LETRA DESATADA | Galeano en el mundo de las maravillas

Mercedes Chacín

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“Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana”. Ese párrafo se puede leer en el libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés de Eduardo Galeano. En estos días de pandemia asomarse a cualquier ventana puede ser maravilloso o angustiante.

La redondez del mundo impide que colocarlo al revés nos dé alguna pista que ayude enseñar a las niñas y a los niños que, como Alicia, quieren saber de qué se trata todo. Pero el hielo es tan frío en el norte como en el sur, así que no se trata de darle vuelta a la pelota que es el planeta. Hay que hilar más fino.

Por eso si alguna “virtud” tuvo Trump fue que no trató de engañar a nadie. El tipo se imagina al mundo (seguro que aún se lo imagina porque se encargó de dejarlo claro) con gente blanquita, con dinero, con medios de comunicación a su servicio y hablando en inglés. Donald quisiera asomarse a una ventana y ver eso. En cambio sus homónimos en buena parte del mundo tardaron cuatro años para asomarse y ver que el hombre estaba un tanto “extraviado”. Y el complejo industrial militar y cultural (del que Trump quiso zafarse) se mira, a través de los cristales, sensible, agroecologista y magnánimo. Lo sucedido en Chile es una triste muestra de cómo es el mundo “al derecho”. Así que sin duda, como dijo la documentalista Liliane Blaser en una entrevista para Ciudad CCS, lo que se ve y “lo que reina es la confusión”. Pobre Alicia.

Pero llegó la pandemia y es necesario estudiar: niños, niñas. El mundo se está viendo tal cual es. Asomarse a la ventana del planeta está muy lejos de ser una maravilla. Si comenzamos por ver los titulares de la prensa de la desarrollada Europa el 28 de enero de 2021, muestran un desoladora angustia por la vacuna contra el coronavirus: La escasez de vacunas ante un virus sin control tensa a Europa (El País de España); La vacunación ya peligra en 10 comunidades autónomas por fracaso en la compra (El Mundo, España); Gran Bretaña y la UE en disputa sobre quién recibe primero el golpe de Oxford (The Times, Inglaterra); Bruselas desafía a Astrazeneca: vacuna falsa (La Repubblica, Italia); La UE exige la vacunación británica (The Daily Telegraph, Inglaterra).

La liviandad con la que fue tomada la pandemia en marzo de 2020 está rindiendo sus frutos. El sálvese quien pueda hoy es mundial y depende de quién produce más vacunas, de quién puede suministrarlas, de quién salva más seres humanos. Eso es cierto. El capitalismo se contradice, se angustia, se revuelve incómodo, se desespera, se equivoca. Y se canibalizan. Si todos se contagian, si la normalidad no vuelve y los esclavos y esclavas mueren ¿Quién sostiene el sistema? Es la pregunta para los niños y las niñas. ¡Ah mundo, Galeano! Sigamos.

MERCEDES CHACÍN