CARACAS EN ALTA | Reunión de condominio y Tuiter

Nathali Gómez

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Una reunión de condominio es lo más temido por cualquier persona sensata que considere que un debate entre propietarios es una escenificación en vivo, y sin posibilidad de silenciar la conversación, de las discusiones bizantinas de las redes.

Lo que comienza como un reconocimiento de los vecinos que tienen “derecho” a participar en tan selecto encuentro termina con una fila de dedos de la ignominia señalando en todas las direcciones.

Más allá del ambiente, la mayoría de las veces tenso y poco agradable, los argumentos que expone cada “propietario” para justificar determinada conducta u opinión terminan engrosando el memorial de la infamia que alguien puede agregar a su registro.

Desde que se agudizó la crisis económica en el país, el edificio donde vivo ha sufrido sus embates: no hay trabajadora residencial, no hay fondo para gastos, el suministro de agua se ha vuelto muy irregular, hemos tenido que asumir algunas tareas relacionadas con el mantenimiento de los espacios comunes y nos toca botar la basura a nosotros, entre otras cosas.

Con ese panorama, que debe ser común en muchos otros edificios de Caracas, no hay muchas alternativas más allá de lamentarse cada día “por la calidad de vida perdida” o por lo fastidioso que es salir recién bañadito con la bolsa de basura en la mano.

Si bien es evidente que vivimos tiempos mejores en el país y en el edificio, desde hace años hay un grupo de vecinos que ha tratado de resolver con la colaboración de quienes vivimos allí algunos temas impostergables.

Volviendo a la reunión de condominio, hablé de quienes “hacen magia” para que la situación crítica en la que nos encontramos sea más leve. Un ejemplo de ello es un rol de guardias que establecimos por piso para poner y quitar el agua.

Al expresar mi parecer, rápidamente me insinuaron que estaba habituándome a no tener calidad de vida y que mi perniciosa costumbre iba a contagiar a los otros habitantes. Ese argumento, que me parece absurdo, es el mismo que leo en las redes cuando alguien habla de las soluciones en medio de situaciones apremiantes.

Es obvio que todos merecemos vivir en condiciones dignas, con los servicios esenciales y con calidad de vida, pero también está claro que en las situaciones difíciles suele haber personas que rápidamente van a la acción.

No es una cuestión de señalar quién es mejor persona o quién es más heroico y resistente, es solo hacerse la vida menos dura, a la espera de tiempos menos convulsos.

Nathali Gómez