SOMOS LO QUE SOMOS | Obedecer al pueblo

Luis Zárraga

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El poder popular es quien manda en Venezuela. Son los de a pie quienes deben ser escuchados por gobernantes y poderes públicos. Siempre respetando la Constitución Nacional.

Ahora, en la nueva Asamblea Nacional (AN) los diputados electos están contestes con el mandato de las mayorías, con lo decidido por el poder popular. Es al pueblo, sus demandas y problemas a quien se debe obedecer.

El pueblo está alerta sobre lo que hará su equipo de gobierno. Un ejemplo lo constituye la Ley Antibloqueo que debe permitir el desarrollo de normas para facilitar la inversión en Venezuela, todo ello vigilado por la contraloría social y popular, donde las comunidades organizadas (comunas) estén atentas a las decisiones emanadas para reactivar las áreas económicas, en proyectos como minería e hidrocarburos que estaban detenidos, tras las amenazas de sanciones contra la patria.

Se trata de vigilar acuerdos con empresas que persiguen reactivar la economía con acuerdos establecidos con Rusia, China, Turquía, países de América Latina y otros que están en marcha para continuar avanzando, siempre supervisados por la égida popular, para que los recursos de allí emanados sean empleados como elementos fundamentales, en protección de mejoras al salario de los trabajadores y de la protección social de los mismos, así como la optimización de los servicios públicos y evitar que estos no sean desviados hacia fines ocultos por los burócratas de siempre.

También el pueblo debe tener ojo avizor de las campañas descalificadoras contra el país, de los partes de guerra sucia de los poderes políticos y financieros internacionales.

No olvidemos que Venezuela es un faro de resistencia para el mundo, al igual que Cuba y Nicaragua, víctimas de agresiones económicas y financieras del gobierno de EEUU.

La nación bolivariana está firme y de pie, tomando conciencia de la ética que libra por su soberanía, por su democracia y por su derecho a vivir en paz, para en todo momento seguir orgullosos de la batalla que el pueblo da por esta revolución.

En la batalla diaria que el pueblo da, sus voceros, diputados de la AN han esbozados frases como la de Jorge Rodríguez, presidente del parlamento: “Desde el fondo de nuestro corazón de patriotas decimos a este pueblo bueno, gracias, Venezuela, gracias, Caracas, no defraudaremos tu decisión heroica de expulsar de la AN a quienes tanto daño hicieron”.

A su vez, la diputada Blanca Eekhout aseguró que la mujer venezolana ha sido reconocida en Revolución, a través de los programas sociales y las leyes: “Gracias a la Revolución la mujer campesina, la mujer afro, la mujer indígena hoy garantiza sus estudios. Tiene programas de parto humanizado. Es reconocida. Avances que las medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela buscan desaparecer”.

Por su parte, Iris Varela, vicepresidenta de la AN, destacó que el Parlamento es el órgano más importante de representación popular y así lo dice la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “Por lo que éste debe ser dirigido por patriotas, donde el debate permita poner al servicio del pueblo venezolano la continuidad y firmeza de la defensa de la soberanía de la Patria”.

En definitiva, el pueblo antes que nadie debe estar bien informado para conocer las múltiples caras del bloqueo, como ha dicho el viceministro de Políticas Antibloqueo, William Castillo, quien es del criterio que nuestro Estado tiene que replantearse la política comunicacional para revaluar en su real dimensión el contexto y alcance de todo ese proceso: “Con discursos menos propagandísticos, que puedan seducir a la mayoría de la población, incluyendo no solo a periodistas sino a la comunidad en general”.

Las sanciones operan como una suerte de tejido mafioso que es un tipo de política difícil de enfrentar, pero el poder popular tendrá que ingeniárselas para lograrlo con éxito.

En 1812 el Libertador Simón Bolívar se presentó para ayudar a las víctimas del terremoto. El médico José Domingo Díaz, enemigo de la causa de la independencia, acudía a la misa de la Catedral. Los españoles vociferaban que era un “castigo del cielo por sublevarse en contra del monarca Fernando VII”. Simón Bolívar les increpó lanzándoles la sentenciosa frase: “Aunque la naturaleza se oponga lucharemos contra ellos (españoles-realistas) y haremos que nos obedezcan”. Y rememorando el pensamiento del Libertador, ahora es el pueblo quien manda para que se obedezca.

Luis Zárraga