AHORA LOS PUEBLOS | Nuestro Chávez (I)

Anabel Díaz Aché

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“…Chávez ya no es Patrimonio sólo de Venezuela,
Chávez pertenece a toda América Latina y El Caribe,
es nuestro Chávez”
Fernando Lugo (1)

El próximo viernes 5 de marzo se cumplen ocho años de la desaparición física del Comandante Hugo Chávez. Es difícil apreciar, por el corto tiempo y la intensidad de los acontecimientos, la trascendencia histórica de su figura. Los chavistas nos preguntamos cuánto conocemos y en qué medida somos consecuentes con su legado. Procuraré en estas cortas líneas, un primer acercamiento a su pensamiento y acción, basándome en su propuesta de las dimensiones política, militar, económica, social e internacional para la construcción del Socialismo del siglo XXI.

Desde la política, a Chávez le debemos la revalorización de la figura histórica de Bolívar, y con ella la recuperación del sentido de Patria, entendida como el ejercicio intransferible del pueblo de la soberanía, sobre nuestro territorio y recursos, un proyecto propio de desarrollo nacional y regional, conducido por un liderazgo con fuerte arraigo popular. El reconocimiento del pueblo como sujeto político puso en disputa la hegemonía del poder por parte de las élites en Venezuela, propiciando la transformación de las condiciones objetivas y subjetivas de vida del pueblo.

Chávez desactivó una guerra civil en Venezuela, y junto a Fidel Castro, abrió las compuertas para alcanzar los Diálogos de Paz en Colombia. La paz como estrategia de los pueblos es uno de sus principales legados políticos, vislumbró la posibilidad de alcanzar el poder político, por la vía electoral, posibilidad descartada por las izquierdas, después del golpe de Estado contra Allende. A la vez, retomó la propuesta de refundar la república y diseñar una nueva institucionalidad, a través de un proceso constituyente, intento que en Colombia costó la eliminación física de los miembros de la Unión Patriótica. Así, durante la primera década del siglo XXI, la vía electoral y la constituyente resultaron caminos exitosos para las fuerzas populares, en un conjunto de naciones latinoamericanas.

Debido a su compresión de la historia, nos legó una doctrina militar bolivariana que se enfrenta a la visión del “enemigo interno”, hasta entonces hegemónica en la región. Reconocer al soldado como pueblo en armas, selló la posibilidad de mantener el triunfo conquistado con los votos. La unidad cívico-militar como garantía de paz, frente a las contradicciones internas y a las fuerzas imperialistas.

Chávez derribó mitos, demostró que el problema en la economía venezolana no sólo era el rentismo, sino también el uso y distribución que los gobiernos entreguistas hicieron de la renta petrolera. Tanto las políticas neoliberales como las anteriores, solo generaron mayor dependencia en nuestros países. A través de una política económica soberana, pudo en corto tiempo invertir la renta petrolera en programas sociales, que permitieron que millones de venezolanos salieran de la pobreza extrema e hicieron de nuestro país el menos desigual de la región.

La inversión sostenida del Estado en educación y salud, de los ingentes recursos petroleros, producto de la estrategia de recuperación de los precios del crudo en los mercados internacionales, a través del fortalecimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), elevó el índice de desarrollo humano de nuestra nación, condición ineludible para desplegar nuestras fuerzas productivas en la construcción un proyecto nacional propio. Colocar la economía al servicio de lo social, contribuyó a restablecer los equilibrios necesarios para la transformación de nuestro aparato productivo; tarea que hoy reconocemos aún inconclusa y que ha sido obstaculizada a través del bloqueo y el cerco financiero, impuesto a nuestro país desde Estados Unidos.

Para hacer de esta región un bloque emergente, con peso propio en el nuevo mundo multipolar; Chávez impulsó la creación de espacios concretos para la integración latinoamericana y caribeña, como la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Además de no escatimar en esfuerzos diplomáticos para la construcción de relaciones estratégicas con China, Rusia, Irán, Turquía, África y los pueblos árabes. Asimismo, con la creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALB-TCP) y PETROCARIBE, dejó muestras concretas de nuevas formas de relaciones de cooperación y complementariedad entre naciones hermanas.

Anabel Díaz Aché

Fuentes Consultadas:
(1) Intervención del Presidente Constitucional de Paraguay, Fernando Lugo en la a concentración de representantes de América Latina y El Caribe en apoyo a la Constitución Bolivariana y al Presidente Hugo Chávez. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=1VN1SlcaiFc