Doctor Ángel Viloria-Petit: Hay un abanico de posibilidades en torno a la muerte del Libertador

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Este viernes 22, en la sede de la Sociedad Bolivariana –ubicada en la esquina de San Jacinto–, el Colectivo Cultural Jornadas Hugo Chávez de Lectura de Calle (bajo la conducción de Gustavo Rodríguez) presentó al doctor Ángel Viloria-Petit (investigador titular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y catedrático de talla nacional e internacional), quien presentó la conferencia Simón Bolívar y los estudios forenses de sus restos. Además, se contó con la presencia de organizaciones sociales y políticas, así como representantes diplomáticos de Cuba, Irán y Siria y la presentación del cantautor Alí Alejandro Primera.

En entrevista para el semanario Ciudad Caracas, el doctor Viloria (exdirector del IVIC) nos reveló los resultados de las investigaciones de la Comisión Presidencial de los Estudios Forenses de los Restos del Padre de la Patria (años 2008-2012).

—Dentro de esta ardua investigación científica, técnica e histórica, ¿cuáles han sido los resultados de la exhumación de los restos del Libertador –hasta los momentos–, en el ámbito nacional?

Desde hace 11 años se ha realizado un seguimiento a los estudios forenses de los restos del Libertador. En mi condición de investigador titular del IVIC no me tocó ahondar directamente en este trabajo, sino como equipo coordinador me tocó presentar los resultados de esta investigación bastante compleja. Ahora lo vemos como una retrospectiva por los años que han pasado. Lo más importante es que se han identificado los restos del Libertador con técnicas avanzadas forenses (como es el estudio del ácido desoxirribonucleico, llamado ADN). Se verificó la identidad de sus restos, junto a los restos de sus hermanas (sepultadas en la Catedral de Caracas). También se adelantaron estudios sobre las posibles causas de las enfermedades del Libertador, descartándose en todo momento la tuberculosis, al no hallarse evidencias moleculares que determinen que el Padre de la Patria se hubiese infectado con la Mycobacterium tuberculosis (bacteria ésta que produce la enfermedad respiratoria de la tuberculosis), de manera que se realizaron más estudios con otros microorganismos que dieron negativo (infecciones de hongos o protozoarios).

Las hipótesis que quedan sobre la mesa no son muchas. Algunas de ellas han sido propuestas por médicos especialistas desde hace muchos años y deben ser revisadas –particularmente donde establecen que haya sido producto de una “amibiasis hepática-pulmonar”–, hipótesis planteada por un médico colombiano hace más de 60 años. Otros importantes resultados forenses fueron los estudios imagenológicos del cráneo del Libertador. Permitió efectuar una reconstrucción a través de software de computadora y generar una imagen hipotética con otros métodos (mucho más precisos que las pinturas). Esto causó gran controversia, cuando apareció por primera vez la nueva imagen de Simón Bolívar, divulgada por el Comandante Chávez en el 2011, imagen que hoy día tenemos representada en muchos espacios públicos, institucionales y en impresos oficiales, como en nuestros billetes.

Hay otros estudios, como la reconstrucción de la vestimenta que portaba el Libertador cuando lo sepultaron. También, está la morfometría (estudio a los restos óseos), que verifican la identidad del Libertador con las porciones que han sido registradas históricamente por los testigos presenciales que estuvieron junto a Bolívar, en vida y en el momento de su muerte.

Tras todos estos estudios, trabajó un equipo muy grande: un total de 52 técnicos, científicos, e investigadores nacionales e internacionales (UCV, ULA, Universidad del Zulia, Universidad de Granada-España, Universidad de Surrey-Reino Unido, Fiscalía General de la República, IVIC, CICPC, Fundación Instituto de Estudios Avanzados IDEA, y otros), se trabajó arduamente durante dos años sobre los protocolos de la exhumación de los restos del Libertador. Estas investigaciones fueron respaldadas por el Ejecutivo Nacional, bajo el Decreto Presidencial N° 5.834 (Gaceta Oficial N° 38.860, de fecha 29/01/2008), se instruyó la creación de una Comisión Presidencial de Alto Nivel, encabezada por el vicepresidente ejecutivo, Fiscal General de la República, diez ministros del Poder Popular (Despacho de la Presidencia de la República, Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Relaciones Exteriores, Finanzas, Defensa, Salud, Educación, Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Cultura) y el presidente del Instituto de Patrimonio Cultural; con el fin de planificar y activar el proceso de investigación histórica y científica de los eventos relacionados con la muerte de Simón Bolívar (Santa Marta-Colombia, en 1830), y el traslado de sus restos a Venezuela (1842).

Muchas personas aportaron su experiencia, sus conocimientos hacia esta gran tarea y particularmente, la protocolización de los métodos que se realizaron para garantizar la toma de muestras, la exhumación, el cambio de los restos del Libertador a un nuevo sarcófago (todo esto en correspondencia a la construcción de un nuevo mausoleo, detrás del Panteón Nacional). Fue una operación muy compleja que nos llevó dos años.

¿Qué representa a nivel internacional el apoyo que han prestado investigadores, académicos, médicos, forenses expertos… sobre los resultados de la exhumación que se le practicó al Libertador?

Como toda comunidad científica, mantuvimos una constante comunicación con nuestros pares de otros países. Contamos con la colaboración desinteresada de investigadores muy serios –sin que representara intereses particulares detrás de ellos–, y aportaron su valioso trabajo. Entre ellos tenemos a la Universidad de Granada (España), con José Antonio Lorente y su equipo (responsables de la realización de las pruebas de secuenciación de ADN independiente, con las pruebas que se contrastaron en el IVIC y en IDEA). El doctor Lorente está ligado moral, científica e históricamente con nuestro país, en relación a los estudios de los restos de Francisco de Miranda (se adelantaron antes que los estudios del Libertador y aún no han sido culminados). También se contó con la colaboración de un investigador de la Universidad de Surrey (Inglaterra), Michael Taylor, persona clave en los estudios minuciosos del ADN y los posibles microorganismos patógenos que pudieron haber causado la enfermedad y muerte del Libertador.

Del mismo modo contamos con investigadores de Cataluña, quienes ayudaron a los forenses e imagenólogos venezolanos, en la reconstrucción del rostro de Bolívar. También se contó con la labor desinteresada de historiadores e investigadores de otros países, que colaboraron en este arduo trabajo.

¿Cree usted que el Estado venezolano tiene una deuda moral e histórica para realizar las investigaciones sobre la ubicación de los restos de Francisco de Miranda, Simón Rodríguez y Manuelita Sáez?

Claro. La profesora Carmen Bohórquez ha escrito importantes obras sobre Francisco de Miranda. Ella estuvo tras la iniciativa de los estudios sobre los restos óseos comunes en La Carraca (Cádiz-España), para identificar sus restos. Quizás, por razones presupuestarias, se paralizaron estas investigaciones –aunado a la crisis pandémica–. Es sumamente costoso realizar pruebas de ADN. En España se realiza este tipo de investigaciones científicas y es el Estado español quien decide prestar, o no, su apoyo a tales investigaciones.

Respecto a Manuelita Sáez, hay que indagar dónde están sus restos. En el Panteón Nacional solo está una representación de sus restos, con tierra traída de Paita (Perú), donde murió. En el caso de Simón Rodríguez, existen los “supuestos restos” en el Panteón Nacional. Como lo expresé en mi conferencia, existen investigaciones que arrojan que los restos de Simón Rodríguez permanecen en una iglesia de Amotape (Perú), pueblo donde falleció.

Por lo tanto, existe un gran compromiso. Sabemos muy bien que el país ha atravesado una serie de emergencias, de sanciones, bloqueos internacionales… y se han priorizado otras cosas urgentes. Pero está la buena voluntad de investigadores y científicos, quienes estamos dispuestos en trabajar con base en estas iniciativas y el Gobierno Nacional tome sus decisiones.

En su exposición habló sobre La carta que cambió la historia (Jorge Mier Hoffman). Su autor aborda unas cartas que el Libertador y su prima (amante) Fanny Du Villars intercambiaron bajo un lenguaje encriptado, y acusa a sus enemigos de asesinarlo. Bajo su criterio, ¿por qué este libro carece de credibilidad?

Esta obra carece de fundamentos históricos confiables. Su autor no da referencia al origen real de los supuestos hechos. Respecto a las cartas con Fanny Du Villars, han causado discusiones y mucha controversia. Fue escrita en francés y Bolívar era políglota (y dominaba el francés). Se trata de un lenguaje metafórico, encriptado, tras una situación que atravesaba con dificultad, pero de ahí a interpretar que sus enemigos lo querían envenenar no hay hechos confiables. Es una obra especulativa. Como un libro de historia, carece de credibilidad y seriedad. Por supuesto, no dudamos que Santander y demás personajes que lo aborrecían políticamente, tenían planes para asesinarlo. Bolívar era un hombre muy persistente, terco, y fue difícil sacarlo de los escenarios. Los testimonios de quienes acompañaron a Bolívar en sus últimos momentos demuestran que él no fue envenenado. Próspero Reverend (quien fuera el médico del Libertador y se mantuvo a su lado cuando muere), lo admiró e incluso durante su vejez publicó sus memorias y habló de sus experiencias al lado del Padre de la Patria.

Jorge Mier pone en duda la experiencia médica de Reverend. Su acercamiento con la medicina, viene como boticario de experiencia y aprendió muchas cosas. En esos tiempos, los títulos de médicos eran distintos. Por ejemplo, Manuel Palacios Fajardo era médico con 24 años y se fue a Europa, en donde ejerció esa profesión (1812-1817). Era de Facultad, estudiado en lo que después pasó a ser la ULA y ser médico en esos tiempos –en comparación a los tiempos actuales–, era muy distinto. Atendían a sus pacientes con extracto de hierbas, químicos, procesos naturales, etc.

Hace dos años, la BBC de Londres designó a Bolívar como el “Gran hombre del siglo XIX”. Esto trajo reacción por parte de sus detractores, negando tal afirmación. ¿Qué opina usted al respecto?

Esta información, que yo sepa, se circuló hace tiempo por WhatsApp. No tiene basamento serio, y que lo exprese una agencia como la BBC de Londres (British Broadcasting Corporation), lo pongo en duda. Es una compañía británica de telecomunicación (algo así como Conatel, pero en Inglaterra). No tiene peso como autoridad histórica. Eso hay que revisarlo. Todo lo que llega por redes sociales, por correo y por teléfono, debe chequearse y confirmar su credibilidad, su veracidad, legitimidad, etc.

¿Cree usted que la investigación sobre los estudios forenses al Libertador en el 2010 se cerró definitivamente, y no existan dudas a futuro que se despierten contrariedades contra dicha investigación?

Pienso que no tiene más sentido indagar en esto, pues las pruebas que existen son bastantes contundentes, e incluso, antes y durante la exhumación –y con la fuerte cadena de custodia que tuvieron los restos en 1842–, es imposible negar que son los restos del Libertador. Creo que sí hay mucha tela que cortar respecto a generar una hipótesis creíble de lo que fue la enfermedad de Bolívar y las causas de su muerte. Todavía hay un abanico de posibilidades. Mencioné en mi conferencia una posible “amibiasis hepática pulmonar”. Lo importante –y eso es lo que creo–, siendo Bolívar un gran estadista, militar, político, humanista, internacionalista… su legado quedó vivo en la historia de los pueblos. En eso estoy seguro, que se disiparon las dudas que él murió envenenado o lo asesinaron.

Otro punto que considero importante investigar es el caso de la enfermedad y de la muerte del Comandante Chávez. Son investigaciones de carácter sumarial. Cada descubrimiento tiene implicaciones a gran alcance. Debería realizarse y encaminarse. Ya queda a potestad del Ejecutivo Nacional realizar estos estudios.

Datos que debemos conocer sobre los estudios forenses del Libertador

  • Bolívar al fallecer, pesaba 20 k. Siendo de edad “relativamente joven”, le marcó el envejecimiento prematuro.
  • No existen fotografías del Libertador. Sólo su rostro fue dibujado y pintado por artistas plásticos. Cabe destacar que existen registros fotográficos de Alejandro de Humboldt, Andrés Bello, José Antonio Páez, Carlos Soublette, José de San Martín, etc.
  • En julio 2010 (bajo reserva) se realizó una exhumación con los restos de los familiares del Libertador, sepultados en la Catedral de Caracas (hasta se encontraron restos de esclavos y de animales, ahí enterrados). Con esta exhumación se comprueba que existe correspondencia filial de los restos de ADN del Libertador y sus familiares.
  • Estudios realizados en la Universidad de Surrey (Reino Unido) niegan la teoría que el Libertador falleció de “meningitis tuberculosa”. Padecía de problemas urinarios. Asimismo, se realizaron con las muestras de su ADN –y bajo profundas investigaciones–, determinando que no contrajo enfermedades contagiosas comunes al sistema respiratorio. Tampoco existen pruebas de que murió envenenado. Bolívar padecía de crisis depresivas (le afectaron mucho las muertes de su esposa María Teresa y de Antonio José de Sucre, así como la inminente fragmentación de la Gran Colombia).
  • Se emplearon pruebas de PCR (similares a la del despistaje del covid-19), para la identificación de sus restos.
  • Mediáticamente, se creó una matriz de opinión negativa (sectores de la derecha), respecto a la exhumación de los restos del Libertador.
  • Los rasgos faciales del Padre de la Patria –obtenidos por técnicas digitalizadas, causaron impacto en diversos sectores dentro como fuera del país (sólo dos artistas, el inglés Stuart Williamson y el venezolano Omar Cruz, anteriormente, habían utilizado técnicas digitales con el rostro de Bolívar). Bajo la experiencia de la reconstrucción del rostro de Nicolás Copérnico –con avanzada tecnología europea– se procedió a emplear esta técnica para la recomposición facial de Bolívar.
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*BiografíaMínima

Nacido en Maracaibo (estado Zulia), en el año de 1968. Investigador titular del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), licenciado en Biología de la Universidad del Zulia (1990) y doctor en Zoología de la Universidad de Londres (1998). Ha sido profesor de pregrado y posgrado en la Universidad del Zulia (1991-2002), la Universidad de Carabobo (2005-2018) y profesor invitado en la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Agrícola y Forestal de Fujian, República Popular China (Jinshan Scholar, 2016-2019) y la Universidad de Cambridge, Reino Unido (profesor de la Cátedra Simón Bolívar, 2019-2020). Coordinador del Programa Antártico Venezolano (2009-2011) y director del IVIC (2008-2011). En este último formó parte de comisiones gubernamentales de alto nivel (entre ellos, la Comisión Presidencial que protocolizó y dirigió los estudios forenses de los restos del Libertador Simón Bolívar entre 2010 y 2012).

En su labor docente recoge la experiencia tutelar de 30 tesis de licenciaturas, maestrías y doctorados, así como la supervisión de 7 postdoctorantes. Ha dictado más de 70 conferencias sobre temas científicos y culturales en escenarios académicos en países de América, Asia y Europa.

Es autor y coautor de más de 320 artículos científicos y divulgativos, publicados en revistas especializadas de circulación internacional (sobre zoología, biogeografía e historia), y de 8 libros de carácter científico y divulgativo (ensayos bibliográficos, histórico, biogeográfico y zoológico), publicados en Argentina, Colombia, España, Portugal y Venezuela.

TEXTO SIBONEY DEL REY Y FIDEL ANTILLANO | FOTOGRAFÍA BERNARDO SUÁREZ.