LIBROS LIBRES | Arturo Uslar Pietri, imprescindible

Gabriel Jiménez Emán

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Continúo en mi ejercicio memorioso de escritores, sobre todo de aquellos a quienes tuve la ocasión de conocer. A uno de ellos lo había considerado un gigante cuando yo era apenas un adolescente: Arturo Uslar Pietri. Era Uslar entonces, por decirlo de alguna manera, el principal humanista portavoz de las preocupaciones del país, que él interpretaba siempre de manera aguda y oportuna. Estuvo Uslar vigilante de cuanto ocurría a su alrededor en materia de economía, sociedad, historia o cultura, haciendo recomendaciones lúcidas para corregir los errores o los equivocados caminos que seguía la política en la segunda mitad del siglo XX, desgraciadamente desoídas, y poseen plena vigencia hoy. Esto es lo que estoy apreciando en el volumen que tengo ahora a mi alcance, De una a otra Venezuela (1990), que me fue firmado y obsequiado por su autor en su propia residencia (“Para Gabriel Jiménez Emán, con la cordial simpatía de su lector, Arturo Uslar Pietri, Caracas, 1998”). En efecto, en ese libro realiza Uslar un recorrido por varios aspectos de la vida venezolana, a saber: Petróleo, Población y Educación, y un apéndice donde aborda nuevamente el asunto del petróleo y sus incidencias negativas; la revolución de 1948; la divergencia política y un epílogo donde da cabida a una reflexión sobre “Las profecías de lo obvio” y “La era del parásito feliz”, lamentablemente en la que nos encontramos aún, pese a haber transcurrido más de treinta años, sin que hayamos podido recuperarnos de la debacle económica, por diversas circunstancias.

Uslar Pietri, como todos sabemos, es uno de los renovadores del cuento y de la novela venezolanos, apenas a los 25 años de edad publicó su magistral novela Las lanzas coloradas (1931) que representó una innovación vanguardista en la prosa de ficción venezolana, cuando sitúa como protagonistas de nuestra gesta histórica a la gente del pueblo. Lo mismo sucede con sus magníficos libros de cuentos Barrabás y otros relatos (1928), Red (1936), Treinta hombres y sus sombras (1949) hasta Los ganadores, que el autor también me obsequió. Uslar Pietri siguió cultivando la novela de corte histórico en las obras Un retrato en la geografía (1962), Oficio de difuntos (1976) y sobre todo en La isla de Robinson (1981), la mejor de todas. Luego merece el Premio Rómulo Gallegos por su obra La visita en el tiempo (1990) y continúa publicando sus ensayos y artículos en la prensa venezolana e internacional, hasta configurar una obra que merece el calificativo de monumental, pues indaga en todos los aspectos de la vida venezolana y mundial. De sus libros de ensayos tengo preferencia por uno titulado El globo de colores (1975).También tuvo un programa televisivo de enorme audiencia, “Valores Humanos” donde comentaba con soltura inimitable los más diversos tópicos de la cultura universal, con un estilo inconfundible.

Visité su casa de La Florida en Caracas varias veces, (en su enorme biblioteca tomó una escalera para llegar a un alto tramo donde buscó orgulloso ejemplares de las novelas dedicadas a él por Rómulo Gallegos para mostrármelas) donde lo entrevisté para una revista mía (“Uslar Pietri entre noches y magias”, Imaginaria, año 3, No 4, 1995) y hasta tuve la fortuna de presentar uno de sus primeros libros de ensayos, reeditado muchos años después por Monte Ávila Editores, Letras y hombres de Venezuela. Releo algunos de sus ensayos y sus cuentos, hojeo algunas de sus novelas y logro apreciar su prosa diáfana y sus ideas contundentes, articuladas por un escritor que puede ser considerado imprescindible, a la hora de revisar nuestro pensamiento y nuestra literatura. Siempre lo recordaré.

Gabriel Jiménez Emán