LETRA DESATADA | Miedos, besos y vacunas

Mercedes Chacín

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El miedo. El miedo es libre, dicen. Y el virus que nos azota mete miedo. Quedarse en casa a veces no es suficiente. El bicho es traicionero y es maluco. Un malvado. Y como el miedo es libre no da vergüenza decir que se siente. Le da miedo a la joven y al joven que hacen el amor sin protección. Le da miedo al anciano que tiene que cruzar la calle. Siente miedo quien camina por una calle sin luz en una noche sin luna. Da miedo meterse para lo hondo. Da miedo una mirada de odio. Da miedo hacerse una mamografía. Subirse a un avión no es igual a estar en un jardín rodeada de rosas. Hay miedos que nos acompañan toda la vida: el miedo a la muerte. Y el coronavirus puede acabar con la vida de cualquiera. Pero el miedo no te protege. Al contrario, te baja las defensas. Por eso hay que controlar el miedo.

El beso. Sí hacen faltan los besos. No solo los abrazos. Hace falta sentir la piel del otro. De la otra. Hace falta besar en un cachete, en una boca. En una barriga. En una mano. Hay una hermosa canción del zuliano Armando Molero sobre la boca, Tu boca, y sobre el beso. Son esas canciones que conoces desde hace tanto… y que no se olvidan. Recuerdo especialmente la interpretación de Jesús Sevillano. Si no la conoce, búsquela. Para confirmar la letra acudimos a gugle. Se sorprenderá cuando gugle le diga que es de a Ilan Chester. No es cierto. Ahí va parte de la letra de esa hermosa canción: “Tu boca es como una flor, linda, fresca, roja y pura, es un manantial de amor que las penas de amor curan. Un milagro de marfil, un prodigio de coral. Un milagro de marfil. Un prodigio de coral. Un arca fina y sutil. Donde se quiebra un cristal. El alma de quien la besa nunca ya podrá olvidarla. Queda para siempre presa, siempre tendrá que besarla. Porque tu boca divina al hablar puede ser cruel. Si es tan dulce y cristalina debiera de ser toda miel”.

La vacuna. No solo la vacuna contra el coronavirus debe ser gratis, todas las vacunas deben ser gratis, dice Silvio Rodríguez en un micro que circula en estos días por las redes. Los países ricos, esos que mandan en el mundo y lo tienen en permanente estado de injusticia, creen que vacunándose ellos se acaba el virus. Tienen miedo. Pero es un miedo selectivo. En Brasil gobierna un inhumano. No está loco, eso lo exculpa. Y es culpable. Debería estar preso por negligente. Es responsable de miles de muertes. Es un asesino. Al igual que Donald Trump. Son seres insensibles. Ponen primero al dinero que a los seres humanos. Genocidas. Odian a los pobres. Aporofobia se llama. No todas las vacunas no están hechas para salvar vidas. Algunas están hechas para lucrarse. Ladrones. Hace tiempo que los laboratorios farmacéuticos están acusados de matar gente. Que sus remedios son peores que la enfermedad. ¿Hacia dónde va la humanidad? ¿Cómo explicar tanta miseria humana? ¿Es que acaso son humanos? Sigamos.

Mercedes Chacín