Convivir para vivir | Junto al poder popular, elevo conciencia con mis composiciones

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Nuestro entrevistado es Jesús Miguel Guerra López. Nacido en la población de Güiria, estado Sucre, el 11 de enero de 1973. Son sus padres Rosalía López de García y Félix García (agricultores), es el cuarto de siete hermanos. A sus 13 años de edad muere su padre y representó un duro golpe familiar. Se mudan del caserío donde residían a buscar mejores condiciones de vida. Para ayudar a su familia, Jesús Miguel se mete de lleno con el boxeo y abandona sus estudios de primaria. Luego consigue otras fuentes de subsistencia: bailarín de breakdance, pescador, ayudante, limpiabotas… En 1991 decide prestar el servicio militar obligatorio. Dos años después, retoma el boxeo.

Su pasión boxística

Para 1996 su entrenador, “El Flaco” Prazzedi, le brinda la oportunidad de profesionalizarse en ese deporte en Caracas, y llega al Gimnasio Cubierto del 23 de Enero. Luego entrena en el Velódromo Teo Capriles de La Vega, el Centro Lino Pérez, el Estadio Olímpico Nacional Brígido Iriarte y en el Parque Deportivo Naciones Unidas de El Paraíso. Decide tomarse unas vacaciones y visitar a su terruño. En 1999 se casa con Jicel Hernández, quien le da tres hijos: Yeferson, Yenifer y Eucaris. El 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer) de 2002 decide retirarse del boxeo a petición de su esposa.

De las labores agrícolas a los consejos comunales

En Güiria, Jesús Miguel y su familia deciden llevar adelante un proyecto agrícola. Se instalan en la comunidad ´La Yaguara´. Fueron momentos de tensión, porque fracasó dicho proyecto. En el año 2006 se animó nuestro entrevistado a activarse con los consejos comunales de su sector. “Me metí de lleno a este trabajo con las comunidades y fui electo varias veces como vocero principal. No bajé la guardia. Le compuse una canción al Comandante Chávez en 2012, llamada ´Amor patriótico´. Justo cuando tenía la canción lista muere él. Fue una gran frustración y tristeza para el pueblo venezolano y el mundo, su muerte. Sin tener entrada económica para ayudar a mi familia nos regresamos a Caracas. Eso fue en el año 2015”, relata nuestro entrevistado.

Identificándose junto al pueblo como rapero

Ya activo en Caracas, Jesús Miguel relata que floreció su inspiración para escribir temas con la realidad social del país. No soportaba que después de la muerte del Comandante Chávez se sintiera tanta tristeza. Había que rescatar la moral del pueblo venezolano, como reivindicar a la Revolución Bolivariana. “Compuse mi segundo tema ´Actitud de un padre´, fortaleciéndome con el rap de conciencia, acompañando a mi pueblo. Transmito hasta el sol de hoy, mensajes positivos, orientadores, de valores, de vida… y el pueblo como mi familia, lo sienten suyos”. Manifiesta nuestro rapero.

Asimismo, argumenta que ha tenido muy buena receptividad en planteles educativos, comunidades organizadas, Milicia Bolivariana, Claps, consejos comunales y medios de comunicación alternativos, gracias a su talento musical.

Fomentando valores como obrero y miliciano

“Hay que atacar la violencia a través de la cultura y fomentar los valores día a día. No podemos permitir que se maltrate a la mujer, a las personas con discapacidad, a los adultos mayores, a los niños, a los animales, a los árboles… Somos un pueblo lleno de amor y no permitamos que la miseria humana nos corrompa. Con orgullo te digo, soy personal obrero en el Liceo Bolivariano Julio Bustamante (Bello Monte) y el tiempo que tengo ahí trabajando les enseño a los estudiantes la siembra en los huertos escolares, como transmitirles un mensaje con el rap de conciencia. Me he ganado el respeto y el cariño del personal que trabaja ahí, y de sus estudiantes. Como estamos en pandemia, se paralizaron las actividades presenciales. Pero sigo activo como miliciano, colocando mi granito de amor al servicio de la patria y ayudando al prójimo. Construyo patria, como músico de rap”. Señala nuestro entrevistado.

Reflexiones finales de Jesús Miguel

“Gracias de verdad al semanario Ciudad Caracas por esta maravillosa oportunidad en entrevistarme. Quiero darle este mensaje al pueblo lector de este periódico: seamos venezolanas y venezolanos con la conciencia y el corazón puro, tengamos conciencia en cuidar el ambiente y ayudar a nuestros semejantes. No permitamos que la educación y las buenas costumbres desaparezcan. No permitamos que nuestra Caracas tenga un rostro sucio, por la basura. ¡Pensemos en positivo, tengamos fe y recuperemos la alegría! ¡Trabajemos con energía y con firmeza, que las nuevas generaciones lo agradecerán! Cuando se acabe esta cruel pandemia del covid-19, celebremos la vida con un gran abrazo y sin perder el afecto, la gentileza, la solidadidad y el compañerismo que nos caracteriza”, concluye Jesús Miguel.

Ciudad Ccs / Siboney del Rey