LETRA DESATADA | Batiburrillo de febrero

Mercedes Chacín

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Cuando el aparato de propaganda gringo, conocido con el eufemístico nombre de industria cultural, instaló en nuestro subconsciente que en poco tiempo tendríamos los mismos problemas que en Cuba, comenzó a escasear el papel tualé. Por allá, en una perdida columna de un economista de poca monta del diario El Nacional alguien lo anunció: escaseará el papel sanitario. Una línea, solo una bastó para que el rumor se expandiera como una neblina. Esa neblina nubló la mente y la escasez se produjo porque todos teníamos miedo de no poder limpiarnos el culo. E íbamos directo a “cubanizarnos”. ¿Por qué no escaseó primero la harina de maíz? Porque había que golpearnos en la vergüenza, había que avergonzarnos. Luego empezaron a desaparecer las toallas sanitarias (para avergonzar a nuestras hijas) luego la comida (para que pasáramos hambre) luego el papel moneda (para destruir por partida doble a Bolívar) y así todo fue desapareciendo hasta lograr que escaseara la dignidad. Fue una operación psicológica que duró años. Y ¿Qué si hizo efecto? No hay como ocultar eso.

Tampoco los reales se pueden ocultar. ¿Para qué robar si no es para disfrutar de los reales? ¿Acaparar reales? ¿Se pudrirán? ¿Les caerán cochochos? Los reales en Venezuela se pueden devaluar hasta guardándolos en dólares. Nuestro insólito país. Ya pasamos pues, de la mierda, a otro tema. “¿Las apariencia engañan?”. Pues sí y no. Mi madre que tiene 86 convirtió en joda la respuesta a la pregunta ¿Cómo estás mami?: Y Victoria responde: aparentemente bien. Y como suele ser, tiene razón mamá. No se sabe. La procesión va por dentro. Y los aplausos también, contesta un amigo. Los jóvenes son noticia por su juventud pero también porque se convierten en delincuentes. Nada más y nada menos que desapareciendo el gas para cocinar. Los disparos contra la dignidad no vienen del norte de América.

Mi querida, recordada, admirada y extrañada Yanira Albornoz lo pilló temprano: ser joven no es sinónimo de eficiencia. No es cierto que todos los ancianos sean sabios, dice, el joven aún, Yoel Amaya. Y un día mi hija me dijo: hay abuelitos perversos. Tiene razón María Victoria y tiene razón Yoel y tuvo razón Yanira. La edad no es garantía de nada. Eso sí, alguna sospecha hay de que quien tiene más experiencia debería hacer mejor su trabajo. Eso de meterse a ladrón es un añadido curricular que no se puede ocultar. Porque, volvemos al principio. Si uno roba es para gastar esos reales “bien” gastados. ¿Para qué les digo que sí, si es no?

Mientras tanto la oposición terrorista en Venezuela pone bombas en oficinas parlamentarias, acusa a Guaidó de corrupción en un ejercicio redundante de sinceridad, el canciller ruso se sacude a los españoles con diplomacia verdadera, la vacuna contra el covid vuelve locos a los líderes europeos, se convoca a un tuitazo mundial contra “el secuestro de Carlos Lanz”, las gotitas de Carvativir indignan pero no se sabe la causa, dan casa por cárcel a Aryelis y a Alfredo, se cumplieron 29 años del 4F y Venezuela celebra el carnaval. Aquí es, aquí es, tírame los caramelos… Sigamos.

Mercedes Chacín