LA ARAÑA FEMINISTA | En dos clicks. El porno maestro

0

La niña de 4 años toma el celular de la mamá, teclea la palabra culo y en menos de dos clicks ya entró en un sitio porno, así de fácil. Comienzan cada día más jóvenes, y el contenido de estas páginas es cada vez más violento, más cruel, más despiadado.

Antes nos quejábamos de que la pornografía no reflejaba el mundo real de las relaciones sexuales, que nunca veías al tipo ponerse un condón, ni a la pareja hacer juego previo, que los cuerpos eran irreales, sin un vello púbico, sin celulitis, con mamas y penes descomunales. Advertíamos que este mundo falso podía llevar a jóvenes a tener expectativas fantasiosas acerca del sexo opuesto y del suyo propio, que un niño estará irremediablemente convencido de que su pene es demasiado chiquito al lado de los miembros culebreros que ve en la pantalla, que se sentirá asqueado al ver que la noviecita tiene un matorral allí abajo y la obligará a podarse, y las chicas se sentirán para siempre inadecuadas: demasiado gordas, demasiado bajas, demasiado chatas, muy peludas, muy negras, muy cualquier cosa.

El porno lleva a las y los adolescentes frustraciones, complejos, mal sexo, niños que se sienten obligados a tirarse la mayor cantidad de hembras para probar su “hombría”, niñas que sienten la misma presión para tener novio y ser alguien en el grupo de amigas. El varoncito encontraba su máxima gloria al embarazar a la niñita, pues así le demostraba al mundo que no es un mariquito. Pero eso era antes, hoy el porno tiene otra dimensión.

Ahora esa niñita se encuentra en su pantalla con lo que llamamos el porno duro. Porno que expone niñas y niños como protagonistas, víctimas de tráfico sexual, videos que muestran relaciones incestuosas, de violencia extrema, donde es normal patear, cachetear, golpear y estrangular a la pareja sexual. Son contenidos que llevan a pensar que los niños y niñas pueden y deben ser sexualizadas. Videos que normalizan la pederastia, que animan a quienes ya tienen fantasías a actuar y llevarlas a efecto.

No somos moralistas ni puritanas. El porno entre personas adultas puede ser entretenido y hasta terapéutico, y si es porno inteligente, mucho mejor. Pero la pornografía debe mantenerse alejada de la infancia. La ausencia de una educación sexual integral, laica, centrada en el placer y no en el dolor, y la ignorancia y vergüenza de los padres y madres en tocar el tema, están dejando el campo libre para que la educadora en el campo sexual de nuestras niñas, niños y adolescentes, sea la pornografía.

Si el porno que se veía hace 10 ó 20 años era dañino, el actual es francamente siniestro y malvado, urge hablar con nuestra infancia y la juventud del tema, antes de que el daño sea irreparable.

Por María Centeno
http://encuentrofeminista.weebly.comwebfeminista@gmail.com