LETRA DESATADA | Convivir para vivir en comuna

Mercedes Chacín 

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Somos gente caribe, somos gente libertadora, somos Caracas. La solidaridad caraqueña viene de muy lejos: nosotros venimos con ella. El deber social es un acto de amor. Vamos a demostrar que quienes amamos a Caracas somos la mayoría. Del encuentro en el espacio público nace la ciudadanía. ¿Y si nos tratáramos siempre bien? La paz es la manifestación de la suprema convivencia. Para conseguir la paz hay que proponérselo. La convivencia es entre todas las formas de vida. Ofrezcamos una mano protectora a los animales y la vegetación de la ciudad. El famoso granito de arena no es suficiente. En Caracas el poder es popular. Mejor que pensar en los demás, es pensar con los demás. Cuando pensamos con los demás Caracas es nuestra casa. Nadie lo hace por mí, nosotros lo hacemos por nosotros. Hagamos de la solidaridad una costumbre. Cuidar la ciudad es cuidar la vida.

Cumple con las ordenanzas de la convivencia urbana. En Caracas no nos autodestruimos, en Caracas nos entreayudamos. Convivamos para vivir en Caracas.

Esas frases forman en su conjunto la hoja de ruta propuesta en la campaña Convivir para vivir llevada adelante por la Alcaldía de Caracas. Si hacemos un ejercicio rápido y colocamos donde dice Caracas, Altagracia de Orituco y donde dice Caribe, Oritocos, podemos decir, además del aumento del número de caracteres, que la convivencia en ese pueblo, mi pueblo, de Guárico también tiene una hoja de ruta.

Es una ruta hermosa en la que el derecho a la vida está unido al derecho a la ciudad, a la ciudad para todas y todos, la ciudad comunal. Su viabilidad depende de la voluntad política de hacer lo que haya que hacer para pensar con los demás y hacerlo por nosotros.

Las ciudades comunales tendrán una ley, son la base del proyecto bolivariano y chavista.

La palabra comuna es en estos días tan satanizada como alguna vez lo fue también el círculo bolivariano, la ley de tierras, el consejo comunal o más recientemente los Consejos Locales de Abastecimiento y Producción, que se traducen en la necesaria organización que trasciende para convertirse en poder popular.

En Caracas no nos autodestruimos, en Caracas nos entreayudamos. Convivamos para vivir en Caracas, es más que una frase que evoca al genio de Simón Rodríguez. Es la base de la solidaridad, de la convivencia, del necesario cuido de nuestro territorio, de los espacios públicos. Es la convicción del deber social, de la convivencia necesaria entre todas las formas de vida en un planeta que ya no aguanta más encuentros entre la humanidad y la barbarie. Entre la vida y la muerte. ¡Comuna o nada! Sigamos.

Mercedes Chacín