HISTORIA VIVA | Interludios insurgentes: mujeres patriotas 1821

Aldemaro Barrios R.

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Los debates sobre la historia insurgente como metodología revolucionaria para aproximarnos a la historia de los pueblos y sus gentes, se balancean en un diapasón de extremos críticos. Por un lado los cuentos, más bien las fábulas, de “personajes históricos” de hazañas inventadas por algunos cronistas cuyos protagonistas desde la fantasía son elevados a grados épicos y por otro lado las respuestas de la historia tradicional que le añade un componente descalificador al asunto insurgente, porque ciertamente estos debates constituyen un campo de batallas de ideas y en ese acometimiento debemos actuar de manera moralizante.

En ese campo de debates de las ideas, las mujeres patriotas como protagonistas de los hechos desencadenantes de la Independencia, tuvieron un rol no menos importante que nos sirve para introducir el debate sobre la historia insurgente. Nos reservamos el derecho de criticar las historias ficticias, algunas acomodadas torpemente para exaltar el gentilicio familiar o regional, desatendiendo la verdad como valor historiográfico y por supuesto dañando lo ético del relato histórico fundamentado en fuentes documentales, evidencias testimoniales trianguladas o indicios que nos permiten reconstruir y resignificar un hecho histórico.

Desde las dimensiones territoriales de la Red de Historia Memoria y Patrimonio de Venezuela, como en Táchira, Pedro Fressel ha reposicionado a María del Carmen Ramírez de Briceño “ejemplo de la mujer andina y revolucionaria que encarnó con esplendor excepcional el más alto compromiso con la causa republicana”. En su casa en el Rosario de Cúcuta se instaló el Congreso celebrado en 1821, su hijo sacrificó su vida por la República.

Desde las sabanas de Apure, Argenis Méndez Echenique de la red llanera, nos llama la atención sobre mujeres que no fueron nombradas por los historiadores del claustro como proscribir al procerato negro de la historia patria, sea hombre o mujer, como señaló en una oportunidad el Dr. Mario Briceño Perozo. De allí la “Bizarra” Juana Andrea Solórzano, quien fue la esposa de ese valiente guerrero independentista apodado por la fama como ¨El Negro Primero¨, así lo afirma la tradición oral y los pocos documentos que se conservan en el Archivo General de la Nación sobre su solicitud de una pensión de montepío al gobierno central (1846) (1).

Desde Coro, las falconianas siguen elevando la bandera tricolor que alzó Josefa Camejo en el alzamiento que le dio sentido a la Diversión de Occidente de mayo de 1821. En Monagas Juana Ramírez, en Margarita la Arismendi, en Cumaná la Mariño o desde la misma pluma rebelde de Gladys Arroyo de la Red en Caracas “la subversiva María Josefa Palacios, heroína de la patria”.

Ninguna de esta mujeres, ricas o pobres y menos aún a las troperas anónimas que cayeron en batalla, ni algunas de la patriotas que fueron confinadas por Boves a la Isla de Arichuna en Apure, se les endilgó algún grado oficial o rango militar, todavía más, Méndez Echenique nos confirma la resolución del Liberador de que la mujeres no entraran en batalla en Carabobo y sin embargo mucha fueron encontradas tendidas vistiendo uniformes de soldados.

El historiador Tomas Straka criticó la tesis de la historia insurgente que expuso el profesor Luis Pellicer al señalar… “Cuando mezcla aspectos como el “empoderamiento de la historia por el pueblo” (que no por toda la sociedad) o la toma en consideración de “la diversidad geohistórica, la diversidad étnica y cultural, la diversidad social y la diversidad de género”, con el objetivo de reescribir la historia para fundamentar el proyecto revolucionario” (2). Remata Straka su “decepción” señalando que Pellicer “lleva al discurso histórico por el terreno quebradizo y resbaloso de la diatriba política pura y dura”. La “ansiedad” académica de Straka es la “amenaza extraordinaria” de historiar la política o aplicar el historicismo político bolivariano, del cual habló Castro Leiva y los que se endiablaron con la idea del culto a Bolívar en las dictaduras para intentar hacer una analogía sin fundamentos con el relato histórico en la Revolución Bolivariana. Es sin lugar a dudas un debate que nos remite a la tarea de llevarlo a escenarios amplios para democratizarlo, para no estigmatizarlo, ni neutralizarlo en una visión unilateral y que esa discusión sea transdisciplinaria e incluyente. De allí que el tema de la mujer como sujeto en la historia de la independencia, ayer fue casi desaparecido del relato histórico y que hoy en situaciones de guerra como las de Colombia no deja de ser tema de debate tal y como lo señala la periodista española Virginia Pérez Alonso:

…el conflicto les dio a estas mujeres la posibilidad de convertirse en sujetos políticos, de entrar en un terreno que siempre había estado reservado a los hombres, de formar parte de un proyecto revolucionario que reivindicaba la igualdad de clases pero que, sin embargo, mantenía las relaciones asimétricas de poder y, por tanto, las ubicaba en una posición de subordinación, en un segundo plano; es decir, que dentro de la guerrilla, como en el resto de ámbitos, el sistema jerárquico y organizativo perpetuaba los patrones de dominación patriarcal (3).

Es así que los retos de la historia insurgente resultan un compromiso y la complacencia por un nuevo relato histórico que reivindica a todos los sectores sociales pero en especial a los que no han sido contados por la historiografía del claustro.

Aldemaro Barrios R. | venezuelared@gmail.com

(1) Méndez Echenique, Argenis. Juana Andrea Solórzano: La sombra detrás del héroe. Disponible en : https://historiografias.blogspot.com/2009/05/juana-andrea-solorzano-la-sombra-detras.html
(2) Straka Tomas. Las razones de Don Braulio, o el realismo popular venezolano como problema historiográfico. Varia hist. vol.35 no.67 Belo Horizonte Jan./Apr. 2019. Disponible en : https://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0104-87752019000100113
(3) Pérez Alfonzo, Virginia. Las Mujeres no contadas. Portal Público.es. España. Disponible en: https://temas.publico.es/combatientes/2021/04/12/las-mujeres-no-contadas/