LUNASOL | Homenaje a Hugo Chávez

William E. Izarra

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Desde el viernes 5 al domingo 7 de marzo, la Fundación Comandante Hugo Chávez conmemoró en el Cuartel de la Montaña el VIII aniversario de su fallecimiento. Varios actos se organizaron para homenajearlo, entre ellos el del presidente Nicolás Maduro desde Miraflores, el de Diosdado Cabello desde el mismo Cuartel y la serie de anécdotas y narración de hechos en el período 1994 (liberación de la cárcel) a 1998 (triunfo electoral). A mí se me invitó a participar para exponer el desencadenamiento histórico dado por los eventos que marcaron hito como nuevo paradigma en Venezuela, ocurridos en Venezuela entre 1996 y 1997.

En este artículo sintetizaré el contenido de esa intervención para reiterar mi homenaje a Chávez y difundir los acontecimientos que deben ser conocidos por las nuevas generaciones de la militancia revolucionaria.

A mi juicio, la circunstancia que determina el convencimiento de Chávez de asumir las elecciones como la vía para la toma del poder fue la Agenda Alternativa Bolivariana, programa de transformación integral del país, presentada en julio de 1996. Desde 1994, a su salida de la cárcel, hasta 1995 su posición política ante las elecciones era la abstención; pero, el contexto internacional, el debilitamiento de los partidos políticos a nivel nacional, el desgaste del gobierno de Rafael Caldera y el ascenso en aceptación del MBR200, le hicieron cambiar su postura. Ese mismo año, considerando su certidumbre intuyó el momento de plantearlo al colectivo de todos los Círculos Bolivarianos (unidad base del MBR200).

A tal efecto, decidió convocar a la Asamblea Ordinaria del Movimiento, a celebrarse en diciembre de 1996, con tres objetivos muy concretos: análisis de la situación política, elegir a la nueva dirección nacional y decidir la participación en las elecciones de 1998. Los dos puntos iniciales se cumplieron sin novedad, pero el tercero dividió las posiciones. Al momento de votar, la mitad estuvo de acuerdo con ir a las elecciones pero no la otra mitad. Estos resultados generaron una situación de aguda tensión obligando a Chávez a destacar su capacidad de liderazgo para evitar la división del Movimiento. Eso lo logró convocando a una asamblea extraordinaria cuyo punto único a tratar sería el acto electoral de 1998. Escogió la fecha: 19 de abril. Los cuatro meses que separaban a ambas asambleas, Chávez los dedicó a intensificar sus recorridos por todo el país, a fin de ablandar a los radicales que se oponían a las elecciones.

La asamblea extraordinaria se efectuó en la fecha establecida en el Club Social Mañongo de Valencia. Chávez logró consolidar el objetivo. La decisión fue unánime. Todo el MBR200 representado en los 1.000 delegados resolvió respaldar a Chávez en su planteamiento electoral.

En torno a esa decisión y para su concreción se adoptaron algunas medidas políticas que definirían la estrategia de acción electoral, tales como: (1) transformar el acto electoral como revolucionario, valga decir, tomar el poder para transferirlo a la comunidad organizada; (2) crear una poderosa estructura electoral para llevar a su candidato Hugo Chávez a ganar las elecciones; (3) asumir la Agenda Alternativa Bolivariana como el punto de partida del programa de gobierno a presentar en la campaña; (4) mantener el espíritu del 4F como imagen objetivo de la conducción de la Revolución para que nunca se desviara de su meta revolucionaria.

Una conclusión general de la Asamblea Extraordinaria del 19 de abril de 1997 fue el establecimiento del acto electoral como acto revolucionario en nuevo paradigma de hacer la Revolución. Ya no sería como Chávez lo intentó el 4F de 1992 por la vía violenta, sino que a partir de entonces la Revolución se haría por la vía electoral, con la especificidad de que ese acto electoral tenía que ser revolucionario y no más burocrático. Se diferencia en que el burocrático es para usufructuar el poder; mientras que el revolucionario es para transferir el poder a las organizaciones populares de base.

Como desencadenante histórico, el 19 de abril de 1997 se resume en la tríada conceptual, cuyos elementos constitutivos (el gobierno se transforma en instrumento del pueblo; se crea el acto electoral como revolucionario y se asume el poder constituyente del pueblo), significa el cambio de estructura que busca transformar el modelo capitalista importante en el mundo occidental por el socialista a nivel mundial dentro de la realidad estructural del siglo XXI.

William E. Izarra