ARTE DE LEER | “Tratado de la Negación” o el arte de la ilusión de Fernando Pessoa

Ricardo Romero Romero

0

Fernando Pessoa fue un creador de universos. Además de haber escrito miles de páginas que van desde la poesía al periodismo, el singular literato portugués también incursionó en el esoterismo. Aunque no hay evidencias de que haya pertenecido a sociedades secretas o que practicara la masonería, muchos de sus escritos, otrora inéditos, muestran un alto conocimiento en esos temas.

Incluso, desde la poesía, Pessoa expresó su pasión por el misticismo a través de su obra Mensagem un poema esotérico sobre la épica historia de su natal Portugal, único libro de versos publicado en vida.

Algo curioso es que entre más de treinta mil documentos, unos miles siguen sin ser clasificados, de acuerdo al brasileño Carlos Pitella y el colombiano Jerónimo Pizarro, quienes se mantienen en ardua tarea de seguir publicando e indagando en ese vasto mundo pessoano.

Y así, han sido muchos los literatos y traductores que han compilado parte de su obra “oculta”, exponiendo a un intrincado Pessoa, a un Fernando casi infinito en su carácter de escritor.

Uno de esos textos curiosos y por demás barroco, se titula “Tratado de la Negación”, incluido en el volumen Escritos sobre ocultismo y masonería, publicado por Alfama Editorial bajo la traducción, introducción y notas de Florencia Preatoni (1).

Leer a Pessoa es leer entre líneas, entre muchas. Y eso es más recurrente en este Tratado de la Negación:

1. El mundo está formado de dos órdenes de fuerzas: las fuerzas que afirman y las
fuerzas que niegan.

Algunos entendidos en asuntos esotéricos, pudieran reducir ese enunciado a las enseñanzas de Manes, fundador del maniqueísmo. Pero más allá de esas interpretaciones y de su posible caracterización dicotómica, el ejercicio escritural mantiene su vibración poética, una especie de imágenes dialécticas que contrastan entre la luz y la oscuridad, un astro que destella en la negra noche:

2. Las fuerzas que afirman son las fuerzas creadoras del mundo, emanadas
sucesivamente de lo Único, del Centro de la Afirmación.

3. Las fuerzas que niegan emanan de más allá de lo Único.

¿Pessoa estaba desarrollando su propio credo bajo un contexto inspirado en el Tao? Aunque este servidor carece de profundo conocimiento de la lengua lusa, revisando el texto en portugués y consultando a un profesor de literatura portuguesa, cuando el poeta hace referencia de lo “Único”, se interpreta que no se refiere a lo óntico, dado que si fuese una entidad o persona estaría precedido del artículo determinado “el”.

Trascendiendo la discusión etimológica o de cualquier naturaleza filológica, es la dialéctica poética la que se observa, donde la imagen está oculta (más no escondida) detrás de la palabra…

4. Lo Único, de quien Dios, el Dios Creador de las Cosas, es apenas una
manifestación, es una Ilusión. Toda la creación es ficción e ilusión. Así como la
Materia es una ilusión, probadamente, para el Pensamiento, el Pensamiento una
ilusión para la Intuición; la Intuición una ilusión para la Idea Pura; la Idea Pura es una
Ilusión para el Ser. Y el Ser es esencialmente Ilusión y Falsedad. Dios es la Mentira
Suprema.

¿Dios es un personaje de una novela o el mito máximo? Dios aparece como una creación del creador inferior, un invento del que se cree haber sido creado, como lo dijo alguna vez Voltaire “Si Dios no existiera, habría que inventarlo”. A pesar de esa afirmación, es pertinente preguntar ¿arremete Pessoa contra Dios? ¿El poeta portugués era un acérrimo ateo? No todo misticismo y ocultismo está relacionado al ateísmo. Decir que Dios, siendo una ilusión es la mentira suprema, puede significar que tiene una importante dimensión en lo existencial humano. Inventar a un creador y así elevarlo a la falsedad superlativa es darle relevancia a una cosa (al estilo heideggeriano) que luego es imposible negar: Dios existe como ilusión en los que creen en las ficciones. La ficción es el alma de la literatura y la realidad su espíritu…

5. Las fuerzas que niegan son aquellas que parten de más allá de lo Único. Fuera
de lo Único, para nuestra Inteligencia, no hay nada. Pero como es posible pensar que
ese único no existe, como es posible negarlo, él no es lo Único, lo Supremo, lo
realmente Supremo (aquí las palabras faltan). Poder negarlo es negarlo; negarlo es él
no-ser.

Fernando Pessoa

¿Es Pessoa un maestro de la confrontación-contradicción? Él mismo afirma que faltan palabras para definir la negación. Se niega a darle término a la negación, incluso negar lo negado, él se niega a sí mismo cuando elabora su tratado, él cree en no creer, se reafirma en la negación, la negación no es una verdad y tampoco una mentira.

Aunque este quinto principio es comparable a la paradoja de Epiménides, el natural de Lisboa no se considera un mentiroso, él considera que es una ilusión, que esto que leemos, creado por él es otra ilusión y nosotros que lo leemos, leemos una ilusión porque a la vez lo somos…

6. La negación suprema de aquello a lo que nosotros llamamos el No-Ser. El No-Ser no
es pensable, porque pensar el no-ser es no pensar. Y aún así, visto que
empleamos el término no-ser, él es pensable, de cierto modo. Desde que es pensado,
se transforma en el Ser. Así el Ser sale, por oposición del No-Ser. El No-Ser es el que
lo precede, para hablar el lenguaje humano.

7. La Materia, que es la mayor de las negaciones del Ser, es el estado que, por
eso, más próximo está de No-Ser. La Materia es la menor de las ilusiones, la más
débil de las mentiras. De ahí su carácter de Evidente. En la medida en que el Ser se
Va manifestando, se va negando; en la medida en que se va negando, va creando el
No-Ser. Como el No-Ser es anterior al Ser, esa negación que el Ser hace de sí mismo
es una creación, si es posible decirlo así.

8. Debemos ser creadores de Negación, negadores de la espiritualidad,
constructores de Materia. La Materia es la Apariencia; la Apariencia es al mismo
tiempo el Ser y el No-Ser. (Si la Apariencia no es el Ser, es el No-Ser. Si es el No-Ser,
no es la Apariencia. Para ser la Apariencia, ella tiene, por lo tanto, que ser el Ser.)

La negación es una creación, pero no una ilusión. La materia niega al ser, siendo una manifestación de las ilusiones creadas, de eso que los creyentes consideran la naturaleza que proviene de Dios. ¿Podemos negar la materia de nuestros cuerpos? ¿Es una mentira que reímos o lloramos, que algo nos deleita o nos duela?

Lo que vemos es un relato en movimiento, narrado por un ilusionista, un director de discursos sombríos, esteta de la bohemia mística, un Cronos que revive y desafía a Zeus en otro Olimpo, donde los dioses, meras conjeturas, mueren en la materia, ya que son negación.

9. La negación consiste en auxiliar a lo Manifestado a manifestarse más, hasta
que él se disuelva en No-Ser.

10. Hay dos principios en lucha: el principio de Afirmación, de Espiritualidad, de
Misticismo, que es lo Cristiano (para nosotros, actualmente), y hay el de Negación,
de Materialidad, de Claridad, que es lo Pagano. Lucifer: el portador de la Luz, es el
símbolo nominal del Espíritu que Niega. La revuelta de los ángeles creó la Materia,
regresó al No-Ser, liberación de la Afirmación.

Pessoa se declara luciferiano. ¿Es Lucifer la negación de Dios, al menos del Dios de la cristiandad? Lucifer se enfrenta a Dios. ¿Enfrentar es necesariamente negar? ¿Cómo negar lo que no existe? A menos que Lucifer sea el verdadero creador de la materia, es el creador de la luz y que las ilusiones son la oscuridad, lo que no se ve por estar negado.

Y siendo el poeta un negador, a la vez un astrólogo, un luciferista, un portador de antorchas en la noche de los tiempos, no culmina con un decálogo. Termina con un simbólico número imperfecto, el once, el 11, el uno precedido del uno, porque diez es afirmación y once negación:

11. Existen realmente todos los mundos que los teósofos afirman. Pero ellos están
dentro de la Ilusión, de que, mientras existe, es Realidad. Dios existe en efecto para sí
mismo; pero Dios está equivocado. Como cualquiera de nosotros juzga existir, y para
Dios no existe, sino como parte de él, y esto es no-existir, en absoluto; así, Dios juzga
existir y no existe. El propio ser es el No-Ser del No-Ser únicamente, la afirmación
mortal de la Vida.

Según este final imperfecto, Dios no existe aunque tiene conciencia. Pessoa cuando existió era una verdad, pero al morir ya no existe, es una ilusión. Quizás exista Ricardo Reis, Alberto Caeiro habita en la penumbra de un costado de algún arconte. Bernardo Soares es inmortal en el reino de los profetas sin rostro. Álvaro de Campos fuma un habano, en algún puerto de Brasil, donde ya no se cansa de pensar, su mente está en estado de no-mente.

Ricardo Romero Romero

(1) Escritos sobre ocultimos y masonería. Alfama Editorial, 104 páginas. Edición: 2008. Introducción, traducción y notas de Preatoni.
Fernando Pessoa (Lisboa, 1888 – 1935). Considerado uno de los más sobresalientes poetas de la lengua portuguesa. Vivió su infancia y adolescencia en Sudáfrica y estudió derecho en la Universidad de El Cabo. Resalta en su obra la invención de personalidades o heterónimos cada uno con estilos literarios particulares. La mayor parte de su obra se mantuvo inédita y luego de su muerte todavía existen documentos y manuscrito inéditos. Su obra poética fue recorriga en los volúmenes: Obras completas: I. Poesías, 1942, de Fernando Pessoa; II. Poesías, 1944, de Álvaro de Campos; III. Poemas, 1946, de Alberto Caeiro; IV. Odas, 1946, de Ricardo Reis; V. Mensagem, 1945; VI. Poemas dramáticos; VII. y VIII. Poesías inéditas, 1

Ricardo Romero Romero

955-1956.