Punto de quiebre | Cuando te mata un hombre solo por el hecho de ser mujer

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Aquellas tres muertes estremecieron al estado Portuguesa en la última semana de febrero. Lo más seguro es que venía estremeciendo desde hace varios meses, o incluso desde hace años, pero el silencio parece haber cedido ante el miedo y nada se sabía, pero ni en rumores ni en chismes. O quizás porque se había cometido el delito, pero sin llegar al extremo de la muerte y tal vez por ello no hubo denuncia sino que cada cual se tragó su rabia, su impotencia y su amargura. Pero estas tres muertes ya no podían seguir calladas. No solo porque se superó el extremo, sino porque mucha rabia acumulada, mucho dolor, muchas lágrimas juntas, como para ignorarlas.

Y la sociedad toda se enteró. Y no solo la sociedad de Portuguesa, sino de todo el país e incluso fuera de nuestras fronteras. Y las sociedades escupieron su indignación, su ira, su impotencia, sus años de silencio y salieron a las calles a, por lo menos, exigir justicia, respuestas, acciones. Y el femicida fue capturado y no tenía cara de matón, sino de loco, de desquiciado, de aberrado, pero es que los femicidas son así. Pueden incluso usar paltó y corbata, sotanas, atuendo deportivo, o cara de yo no fui.

Conmoción

Primero se conoció el caso de Eliannys Andreína Martínez, de diecisiete años de edad, atacada luego de asistir a la iglesia evangélica Getsemaní a la que pertenecía, ubicada en el sector Santa Clara de La Misión en Turén, al oeste del estado. Su cadáver desnudo fue localizado detrás de la Universidad de Los Llanos, con signos de violencia y estrangulamiento.

No habían terminado de secarse las lágrimas cuando otra noticia retumbó en los rincones y sacudió los cimientos. Eduarlis Carolina Falcón, tres años mayor que Eliannys, fue asesinada después de salir de su casa el lunes para ir al gimnasio en su bici. A ese gimnasio iba todos los días, era su hobbie y su derecho, pero un criminal se empeñó en vulnerarle ese derecho y, aprovechándose de su fuerza y del factor sorpresa, la atacó y la golpeó cobardemente con un bejuco y la neutralizó en cuestión de minutos, luego de lo cual sació sus bajos instintos. Su cadáver fue hallado en un terreno baldío.

La policía anunció que podía tratarse del mismo criminal, pues el modus operandi parecía ser el mismo y debido a la similitud de las condiciones en que fueron hallados los cadáveres, y en el estado se comenzó a asegurar que se trataba de un asesino serial. El pánico y la paranoia comenzaron a reinar. De pronto todos los hombres del pueblo tenían cara de femicidas.

Hastiados

El tercer femicidio registrado en Portuguesa durante la última semana fue el de Carmine Sosa, una comerciante de treintitrés años de edad, asesinada en la población de Araure por su pareja, quien se suicidó posteriormente.

Fue la gota que rebasó el vaso. El gobernador se pronunció. La Fiscalía comisionó a dos fiscales para investigar. Varios expertos policiales fueron enviados desde Caracas para reforzar las investigaciones y la Policía y la Guardia Nacional se desplegaron en varios sectores estratégicos y la colectividad organizó una marcha a la que asistieron más de 400 personas, entre ellas muchos hombres.

La delación

En tiempo récord el femicida fue capturado, pues su esposa lo delató ante la policía, no se sabe si aterrada al percatarse del monstruo con el que estaba viviendo, o en venganza contra él, o en solidaridad con las dos infortunadas. Fue identificado como Nelson Torrealba Saavedra, quien habría confesado su atrocidad ante la policía.

El fiscal general, Tarek William Saab, dijo que sería imputado por el delito de “femicidio agravado por violencia sexual”, cargos que le acarrearán una pena de 30 años de prisión.

En su alocución, Tarek Saab informó que un total de 610 mujeres fueron asesinadas (femicidios) en Venezuela entre agosto de 2017 y diciembre de 2020. Las cifras del fiscal no dicen nada. No se sabe si eso es poquito o bastante, pues no las compara con nada. Son cifras frías que no reflejan el horror ni la impotencia que debieron haber sufrido las víctimas.

El portal Utopix también lanzó unas cifras. Habla de que en 2020 hubo 256 feminicidios, pero igual uno se queda con la incertidumbre sobre si están aumentando o no los crímenes de género.

Primerizo

Uno de los últimos casos de que se tiene conocimiento es el de María José López, de veinte años de edad, ultimada a cuchilladas en La California, al este de la ciudad capital. El asesino fue Edison Pereira, ya detenido, y quien fue su compañero de toda la vida, pues los chicos eran novios desde que ella tenía trece años de edad y él dieciséis.

Ambas familias están consternadas y no se explican qué pudo haber pasado. Quienes los conocieron afirman que él no era un hombre violento y nunca los habían visto, ni escuchado, discutir.

Puñaladas y tiros en la última semana

Igual que María José –es decir a puñaladas– fue asesinada el pasado 25 de febrero Yarvelis Carolina Uzcátegui, de veintiocho años de edad, y su cadáver fue encontrado en una zona boscosa del sector Agua Regada, municipio Pueblo Llano, del estado Mérida.

Según la información policial, presuntamente su pareja, Juan Manuel Rosales, de trentinueve, sospechaba que ella le era infiel y en vez de dejarla o tratar de reconquistarla, le dio múltiples puñaladas y luego le confesó a un tío de ella lo sucedido y le dijo dónde estaba el cadáver, luego de lo cual desapareció.

Mientras tanto, en el barrio El Cementerio, parroquia Santa Rosalía de Caracas, fue asesinada dos días después Nahomys Evelyn Lara, de apenas diecisiete años de edad, también a manos de su pareja, quien estaba celoso y, sin más ni más, en el marco de una discusión sacó un arma de fuego y le quitó la vida.

WILMER POLEO ZERPA / CIUDAD CCS
FOTO YRLEANA GÓMEZ

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