HISTORIA VIVA | Bolívar diverso y múltiple

Aldemaro Barrios Romero

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Casi toda la narrativa historiográfica sobre la independencia está referida al hecho militar-territorial, no menos importante, pero pocas veces reconocemos al Bolívar cultural, que fue capaz de comprender su momento histórico y exigir a la generación política de su época la liberación de los esclavizados, el reconocimiento de la igualdad y la diversidad como valores principistas de exigencia colectiva y el sentido de identidad incluso continental hecha por quien alcanzó una estatura épica, moral y ética insuperable.

Innumerables cartas y documentos dan cuenta del valor que el Libertador le dio a la categoría diversidad cultural del pueblo americano. Este hombre comprendió que los de su clase social, que aspiraban liberarse de las imposiciones económicas del régimen monárquico, no eran suficientes para batir el poderío español; parecía una utopía inalcanzable colocar un soldado negro con rango de general al lado de un oficial mantuano como Mariño.

Esa fue una lucha subterránea intestina que tuvo que librar Bolívar para alcanzar la unidad de la fuerzas patriotas y así en la antesala de la Batalla de Carabobo y ante la muerte de Juan Germán Roscio Nieves, su adalid intelectual, escribió a Antonio Nariño:

…hay muchas consideraciones que guardar en este caos asombroso de patriotas, godos, egoístas, blancos, pardos, venezolanos, cundinamarqueses, federalistas, centralistas, republicanos, aristócratas, buenos y malos, y toda la caterva de jerarquías en que subdividen tan diferentes bandos; de suerte que, amigo, yo he tenido muchas veces que ser injusto por política, y no he podido ser justo impunemente. (1)

Ante estas circunstancias, Simón Bolívar y sus más leales visualizaron que el enemigo no estaba entre los iguales o afines sino en la dimensión del dominador imperial europeo, que afectaba a todos. No es que la historia se repita cíclicamente pero en nuestros días el enemigo que está oculto o difuso, se desdibuja cuando muestra sus garras en chantajes y coacciones acusándonos de extraordinaria amenaza, tal cual hace 200 años.

Mientras Estados Unidos desplegaba sus emisarios diplomáticos intrigantes y cizañeros en Quito, Lima y Bogotá, y la misma Gran Bretaña fijaba posicionamientos militares en las grandes desembocaduras de los grandes ríos del continente y provocaba divisiones territoriales como la del sur, que luego promovió entre 1826-1828 la independencia de Uruguay como Estado débil, a través del cual su influencia podía penetrar en el interior del continente, derribando progresivamente los obstáculos nacionalistas erigidos en Paraguay y en la llamada “Argentina de Rosas” (2), Bolívar se desvivía por sostener la unidad en medio de la diversidad hasta que los godos egoístas provocaron la ruptura de la unidad de mando y triunfó temporalmente la perfidia.

En tanto la diversidad social y cultural, Bolívar tuvo que batallar estoicamente para sostener la unidad interna patriota que le dio fuerzas a los revolucionarios para derrotar al Imperio Español, entonces nos preguntamos ¿Cómo lo hizo?

La práctica política en ejercicio extremo le dio los elementos para identificar vectores de las debilidades expresadas en las convocatorias a la integración de todos los sectores, incluyendo los canarios, a la lucha por la independencia; ello se puede identificar en el Manifiesto de Cartagena (1812) tal como lo señala el autor colombiano Ildebrando Arévalo Osorio:

A finales de 1812, entre los pensamientos y las acciones de Bolívar tratados y analizados en el Manifiesto, no se destacó su interés en apoyarse decididamente en la fuerza que representaban los sectores subalternos, constituidos por campesinos, peones, vaqueros, indígenas, jornaleros, esclavos negros. (3)

Sin dudar un ápice las experiencias políticas y sociales de Bolívar previas a 1821, cuando comenzó a sellar la victoria popular de su proyecto liberador, le dieron los insumos para reflexionar sobre sus derrotas anteriores, para después de la caída de la Segunda República, en medio de un caos de presiones y agravios de todo tipo, la dirigencia patriota, fundamentalmente constituida por mantuanos, se batía entre el caudillismo localista desenfrenado y la necesidad reconocer otros sectores sociales, pardos, mujeres, negros esclavizados e indios sometidos o confinados a encomiendas que Bolívar en su análisis supo identificar como la fuerza y empuje del proyecto revolucionario y que era necesario integrar, pero no como elemento coyuntural para alcanzar la victoria inmediata, sino para prolongarla en justicia social a través de medidas y ejercicios de políticas públicas, que han trascendido dos siglos y que dan sentido a la continuidad histórica del Bolivarianismo en el siglo XXI.

Bolívar resignificó para su época al asunto geohistórico y etnográfico, comprendió las dimensiones de políticas continentales en su proyecto emancipador; así lo afirmó en la Carta de Jamaica de 1815 que fue su bitácora para esos próximos 15 años hasta que dejó de pensar:

Es una idea grandiosa pretender formar de todo el nuevo mundo, una sola nación…. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería por consiguiente tener un solo Gobierno, que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres de semejantes dividen a la América.

Ese Bolívar cultural que se expresa en la Carta de Jamaica tenía el diagnóstico social de la población muy claro, conocía la necesidad de establecer prescripciones de la paupérrima situación de la población febril, la que activaba la economía; no solo conocía la de los propietarios que se beneficiaban con el trabajo ajeno porque él mismo lo fue, sino del futuro ejército popular, carne de cañón de la guerra de independencia que se batió en Carabobo en 1821:

…porque los más de los moradores tienen habitaciones campestres y muchas veces errantes; siendo labradores, pastores, nómades, perdidos en medio de espesos é inmensos bosques, llanuras solitarias y aislados entre lagos y ríos caudalosos. ¿Quién será capaz de formar una estadística completa de semejantes comarcas? Además, los tributos que pagan los indígenas; las penalidades de los esclavos; las primicias, diezmos y derechos que pesan sobre los labradores, y otros accidentes, alejan de sus hogares a los pobres americanos…

Ese fue un Bolívar que estaba pensando doscientos años en prospectiva y que nos identificó lo que éramos y somos: Mas nosotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo fue, y que por otra parte no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores Españoles…seguimos siendo los mismos de ayer, con un valor agregado, la conciencia histórica que detonó Hugo Chávez Frías y que dio y da razón a la continuación de las luchas por la independencia y soberanía como pueblos dignos.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelaed@gmail.com

(1) Mijares, Augusto. El Libertador. Tomo I. Monte Ávila Editores Latinoamericana. Caracas, Venezuela 2007. p.545.
(2) Montaruli, Silvana. El concepto de integración en el discurso de Simón Bolívar. Clacso Disponible en http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/campus/salazar/07monta.pdf
(3) Arévalo Osorio, Ildebrando. La concepción socio-política y económica de Bolívar en la primera etapa de la guerra por la independencia de la Nueva Granada, 1810-1816. Pap. Polít. Bogotá (Colombia), Vol. 19, No. 1, 103-119, enero-junio 2014. Disponible en: http://www.scielo.org.co/pdf/papel/v19n1/v19n1a06.pdf