La Araña Feminista | El compromiso académico con la economía feminista

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El campo de la economía feminista en América Latina no es “químicamente puro” en términos disciplinarios. Como sucede en general con el acervo de conocimientos de matriz feminista, se ha constituido en procesos de búsqueda sin fronteras de disciplinas, que juntan movimiento y pensamiento, que desbordan los espacios típicamente académicos bajo el imperativo de transformar nuestras economías asoladas por el capitalismo y el neoliberalismo, de interpretar la realidad de las mujeres, sus fundamentales aportes en el marco de un sistema devastador de la vida, de generar insumos para la resistencia y la construcción de alternativas.

El trabajo y las condiciones de vida han sido quizá los asuntos más abordados en perspectiva económica. Más complejo resulta el tratamiento de los temas considerados “duros” de la economía, entre ellos las finanzas. Temas que requieren justamente un soporte disciplinario, unos conocimientos en general desarrollados en entidades universitarias y académicas. Siendo esta conjunción de economía y feminismo desafiante y rica como proceso intelectual y político, no se proyecta necesariamente como un salto en las carreras profesionales. Por eso la presencia de economistas de alto perfil en la arena de la economía feminista ocurre con base en su compromiso y a la posibilidad de otras formas de reconocimiento, que difieren de la convencional acumulación de prestigio meritocrático pero que se proyectan socialmente a niveles superiores.

La mexicana Eugenia Correa ha sido una de esas académicas destacadas que vinculó economía y feminismo. Proyectó su trabajo de docencia e investigación desde la UNAM hacia otras esferas, llevando conocimientos y experiencias hacia ámbitos de diálogo de disciplinas y saberes. En el marco de un espacio fundamental en la región, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), fue una de las impulsoras del grupo de trabajo creado hace ya quince años, hoy Feminismos, resistencias y emancipación, ambiente interdisciplinario que junta académicas e intelectuales feministas de varios países.

Eugenia buscó hacer ese puente de ida y vuelta con la visión feminista dentro de la economía, en ámbitos interdisciplinarios, en los de interacción con el movimiento de mujeres y con los que apuestan por transformar Nuestra América. Sus líneas de trabajo, economía financiera, economía internacional y del desarrollo, se alinearon con la economía feminista, que pasó a ser otro de los pilares de su quehacer, arraigado siempre en el pensamiento económico latinoamericano, que buscó rescatar, difundir, alimentar.

El legado de Eugenia está contenido en decenas de publicaciones, todas fruto de un riguroso ejercicio de levantar evidencia, analizarla, pensar en medidas y alternativas de distinto alcance para transformar las problemáticas que estudió, con compromiso feminista y latinoamericano.

Ciudad Ccs / Magdalena León T.