Matrimonio entre violador y víctima no se permite en el país

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Venezuela, desde hace ya bastante tiempo, se ha visto sumida en una ola de desinformación, injuria y mentira internacional. Los grandes medios de comunicación e información mundiales se han encargado de difundir noticias falsas para desacreditar y socavar la confianza en las instituciones venezolanas.

En este caso, se trata de un reportaje titulado: “Las leyes de ‘Cásate con tu violador’ en 20 países aún permiten a los perpetradores escapar de la justicia”, publicado el pasado miércoles 14 de abril por el diario británico de noticias y medios TheGuardian.com, que manifiesta, y cito textualmente: “Venezuela se encuentra entre los países que permiten que los hombres anulen sus condenas por violación si se casan con las mujeres o niñas que han agredido”, basándose en un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

En este artículo hacen alusión a veinte países que permiten el matrimonio entre violador y víctima. Sin embargo, solo cuatro de ellos resaltan: Kuwait, Tailandia, Rusia y, no por casualidad, Venezuela, siendo este el único país al que no se le hace referencia ni mención de casos ni ley en específico.

Es una información desactualizada y con el reportaje se busca destacar un Código Penal venezolano del año 2000 en su artículo 395. No obstante, este artículo fue derogado en el año 2015 por decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), con el objetivo de garantizar el derecho de las mujeres a la autonomía sobre su cuerpo.

En la actualidad no se reconocen los enormes avances en materia de los derechos fundamentales de las mujeres y las niñas en la nación, como ha sido la promulgación de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

En definitiva, The Guardian tiene el deber ético de rectificar esta información sesgada, que no ha sido contrastada en ningún momento y cuya publicación ya alcanza grandes escalas. La difusión masiva de este tipo de trabajos sin argumentos y fundamentos verídicos es otra muestra clara de la guerra comunicacional que nos afecta internacionalmente.

Ciudad Ccs / Nailet Rojas