DATE CON LA CIENCIA | Mariposas que cambian nuestra rutina

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto

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Investigadores de Venezuela avanzan en el control biológico de la palometa peluda

“Mucho me temo que no puedo explicárselo con mayor claridad
—respondió Alicia, muy cortés—,
porque, para empezar, ni yo misma puedo entenderlo;
y cambiar tantas veces de tamaño en un solo día es muy desconcertante.
—No lo es —dijo la Oruga.
—Bueno, tal vez a usted no se lo haya parecido hasta ahora —dijo Alicia—,
pero cuando tenga que volverse crisálida…, y eso pasará algún día, ¿sabe?,
… y luego mariposa, seguramente le parecerá un poco raro.
—Pues no —dijo la oruga”
Lewis Carroll, en Alicia en el país de las maravillas

Muchos hemos sabido, de niños o niñas, que esos gusanos con muchos colores o con muchos pelos no deben tocarse, porque causarían mucho ardor. Lo que muchos no sabíamos era que esos gusanos llamados comúnmente orugas, eran en realidad larvas de mariposas. Esas orugas que caminan lentamente y devoran hojas con un hambre interminable se rodearán, eventualmente, de seda formando un capullo donde estarán ocultas un tiempo hasta salir convertidas en hermosas mariposas. De una fase amenazante, pasarán a un símbolo de belleza y fragilidad.

Las mariposas y polillas son un grupo de insectos agrupados en el orden Lepidóptera. Tienen importancia ecológica y económica, ya que sus larvas pueden llegar a convertirse en plagas agrícolas, mientras que en su fase adulta son agentes polinizadores e incluso indicadores de calidad ambiental. Esto último es posible porque muchas especies suelen ser muy sensibles a la contaminación, y su desaparición nos indica que hay un problema, aun antes de que podamos notarlo. Pero algunos lepidópteros pueden causar problemas inusitados. Es el caso de aquellos que, ya sea como larva o como adulto, liberan elementos capaces de causar daños a la salud humana, como ese ardor del que hablamos al comienzo.

Las lesiones producidas por lepidópteros se denominan erucismo, cuando son producidas por larvas u orugas; y lepidopterismo, cuando son causadas por adultos. Se trata de lesiones cutáneas (prurito, urticaria), vómitos, dolores de cabeza o asma. El contacto con ciertas especies puede incluso causar hemorragias que podrían ser mortales. En Venezuela, tenemos varias especies que liberan setas o espículas que pueden causar lesiones de este tipo y una, en especial, es bastante conocida y motivo de intensos estudios. Se trata de la Hylesia metabus, conocida comúnmente como palometa peluda. Es una mariposa nocturna cuya aparición en grandes números causa zozobra en las poblaciones de Sucre, Monagas y Delta Amacuro. Tal es el caso que, ante su presencia, las personas deben quedar confinadas en sus casas, las luces de la calle deben apagarse y se paraliza toda actividad comercial y comunitaria.

Financiado por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Fonacit), un grupo interdisciplinario de investigadores e investigadoras de la Universidad Simón Bolívar, Universidad Central de Venezuela, Universidad de Oriente y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas, en colaboración con la Gerencia de Saneamiento Ambiental y Control de Endemias (Fundasalud-Sucre), se dio a la tarea de conocer la biología de esta mariposa, el sistema urticante, sus enemigos naturales y diseñar métodos de control efectivos, accesibles y poco dañinos del ambiente.

El grupo de profesionales lo conformaron Frances Osborn, José Vicente Hernández, Melfran Herrera, Hernán Cequea, Ulf Lundberg, José Clavijo, Blas Dorta, Vidal Rodríguez Lemoine, Roxana Gajardo, Mariolga Berrizbeitia y numerosos colaboradores asociados. Estos equipos no solo investigaron aspectos de la biología y reproducción de este insecto, sino que simultáneamente ensayaban métodos de control y buscaban alternativas al uso tradicional de insecticidas. Esas alternativas incluyeron el uso de feromonas para atraer las mariposas a trampas prediseñadas para tal fin y la identificación de enemigos naturales, como la bacteria Bacillus thuringiensis o el hongo entomopatógeno Beauveria bassiana, que mostraron su potencialidad como controladores biológicos.

Como resultado del seguimiento que se le hace a esta especie, pudo detectarse este año, un número considerable de larvas en la costa del golfo de Paria, estado Sucre. Podía estimarse, por el conocimiento que ahora se tiene de la especie, que esta misma semana comenzarían a emerger las adultas que producirían los problemas que hemos mencionado. Es así que, basados en la información disponible, los organismos encargados de Salud, comenzaron las labores de aspersión de bioinsecticidas que contienen tanto la bacteria Bacillus thuringiensis como el hongo Beauveria bassiana. Se trata de un programa de control, fruto de años de investigación científica realizada en Venezuela, por equipos multidisciplinarios que han trabajado coordinadamente. ¡Es conocimiento situado para beneficio de la población!

Nerliny Carucí y Guillermo Barreto