BASTANTE HISTORIA HAY AQUÍ | Apuntes sobre el “parte” de una batalla

Pedro Calzadilla

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1.

25 de junio de 1821. Desde su cuartel general establecido en Valencia, el Libertador expide una comunicación dirigida al Congreso de la República de Colombia donde le informa sobre lo acaecido en las sabanas de Carabobo el 24 de junio -es decir- un día antes. Hoy a pocos meses de la celebración bicentenaria es de obligada relectura tan importantísimo documento conocido como el “Parte de la Batalla de Carabobo”. Y como suele ocurrir, cada vez que uno lee y relee un documento histórico, surgen nuevas ideas, reflexiones e interrogantes. Aquí voy con algunas:

2.

El “parte” o informe del hecho militar más importante de nuestra patria es desconcertantemente breve. Bolívar hizo uso apenas de 675 palabras -dos cuartillas- para realizar a grandes trazos la sinopsis de aquella gesta. Contrasta lo escueto del escrito con la escala histórica del hecho narrado.

3.

No por breve es superficial. Cuando el Padre de la Patria escribe el texto de marras han pasado apenas unas horas de la refriega, y sin embargo sabe que lo ocurrido es definitorio, que cambiará la historia. Ya desde la primera línea lo caracteriza con una certeza: “Ayer se ha confirmado con una espléndida victoria el nacimiento político la República de Colombia”. Con esta frase pone a prueba otra vez su poderosa visión estratégica; cumple la faena en el instante táctico y proyecta sus consecuencias hacia los siglos venideros. Le proporciona al hecho militar la gran dimensión política que lo configura.

4.

Como pueblo aprendimos en la escuela que Carabobo fue la Batalla que definió la independencia de Venezuela. Sin embargo, en las casi setecientas palabra que nuestro Libertador selecciona para redactar el “parte” la palabra “Venezuela” no figura ni una sola vez. Curioso. Para Simón Bolívar la jugada que acaba de realizar contra la Monarquía es el momento fundacional de la República de Colombia, (su gran, nuestra gran república de Colombia) y para él -empeñado en fraguar el proyecto de unión de Nuestra América- decir Colombia era decir también Venezuela.

5.

Sabemos que Carabobo fue mucho más que una Batalla: fue una magistral campaña militar que se desplegó a lo largo de buena parte del territorio nacional durante todo el primer semestre de 1821 e involucró a miles y miles de personas. Yendo tras la pista de esa campaña que antecedió al glorioso 24 de junio nada o casi nada encontré. Apenas un indicio en el segundo párrafo: “Reunidas las divisiones del Ejército Libertador en los campos Tinaquillo el 23”… En esa docena de palabras queda tácitamente abocetada una gloriosa campaña. Bolívar artífice y conductor de una estratégica movilización para llegar a Carabobo, no menciona el complejo proceso que hizo posible su obra de arte. Simplemente la muestra ya en su plenitud, concluida.

6.

Son pocos los nombres que se refieren en el texto: Páez, Aramendi, Cedeño, Rondón, Plaza, Muñoz, Farriar, Heras y Rangel. Solo Páez, Plaza y Cedeño son mencionados en varias ocasiones, los dos últimos caídos en batalla. Por su parte Páez cosecha ampliamente el triunfo. Bolívar reconoce su liderazgo, lo asciende al más alto grado militar, y de jefe de los llaneros pasa a ser jefe de Venezuela en el propio campo de batalla: “La conducta del general Páez en la última y en la más gloriosa victoria de Colombia lo ha hecho acreedor al último rango en la milicia, y yo, en nombre del Congreso, le he ofrecido en el campo de batalla el empleo de General en Jefe de ejército”. Como sabemos el Libertador marchará al sur del continente y quedará Páez al frente. El poder del caudillo llanero ahora multiplicado no hará más que crecer. Unos años después de Carabobo volverá a desafiar a Bolívar y lo traicionará. En el parte, como anuncio de lo que vendrá, de la mano del Libertador, Páez está al centro.

7.

El Libertador cierra su informe al Congreso caracterizando la épica magnífica realizada: “Acepte el Congreso Soberano en nombre de los bravos que tengo la honra de mandar, el homenaje de un ejército rendido, el más grande y más hermoso que ha hecho armas en Colombia en un campo de batalla”. Cumplió Bolívar una obligación política-administrativa al notificar lo sucedido al Congreso y deja para la posteridad un documento extraordinario, el “parte de Carabobo”, pieza preciosa del patrimonio de la patria que enarbolamos hoy, mientras enfrentamos a los imperios del siglo XXI, resueltos a derrotarlos con nuevas Batallas de Carabobo.

Pedro Calzadilla