La Araña Feminista | Mujeres migrantes

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En Venezuela nunca existió la cultura de emigración, por el contrario siempre fue un país receptor de migrantes. Esta es una verdad documentada. Los éxodos de emigrantes eran considerados normales, planificados por estudios o contratos laborales inmejorables. Los destinos más buscados eran Estados Unidos y Europa. Era casi impensable algún país del cono sur.

El discurso infame de los opositores que diseñaron agendas internas y externas para desestabilizar al país, lograron la aplicación de las medidas coercitivas y unilaterales por parte del Gobierno de Estados Unidos, lo que ha afectado el 99% de los ingresos del país.

Muy recordadas son las palabras de un exdiputado señalando que “la emigración venezolana se ha convertido en un grave problema social” y una “enfermedad contagiosa” para muchos países vecinos. Se trata de una sentencia muy grave y por demás apátrida.
La situación que vive Venezuela, desde el año 2014, la mantiene sumergida en una gran crisis económica y social. Las mujeres, sobre todo las que están solas al frente de sus hogares están sufriendo en carne propia los rigores de la pobreza.

Así muchas cifraron sus esperanzas en países vecinos para sobrevivir, buscando mejores ingresos para la manutención de su familia. Así decidieron convertirse en migrantes y emprendedoras de un sueño que terminó en pesadilla, por el simple hecho de ser mujer.

La pandemia hizo más vulnerables a las venezolanas, ellas están atrapadas en un país que no es el suyo. Las migrantes no regularizadas son manos de obra barata, explotadas y violentadas, por su condición de ilegales ejercen un trabajo precario de baja remuneración, mayoritariamente dedicados al servicio, no pueden acceder a un trabajo estable y mejor pagado.

Muchas en confinamiento no pueden trabajar y están expuestas al peligro de las mafias que buscan aprovecharse de sus necesidades y vincularlas en procesos de explotación sexual.

El rechazo, indiferencia, prejuicio de los gobiernos receptores de migrantes son elementos culturales, xenofóbicos y de estigmatización que impactan gravemente en la población migrante.

El tema migratorio, es un desafío para el Gobierno Bolivariano, que debe afianzar acciones efectivas, basadas en el principio universal de la igualdad y no discriminación y la garantía de los DDHH de la población migrante. Se debe investigar cada caso.

Las venezolanas asesinadas en el exterior fueron vidas truncadas con historias muy tristes de discriminación, violencia criminal y de género, secuestros, prostitución forzada, violaciones y femicidios que son el caso de muertes más recurrentes. Todas víctimas de una sociedad patriarcal. Los Estados, la justicia y leyes siguen perpetuando roles de poder y dominación de lo masculino, es la supremacía por el simple hecho de serlo. Hoy sentimos todos los dolores juntos por la ausencia. Faltan muchas que jamás regresarán a sus hogares.

Carmen Hernández