DATE CON LA CIENCIA | Conocimiento para cuidar nuestro ganado

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto

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Venezuela realiza investigaciones para planificar programas de prevención y cura

“Dijo luego al huésped
que le tuviese mucho cuidado a su caballo,
porque era la mejor pieza
que comía pan en el mundo.
Mirole el ventero,
y no le pareció tan bueno como don Quijote decía,
ni aún la mitad”.
Miguel de Cervantes, en Don Quijote de la Mancha

Rocinante era, sin duda, el mejor caballo que se podía tener y, como tal, para don Quijote, su cuidado era de las responsabilidades más importantes. Así es para cada persona que tiene caballos, vacas, burros, chivos. Sus animales son importantes y cuidarlos es una prioridad. Durante la temporada de sequía, el agua y el pasto son escasos, y se hace necesario proveer de abrevaderos o incluso construir sistemas de módulos, como los que alguna vez se implementaron en las sabanas de Mantecal, en el estado Apure, para permitir la conservación del agua y algo de pasto verde. Pero estos no son los únicos problemas que hay que atender. Los animales también se enfrentan a parásitos que les producen enfermedades.

Algunos de estos parásitos viven en la sangre. En Venezuela, las infecciones en ganado vacuno son producidas, principalmente, por Anaplasma marginale, Babesia spp. y Trypanosoma vivax. Estos parásitos producen anemia, fiebre, pérdida de peso, baja producción de leche y carne, problemas reproductivos y, en algunos casos, la muerte del animal. Una investigadora venezolana ha dedicado parte de su vida al estudio de estos parásitos. Se trata de la profesora Marisa Gonzatti, del Departamento de Biología Celular de la Universidad Simón Bolívar.

Con colegas y estudiantes, Marisa caracterizó la prevalencia de estos parásitos en diferentes razas de toros. En efecto, se había detectado una disminución en el potencial reproductivo de toros como consecuencia de la infección, pero no se conocían bien los mecanismos involucrados.

Un primer paso, entonces, fue determinar si había diferencias relacionadas con la edad y raza del ejemplar estudiado, y esto fue justamente lo que se encontró. Había diferencias entre razas, la raza Holstein tenía los mayores valores de prevalencia, mientras que nuestra raza venezolana Carora tenía los menores. También se consiguieron diferencias según la edad y una relación entre la infección y los niveles de testosterona. Resultados que ayudan a planificar estudios epidemiológicos con mayor asertividad.

Los estudios de Marisa han ido más allá, profundizando en la investigación de las diferentes especies de Trypanosoma que afectan al ganado vacuno y equino. Trypanosoma es un grupo de protozoarios (organismos unicelulares) que puede parasitar a los caballos (los hospedadores), y llegan a estos cuerpos transportados por insectos (los vectores), de tipo jején. Hay cinco especies que este grupo de investigación ha analizado. Todas son agentes causantes de enfermedades en caballos, aunque han sido desatendidas tanto por la comunidad científica como por el gremio veterinario. La llamada derrengadera es una de esas enfermedades.

Varios obstáculos impiden el control efectivo de estas enfermedades; entre estas cabe nombrar: la falta de vacunas, la incapacidad de las drogas conocidas para curar el estado neurológico provocado por la enfermedad, inconsistencias en la definición de los casos y limitaciones para el diagnóstico. Otro factor que afecta el análisis epidemiológico es que muchos países donde estos parásitos son endémicos no notifican a la Organización Mundial para la Salud Animal, por lo que la información que se tiene es fragmentaria.

Un elemento significativo es poder distinguir cuál de las especies de Trypanosoma es la que está infectando al hospedador. Por ejemplo, Trypanosoma evansi y Trypanosoma equiperdum son morfológicamente indistinguibles. Evolucionaron de un ancestro común, pero adquirieron diferencias biológicas importantes que incluyen el ámbito de hospedadores, el modo de transmisión, la distribución, los síntomas clínicos y la patogenecidad. Mediante técnicas moleculares que incluyen el uso de PCR (la misma técnica que se usa para detectar el coronavirus), Marisa y su grupo lograron distinguir estas especies y, además, confirmar la presencia de Trypanosoma equiperdum en Venezuela. Un conocimiento crucial para dirigir los programas de prevención y cura.

Son algunos de los muchos resultados que esta venezolana ha aportado a nuestro país, siempre en la búsqueda de soluciones para nuestros problemas y de conocimientos para el buen vivir de todos y todas. ¡Es ciencia hecha con compromiso y amor!

Dedicamos este artículo de Date con la ciencia a Trina Perrone, parte del equipo que produjo este saber. Se nos fue muy temprano. Colegas, amigos y amigas la tendrán en su recuerdo.

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto