La araña feminista | Femicidios e intimidad: Lo que hay detrás del mito

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La definición de femicidio continúa sufriendo ambigüedades y, por tanto, su práctica es subestimada y llevada exclusivamente al ámbito privado, construyéndose el mito que indica que esta forma de violencia sólo se presenta de una manera y que no puede transformarse.

Es alarmante cómo la opinión pública –e incluso ciertas instituciones– repiten de manera insistente que su ocurrencia se expresa únicamente en el contexto íntimo, en el que la víctima conoce o tiene relación directa con su agresor (pareja, expareja, familiar, conocido) y que no puede ser cometido por desconocidos. Pero el mito se cae cuando al analizar la obra de diversas investigadoras y cruzarla con sucesos mediáticos encontramos que los cambios sociales ocurridos a lo largo del tiempo tienen impacto en los variados contextos y las causas que provocan los femicidios. Es así como aparece la definición de “femigenocidio”, por ejemplo, asociada a los crímenes ocurridos a las mujeres en Ciudad Juárez en México.

Destacamos además la importancia de una de las herramientas creada en el año 2014 por ONU Mujeres y que es usada por los cuerpos de seguridad y los observatorios oficiales en muchos de los países de América Latina: “El Modelo de protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género (femicidio/feminicidio)”, en el que se tipifican los diversos femicidios desmontando también los mitos que lo asocian únicamente al ámbito íntimo.

La violencia femicida se está resignificando y resemantizando continuamente como consecuencia –en parte– de los efectos del capitalismo en América Latina. Una secuela de ello es cómo se ha territorializado el femicidio que es cometido ahora por bandas de narcotráfico, redes de trata y crimen organizado. Buenos ejemplos son la cantidad de casos de femicidios de lideresas comunitarias que han ocurrido en los sectores populares, en los que las bandas criminales terminan utilizando el femicidio contra las mujeres para intimidar y causar temor entre la comunidad y así poder instaurar su poderío del terror. Además, los femicidios obstétricos expresados en las muertes maternas (que son muertes por causas prevenibles) son otro efecto de esta realidad.

La aparición de estos crímenes implica a su vez cambios necesarios en las leyes para lograr avanzar en transformaciones sustanciales que permitan proteger a las mujeres y a las niñas frente a este acto atroz de la violencia machista. Entender estos cambios y sumar aportes a la lucha para una reforma de ley y para la progresiva transformación de los imaginarios culturales instalados en la población permitiría expandir los límites que el marco legal tiene en la actualidad, contribuyendo eficaz y activamente a la continuación de leyes de vanguardia, inclusivas y comprensivas bajo una perspectiva feminista e interseccional.

Por Aimee Zambrano Ortiz y Sahili Franco Cipriani