Correo de Carabobo | Bolívar y algunos casos de esclavos

0

La posición y decisiones de Bolívar respecto a los esclavos y la esclavitud no fue unánime ni uniforme. En este asunto, como en muchos otros, amoldaba sus decisiones a las circunstancias políticas y militares, y no a una convicción única e invariable

Ocurre y culmina la Batalla de Carabobo, muere en la hecatombe Pedro Camejo, Negro Primero, emblema y presencia de la negritud en la Guerra de Independencia. La promesa de libertad a los esclavos se ejecuta en pocos días u horas; Bolívar expide en esos mismos días de 1821 documentos referidos a su propia familia y propiedades, en los que los esclavos de su propiedad quedan en libertad. El documento es protocolizado en Caracas en 1827, y sus benefi ciarios son “…María Jacinta, y sus hijos María de la Luz, María Bartola y Francisca Bárbara; igualmente que a Juan de la Rosa y su mujer, Nicolasa Bolívar…”, según se lee en el documento que todavía puede conseguirse en el Registro Principal de Caracas.

Dice también el documento: “Conste: que a María Jacinta Bolívar (y a los demás), esclava que fue de mi propiedad en la hacienda de San Mateo, le concedí la libertad que ahora goza, en el año de mil ochocientos veinte y uno, después de la batalla de Carabobo: Libertad que ratifico por la presente carta dada en Caracas a veinte y seis de abril de mil ochocientos veinte y siete”.

Justamente por ese desprendimiento y esa firmeza es que extraña o sorprenden otras decisiones, tomadas también poco después de la batalla grande. Por ejemplo, en el caso del esclavo o criado de un tal Narciso Morales, o de un presbítero nombrado Domingo Peláez, llamado Rito Manuel. Peláez le escribió una carta al Libertador, en la cual le explica que su esclavo un buen día cogió una mula prestada y se largó de la casa en la que servía para presentarse como combatiente en las tropas de Santiago Mariño.

Así relata el propietario el acontecimiento a Bolívar: “Envié en su alcance a un hombre formal, y efectivamente dieron con dicho criado en el sitio de Carabobo en donde estaba el General en Jefe Santiago Mariño, quien dijo a mi personero se volviese y que el criado que solicitaba quedaba a su cargo y cuenta”. Y continúa: “…encarecidamente le pido y suplico se sirva ordenar al General Santiago Mariño me devuelva el criado contenido en esta solicitud, por ser de mi propiedad, lo que espero de V.E. en Valencia, a 18 de julio de 1821”.

Esto le responde el Libertador: “Siendo cierta la fuga del esclavo a que se refiere, y estando al lado del señor General Mariño, dispondrá éste que se le devuelva a su dueño, en virtud de este decreto”.

El general Santiago Mariño responde desde San Carlos en estos términos, y aclarándole
algunas cosas: “El cura del Tocuyito ha sorprendido a V.E. cuando supone en mi poder un esclavo de su propiedad. En mi marcha de Valencia a esta ciudad encontré un hombre que había servido con el enemigo y que, vencido por el Ejército Libertador, quería también ser (pelear para) Bolívar y algunos casos de esclavos

La posición y decisiones de Bolívar respecto a los esclavos y la esclavitud no fue unánime ni uniforme. En este asunto, como en muchos otros, amoldaba sus decisiones a las circunstancias políticas y militares, y no a una convicción única e invariable. la República.

Nada me pareció más conforme a las órdenes dadas por V.E. hasta ahora, que admitir al servicio a esta especie de hombres que obligados por sus dueños han tomado las armas contra la República, ni nada más injusto que la solicitud del señor cura en que se le devolviese una arma con que nos había ofendido, y por cuyo hecho debió perder el derecho que tenía a ella. Por esta consideración, iba a hacerlo alistar en el Ejército cuando he recibido la superior orden de V.E., en obedecimiento de la cual he entregado el individuo en cuestión”.

Así que el esclavo, que peleó por órdenes de su amo para la corona española, y luego por su voluntad a favor de la República (nada más y nada menos que en la Batalla de Carabobo), fue devuelto a quien dijo ser su dueño.

El año anterior, marzo de 1820, se había dado un caso en Colombia, que desarrollaremos en la próxima entrega. Veinte esclavos le solicitan a Bolívar que refrende su libertad, en una conmovedora carta que comienza de esta manera:

“Los abajo nombrados tienen el alto honor de elevar su voz al primer héroe de la libertad de Colombia. Nosotros, nacidos en la esclavitud y condenados a pasar de dominio en dominio por un precio vil sin distinguirnos de las bestias (…) El ciudadano Antonio Nariño, Presidente de Cundinamarca y General de la expedición del Sur, nos admitió y dispuso que 20 de nosotros, los más esforzados y robustos, le siguiésemos de zapadores, comprometiéndose a darnos la libertad si se vencían los enemigos que ocupaban a Popayán; cooperamos a vencerlos y a arrojarlos de aquella ciudad, creyéndonos entonces hombres libres, pero por amor a la causa general perseguimos al enemigo patiano y pastuso hasta los ejidos de su ciudad…”.

Esta historia tiene datos y elementos cinematográfi cos. Así que concluiremos esta entrega invitando a no dejar de leer la próxima: no se pierdan el siguiente episodio de…

José Roberto Duque / Equipo de investigación