar que nada está aprobado hasta que todo esté aprobado. En mi criterio personal, y es parte de las cosas que seguramente se valorarán, lo digo por todas y todos de los que forman parte de la Comisión que fue creada por el Parlamento nacional, en mi opinión, repito, es más conveniente avanzar e implementar todos los puntos y posturas donde estamos de acuerdo; es decir, dar un paso a la vez antes de pretender llegar a la meta sin haber transitado ningún camino. Eso es lo que yo consideraría con respecto a esto del diálogo con la misma gente y con gente distinta. Se va a dialogar con todo el mundo, con los que ya han dialogado y con los que nunca han participado. Incluso si se produjera, supuesto a lo mejor ingenuo, pero incluso si se produjera una reflexión, una suerte de mea culpa, de aquellos que han actuado abiertamente en contra de los intereses del país, aquellos que han atacado incluso a nuestro país siendo venezolanos de nacionalidad, incluso si ellos reflexionaran sobre la impertinencia de todas esas acciones y de lo mal que le han hecho en términos de dolor y sufrimiento a nuestro pueblo, incluso ellos tendrían espacio para participar en el diálogo planteado desde la Asamblea Nacional.

—Dicen que hablando se entiende la gente, pero la gente dice que no la escuchan, ¿será que no la entienden?

—Estamos de acuerdo con esa máxima. Hablando se entiende la gente civilizada, la gente inteligente, la gente que tiene criterio, la gente que tiene personalidad, la gente que puede discernir, la gente que puede, en fin, recoger una expresión propia. Es posible que lo que haya ocurrido hasta ahora es que estamos hablando con gente que no se expresa a sí misma, porque han hipotecado sus criterios, su pensamiento, sus acciones, y su expresión a un jefe, a un amo, a quien maneja los hilos de la marioneta, digamos, ilustrativamente, poniendo a algunos expositores radicales de derecha apátridas como marionetas, y en este caso poniendo al Gobierno de Estados Unidos como quienes mueven los hilos, controlan los hilos de esa marioneta.

Entonces, si hay un diálogo donde participe gente con criterio propio, y que no sea conducido, operado o manejado por un jefe externo, remoto, y que no sea teledirigido, habrá sin duda entendimiento, así que a este entendimiento y a este diálogo de entendimiento es el que nosotros estamos dirigiendo la acción de esta comisión especial, y la acción de la propia Revolución en su conjunto, que aspira en algún momento encontrar la interlocución válida dentro de nuestro país para que produzcan las soluciones a los problemas de los venezolanos y las venezolanas en un ensayo de construcción colectiva de los venezolanos y venezolanas. Donde no sea la influencia de un gobierno extranjero, en este caso el Gobierno de Estados Unidos, lo que impida que se produzca el entendimiento que hasta ahora no ha podido alcanzarse en su totalidad. Aunque debo decir que en mi criterio personal no son pocos ya los sectores opositores que están convencidos, repito, son muchos los sectores opositores a la Revolución Bolivariana y al gobierno de nuestro presidente Nicolás Maduro Moros que están convencidos de que lo hecho hasta ahora por ellos ha sido absolutamente errado, y está por demás demostrado que todo lo que han hecho ha fracasado. Por tanto, de nuevo sería sacar provecho de la voluntad incansable de diálogo que tiene el jefe de la Revolución Bolivariana en este momento, que es nuestro presidente Nicolás Maduro Moros.

—Después del golpe de Estado dado por la oposición, la Iglesia, los medios de comunicación, Fedecámaras y más, al presidente Chávez el 11 de abril de 2002 –es bueno dar los datos–, el presidente Chávez llamó al diálogo, ¿hasta cuándo se puede llamar al diálogo?

La referencia histórica que introduce la pregunta es precisamente la génesis. El origen de la reiterada insistencia del presidente chavista, nuestro compatriota Nicolás Maduro Moros, en insistir con el diálogo y es que lo contrapuesto al diálogo en nuestro país y en las sociedades civilizadas, y donde imperen las leyes, como nuestro país, donde hay que hacer permanentemente imperar la ley, la Constitución como carta fundamental, y las leyes, lo contrapuesto al diálogo es la violencia en sus distintas expresiones, en este caso la violencia se ha expresado con golpes de Estado, como el que le dieron al Comandante Chávez, pero también se ha expresado contra el pueblo, como el sabotaje petrolero, la violencia se ha expresado en magnicidios frustrados, la violencia se ha expresado en el genocidio también frustrado afortunadamente, que se ha desarrollado sistemáticamente por vía del bloqueo criminal, de las sanciones unilaterales que ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos, la violencia se ha expresado por las guarimbas, de manera que aquí son pocas las expresiones de violencia que no se han manifestado, y todas han dado como resultado lo mismo, pérdidas de vidas humanas, pérdidas económicas, retraso, en términos del desarrollo de nuestro país y en forma global. La violencia como contraposición al diálogo que plantea la Revolución definitivamente no es el camino, no es el camino para quienes defendemos la paz. Y el presidente Maduro no es solo el campeón del diálogo sino es también el campeón de la paz. Sin duda, las orientaciones que ha generado con su sagacidad política, de buen hijo de Chávez, han permitido mantener la paz, cualquier otro gobierno, con una orientación distinta a la orientación chavista que tiene el presidente Maduro, habría sucumbido ante una guerra civil, posiblemente, que habría sido todavía más dolorosa, más costosa, en todas sus formas para la república.

—¿De qué nos puede salvar el diálogo?

Esta pregunta ha sido respondida en la anterior respuesta. El diálogo nos va a seguir salvando de una confrontación fratricida que no tiene ningún sentido y que no desea nadie en su sano juicio en nuestro país, nadie sensato subrayo, y en su sano juicio, porque definitivamente, aquí, en nuestro país, hay personas que dicen ser venezolanos, venezolanas, y que han perdido totalmente, aunque no hayan sido declarados por una junta médica, han perdido totalmente la cordura, han perdido el tino, y han perdido toda forma de racionalidad política, y de esas personas sí es verdad que definitivamente ni el diálogo nos va a salvar. Solo el diálogo nos permitirá de hecho salvarnos de que sean sus criterios desacertados, desatinados y desequilibrados, los que se impongan y con ellos el caos. Y con ellos el fratricidio. Así que el diálogo es bueno para todos, y nos puede salvar de lo que nadie desea para su país si lo ama, como lo amamos la mayoría de los venezolanos y las venezolanas.

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Retrato Hablado

“Para mí la amistad es el sentimiento más puro del hombre. Yo hago de la amistad una hermandad. Por rendir ese culto es que me hiere tan hondo la deslealtad de un amigo”. Es una de las frases que identifican al maestro universal, Luis Beltrán Prieto. Hoy, 15 de enero, cuando se celebra el Día del Maestro, celebramos también la vida de este gran hombre. Dedicado por entero a defender el proceso de educación del país. Escribiendo y dando charlas. Y amando por encima de todo la poesía, donde dejó un canto amoroso a su pueblo de La Asunción, en Mural de mi ciudad. La política también lo arropó, y formó parte del partido Acción Democrática, donde alcanzó un gran prestigio por su formación. Después, abandonó al partido blanco y creó su propio partido, el Movimiento Electoral del Pueblo, –MEP– y fue candidato presidencial en 1968. Sus libros siguen estando allí para formar y capacitar a los jóvenes con sus mejores pensamientos. Joven, empínate, es uno de sus libros. En El Nacional, escribió semanalmente su columna, Pido la palabra. Allí, con su artículo “Mi hermana María Secundina” ganó el premio al mejor artículo. Fue portador de un gran sentido del humor. Rápido en sus respuestas. Y como dijo siempre: “Yo hago de la amistad una hermandad”. Nació el 14 de marzo de 1902, en La Asunción, estado Nueva Esparta, y murió el 22 de abril de 1993, en Caracas.

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El viernes de Lira