AFROURBE | Entre libros y la lectura afro

Mónica Mancera-Pérez

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Amo los libros. Desde siempre, las librerías son parte de los lugares preferidos. Estar entre mundos posibles, entre sentipensares, entre imágenes, lleva a ser y estar en la totalidad del mundo.

Y a ti, ¿te gusta leer? ¿En qué formato? ¿Cuáles géneros?

Cada 23 de abril se conmemora el “Día Internacional del Libro”, pues coincide con el fallecimiento de los escritores Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega en la misma fecha en el año 1616.

Celebrar cada 23 de abril el Día Internacional del Libro es una oportunidad para fomentar la lectura, cultivar el amor por la palabra, impulsar la industria editorial, aupar la protección a los derechos de autor.

Dedicar esta AfroUrbe para festejar el libro, nos lleva a valorar a cada eslabón y a sus agentes que participan en la concreción de la lectura, para que sea un hecho cotidiano, masivo, global.

Uno de esos roles los he ejercido, el de la edición.

La edición es un procedimiento en el que un texto llamado original es adaptado a las normas de estilo propuestas por la institución editorial que lo publica. Editar, entonces, requiere especial cuidado y atención para conjugar la escritura de un autor y las singularidades de un sello editorial sin menoscabo de la primera. La edición también es un medio para que los textos se conviertan en lecturas necesarias e imprescindibles, en el que el editor juega un papel primordial.

El área editorial permite, a quien le motive esta actividad, estar inmerso en la cultura, a partir de la promoción de libros como productos simbólicos para una sociedad. Esta labor requiere de responsabilidad y de conocimiento.

La capacidad de leer debe estar permanentemente en conjunción con una característica mencionada por el editor español Jorge Herralde, quien estima que el editor “de raza” fundamentalmente debe tener “curiosidad intelectual que se traduce en una función imprescindible de agitador cultural. Otro rasgo importantísimo es el amor, yo diría casi el fetichismo, por los libros, en su totalidad” (2001, p. 193). Así pues, el oficio de la edición es sinónimo de lectura permanente, dedicación, disciplina y minuciosidad para con los detalles inherentes a la palabra escrita.

En consecuencia, la editora, el editor, es un mediador entre el autor y el lector, funge como vehículo de encuentro entre las ideas e historias de ciertos creadores y sus lectores. La función de un editor “es poner en contacto gente que tiene algo que decir con gente que quiere escuchar” (Lara, 2006, p. 265). El editor fusiona mediante un arte, como es la edición, los goces de la escritura y de la lectura.

Ese agitar culturalmente, mediar entre gente que tiene que decir con quien quiera escuchar, amor por los libros, me llevó a ser parte del equipo que honramos a lideresas como la maestra Argelia Laya al reeditar su obra para que las y los jóvenes venezolanos las tomemos como nuestro accionar diario. Te dejo AfroUrbe dedicada a su libro Nuestra Causa http://ciudadccs.info/2020/07/19/afrourbe-argelia-laya-nuestra-causa/

Asimismo, te comparto la dicha de haber acompañado el lanzamiento del libro Herencia, el nuevo sonido del tambor venezolano, de César Herrera https://issuu.com/cesarherrera15/docs/herencia_el_nuevo_sonido_del_tambor/93

A partir de esta experiencia personal, te invito ahora cada vez que tengamos los libros de autores como Meiby Ugueto, Jesús “Chucho” García, por tan solo mencionar dos autores de la vasta AfroUrbe, celebremos su palabra dicha así como todo el equipo que media entre creadores y lectores.

¡Feliz Día Internacional del Libro!

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor

Referencias
Herralde, J. (2001). Opiniones mohicanas. Barcelona: El Acantilado.
Soler A., Lluís, J., Pérez, F., Salvat, J., Sánchez, G., de Moura, B., Herralde, J., Lara, J. (2006). Conversaciones con editores en primera persona. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.