Mestizajes y 10

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Después de hurgar las raíces del latin jazz en París, bien podíamos continuar con España o Portugal, pero preferí saltar el charco. Y por supuesto a Brasil con la bossa nova, esa fusión de samba con influencia de jazz y toque afrocubano, creada en 1957, por Antonio Carlos Jobim, Vinicius Da Moraes y João Gilberto. El primer disco se tituló Canción con amor de más, que incluyó Chega de Saudade (Basta de tristeza), el primer bossa del mundo, con letra de Vinicius y música de Jobim.

Chega de Saudade fue grabada por primera vez en abril de 1958, por la cantante fluminense Elizeth Cardoso, con arreglos del maestro Jobim, y acompañamiento de la guitarra acústica de João Gilberto. De acuerdo con el escritor Ruy Castro, en su libro Chega de saudade, este LP no obtuvo un éxito inmediato en su lanzamiento, pero se lo puede considerar uno de los inicios de la bossa nova, no solo por presentar algunas clásicas composiciones del género –como Chega de saudade, Estrada branca, y Outra vez–, sino también por el célebre tañido de guitarra de João Gilberto, con sus acordes disonantes inspirados en el jazz estadounidense.

Esa vinculación lo lleva a cooperar con Stanley Gayetzki, Stan Getz, un saxofonista tenor estadounidense de jazz, con quien grabaría aquel famoso disco del 64 en el que aparece cantando Astrud Evangelina Weinert, la popular Astrud Gilberto, quien había tomado el apellido de su esposo Joao, con quien se había casado en 1959, y en función de esposa viajó a Nueva York, y acompañó a su marido al estudio.

Cuenta Mikel Jurado en Astrud Gilberto, un cuento de hadas que, en un descanso, Getz oyó cómo la esposa tarareaba en inglés una de las canciones preparadas. Getz quedó asombrado por su entonación y por la suavidad de su dicción inglesa, y propuso que Astrud grabara con ellos a modo de prueba un fragmento de una de las canciones. La canción escogida fue La chica de Ipanema. Joáo cantaba la estrofa inicial en portugués y luego Astrud la cantaba en inglés antes del arrasador solo de saxo de Getz.

Humberto Márquez