ASÍ DE SENCILLO | Tú me haces falta

Maritza Cabello

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Siempre necesitamos. Cada vez más. Si conseguimos lo que deseábamos, ahora le falta tal o cual cosa. Nunca nos conformamos.

Vivimos la vida queriendo cosas, gente, sueños, anhelos.

Nada del presente llena totalmente. Esa sensación de que algo falta que incómoda, impulsa o paraliza.

¿Por qué?

¿Por qué siempre necesitamos lo que sea para poder sentir un poquito de felicidad?
O un pequeño logro.

Porque es lo que sostiene este sistema demandante. Si no estamos buscando constantemente lo que no se nos ha perdido ¿Qué vamos a consumir?

Ese es el asunto, ¡consumir, consumir, consumir!

Desde que despertamos, hay una gran palabra con dientes gigantes que se nos mete al oído suavecito y con musiquita, que dice: “¡Compra, compra, compra!”.

Dos por uno, llévate tres y pagas dos, compra hoy y pagas mañana, pero, ¡Compra!
En nosotros se activa esa necesidad de “Falta algo”. Entonces, sufrimos porque el dinero no alcanza y si alcanza, no es suficiente para lo que necesitamos. Un gran círculo laberíntico donde estamos atrapados.

Pero, hay quien se rebela, quien decide caminar, quien no le importa la marca ni la forma ni la cantidad. Solo que sea funcional para él o ella. Tampoco le importa mostrar que es mejor por esto o por aquello.

Se vuelve un enemigo del Sistema.

Y un recontra archienemigo, si recicla, rehúsa, reinventa.

Son pocos los que han transgredido la muralla. Son pocos los que se abstienen de adquirir productos antes las jugosas y apetecibles ofertas que salvarán la vida de cualquier mortal.

En ese grupo de seres solos, hace falta mucha gente para formar un ejército contra la necesidad de comprar chécheres para acumular, coleccionar y ensuciar nuestro ambiente.
¿Revisaste?

¿Qué te hace falta?

Maritza Cabello