HISTORIA VIVA | Recuperar la confianza

Aldemaro Barrios Romero

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Ya es tiempo de señalar que la gestión de información en tiempos de guerra difusa es un arma letal para herir y abatir al enemigo con la verdad, como para caer en “casualidades” de nuestra parte cuando los enemigos generan códigos de confusión, incertidumbre y dudas. Si alguien pregunta porque no hay gasoil o diésel en Venezuela, en la web solo hay respuestas engañosas de los medios de oposición, que muestran consecuencias, pero nunca las causas. Nos enteramos de la verdad por casualidad si acaso un diputado patriota levanta la voz para abonar confianza como vocero solitario.

Si una página de un ministerio es hackeada, nadie sabe, pero sí lo saben los medios opositores, incluso antes de ocurrir, pero se lanzan en picada para atacar la “ineficiencia del gobierno” mientras hay un rictus mutis en la gestión de información, sin embargo en las redes sociales el aturdimiento es patético, la noticia corre como bolitas en las máquinas de pinball para sorprender y confundir con cargas de mentiras y medias verdades manipuladas.

Si algún mandatario regional copia el modelo adeco y ajusta su gestión a sus negocios personales, oferta a los medios mentiras “productivas”, reactivación de empresas del Estado en manos privadas y luego se descubre que todo era mentira, que todo era ilusión, en el sistema de información vemos la figura de los tres monos del no saber nada, no oír, ni hablar ni ver nada. Chávez muchas veces confrontó y fue crítico de esa gestión mutis.

Hoy la confianza en la gestión de pública pende de un resultado real en los hechos y mucho de la información veraz derivada de estos, sobre todo porque estamos en un estado de guerra no convencional que no ha terminado y, aunque vayamos a una victoria segura en la próxima Batalla de Carabobo, no podemos descuidar el flanco comunicacional, negándonos a informar directamente al pueblo y decirle las verdades diariamente así sean duras.

Hubo varios episodios en los que al Libertador le tocó mostrar capacidad de acción en los hechos y realizar esfuerzos tácticos para ganarse la confianza de los llaneros, los orientales y honrar su liderazgo político y militar, así fue cuando concibió la estrategia de un giro hacia Guayana y enviar a Piar a tomar Angostura en 1817 para desde allí controlar todo el flanco sur del norte del continente hasta Bogotá y luego cercar a los realistas hacia afuera de las costas de Suramérica: (…) no se había borrado todavía la impresión de mi última derrota: “No cedí, en esto, en presentimientos ninguno; vi solo el de mis oficiales que hubiera podido influir desfavorablemente sobre el combate y sus resultados. Piar ganó la batalla: se borraron las ideas que habían nacido sobre mi mala suerte; volví a mandar batallas, a ganarlas y a perder algunas, pero no renacieron, en el ejército, otras ideas sobre mi mala suerte, sino que, a los contrarios todos confiaban en mi buena fortuna”. Así lo expresó el Libertador a Luis Perú De la Croix en el Diario de Bucaramanga en 1828.

Hoy es no es tan distinto que ayer, contamos con una nuevo mapa comunicacional favorable, la conciencia del pueblo venezolano supera las expectativas de los “comunicólogos” que recomiendan no decir esto y aquello, y finalmente no informan, sino que se “propagan”, y menos se comunica porque a pesar de haber canales de retorno de la información para el control social entre otros recursos, no se ponen en práctica una máxima de Chávez como comunicador, que es la conexión emocional con el pueblo, a pesar de que hay elementos para honrar esa conexión, que era sobre todo decir la verdad, así fuera negativa como se estila en momentos de comunicación en crisis. Sin embargo al no informar, se le da ventaja al enemigo para desinformar sobre todo en las indiciarias redes sociales.

Bolívar ante la falta de información, porque las postas no llegaban a tiempo, tomó medidas extremas, pasar por las armas a los postas que llevaban las cartas estratégicas que no llegaban a tiempo. No decimos tomar medidas extremas como las que aplicó el Libertador, pero por favor, si no informamos veraz y oportunamente al pueblo, entonces tenemos un flanco débil y eso lo saben los militares que son diestros en la guerra psicológica a la que nos someten diariamente. Por ahora es una recomendación que deben entender los consejeros de los ministros encargados de gestionar las acciones directas de la guerra multifactorial. Busquen los manuales de comunicación en crisis y verán.

La difícil coyuntura por la que pasamos debemos remontarla con decisión y con franqueza, claro que hemos cometido errores y los seguimos cometiendo, pero lo más importante es saber cómo corregir el rumbo para llegar al destino del Estado comunal propuesto. Es un tema estructural cultural que nos lleva a comprender la necesidad de fortalecer a la nueva generación de dirigentes que tomarán el testigo insurgente, lo define perfectamente Vladimir Acosta en su libro Salir de la Colonia, cuando diagnóstica algunas razones de las derrotas en los procesos políticos progresistas de América Latina y en especial en Venezuela: “Porque no se supo, o no se intentó, tomar decisiones estructurales que eran esenciales y para las que había entonces condiciones favorables. Es más, porque no se intentó o no se supo enfrentar como se debía, el desgaste, la indecisión, la arrogancia, la corrupción y el burocratismo que iban corroyendo, sin prisa, pero sin pausa, el tejido revolucionario” (1).

Al presidente Maduro y su gobierno les ha tocado el escenario más duro, intenso y difícil de una guerra continuada en medio de una pandemia desastrosa, y si a eso sumamos las incapacidades, la incomprensión de algunos líderes medios que están más preocupados por los pantaloncitos apretados y la apariencia, que por leer y fortalecer su conciencia histórica y política para servir como debe ser al pueblo venezolano, es hora de limpiar la Patria que es nuestra casa, para recuperar la confianza en el gobierno, es hora de dar un giro a la izquierda para que los oportunistas y corruptos sean ubicados y los mecanismos de inteligencia capturen información sobre las trampas que estos tienen antes de que sea demasiado tarde.

Por otro lado, tenemos fortalezas que hay que consolidar, en Venezuela existe un tejido social organizado, es un bien grandioso que ha permitido superar la difícil coyuntura del bloqueo y la pandemia, algo imperceptible y es que la organización social está construida sobre la base de la conciencia del rol histórico del pueblo venezolano, pero los mandatarios, sean alcaldes, concejales, gobernadores, legisladores regionales y nacionales, deben honrar esas voces que hacen control social consciente, que no debemos contaminar la existencia de esos espacios populares con la intervención partidista, sino escucharlos, acompañarlos promoverlos, pero permitirles independencia para que el clientelismo no los contamine y extermine.

Aunque la guerra deja heridas y la pandemia dolores por las víctimas caídas es hora de remontar la ola de las agresiones, recuperar la fe en la Patria, que es nuestro hogar y nuestra familia, y a ella tenemos todo el deber de protegerla, recuperarla y avanzar hacia la felicidad, pensando que otra realidad es posible.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelared@gmail.com

(1)  Acosta Vladimir, Salir de la Colonia. Editorial Galac, Caracas, Venezuela, 2020. p. 9.