Duelo profundo para el lenguaje

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Falleció la profesora Gladys Madriz dejando un vacío en el campo educativo y formativo venezolano

De las noticias que nadie quisiera reseñar, nos toca hacerlo por la lamentable desaparición física de la profesora y catedrática Gladys Madriz, hecho acaecido en la ciudad de Caracas el pasado 9 de abril de 2021.

Fue una psicóloga, educadora e investigadora venezolana. Profesora de Psicología de la Educación y Desarrollo del Lenguaje en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Simón Rodríguez. También fue miembro del Programa de Promoción al Investigador del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Investigadora invitada en la Universidad de Murcia e indiscutiblemente una incansable y seria estudiosa de la promoción de la lectura en Venezuela.

Con más de una decena de publicaciones en el campo de la investigación, algunas de ellas junto a su esposo y compañero de vida Gregorio Valera-Villegas, con quien desarrolló un incansable y profundo trabajo de promoción de la lectura, la ciudadanía y la educación, Gladys Madriz se alzó en el año 2005 con el Premio Nacional de Ensayo en la II Bienal de Literatura Ramón Palomares del estado Trujillo, con su libro Leer y formar(se). La lectura como cuidado de sí y del otro.

Entre sus compañeros de batalla que junto a ella se embarcaron en grandes emprendimientos del desarrollo del pensamiento también están los profesores Douglas Bohórquez Rincón y Arlenys Carpio, y entre las múltiples actividades que logró organizar la profesora Madriz destacan el Seminario Internacional de Enseñanza de Filosofía y el Seminario Internacional de Enseñanza de Filosofía para Niños que contaron con varias ediciones, para ello en algunas oportunidades contó con el apoyo del Consejo de Desarrollo Científico, Humanístico y Tecnológico del núcleo de Postgrado Regional Caracas de la Universidad Simón Rodríguez, el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico y la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, así como la Dirección Nacional de Literatura del Conac y el Ministerio de la Cultura.

Gracias a su trabajo e impulso, se organizó el Seminario Ensuciarse la Lengua con el catedrático español Jorge Larrosa, figura invitada por las universidades donde la profesora trabajaba. Con esta actividad logró aproximar a los participantes al rompimiento de paradigmas en la concepción y conformación del lector, del autor, del lenguaje y a su vez estimular la valoración de la experiencia y del pensamiento. Otro de sus invitados estrellas fue el también estudioso Carlos Skliar.

Para ella un lector era “aquel que la pasión por la lectura le abruma, que se acerca a ella  por muchas  razones y a la vez por ninguna, donde en algún momento habrá razones lógicas  y otras más bien afectivas” y en las que “cada vez que nuestro lector comprende algo, termina por comprenderse a sí mismo”.

Hoy, su pérdida física nos abruma y mueve nuestros sentidos. Su incansable trabajo para idear, producir y ejecutar proyectos de aprendizajes y crecimiento interior, coloca en desventaja a educadores, investigadores y estudiantes de la academia.

Gladys fue una excelente amiga, una gran conversadora, con temáticas que traspasaban en lo real maravilloso, centradas en el poder del pensamiento, de la imaginación, de la palabra, de la valoración del otro, de la construcción y valoración de la experiencia, de la valoración de la biografía como espina dorsal para el análisis del comportamiento y del proceso de aprendizaje del individuo.

Su desaparición es un duro golpe para el espíritu de emprendedores e impulsores del desarrollo del pensamiento y del lenguaje en el país. Su trabajo queda abierto a estudiantes, investigadores, profesores activos de lenguaje y literatura, de idiomas, de filosofía y psicología.

En su ensayo La (auto)biografía como ejercicio de (re)pensarse, Gladys nos expresó hace años: “Las palabras leídas, escuchadas, escritas, borroneadas, dichas, olvidadas, encontradas, donadas, regaladas, robadas, que conforman el mundo que nos ha recibido y que hemos ayudado a conformar, son los testigos sonoros de una vida en proyecto que no deja de fluir, de asomarse ante lo incierto de un mundo que solo espera una promesa por hacerse: la de cuidar de sí, la de cuidar del otro y de lo otro”. Sus palabras hoy quedan en los lectores para honrar su memoria, promover su legado y seguir construyendo ciudadanía.

JOSÉ JAVIER SÁNCHEZ / CIUDAD CCS