Tres en 1 | Carmen Teresa Barrios: Hagamos murales contra las sanciones y el bloqueo

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Licenciada en Educación, mención Artes. Muralista, promotora cultural de la Universidad Ezequiel Zamora (Unellez), Referente cultural Misión Cultura Corazón Adentro.

—¿Para qué murales?
—Son para defender la patria de enemigos fuertes como la ignorancia y también para relacionar a la gente con su territorio, dejar vestigio de la presencia nuestra en esta fascinante historia chavista y victoriosa. El mural no se apaga, es un medio de comunicación alternativo y comunitario a pesar de la corrosión de la calle; desde el arte rupestre los humanos hemos hecho gritar las piedras, los muros y las cuevas, pero sin contenido social es cómplice silente y escuálido, el mural tiene su condición transformadora. Donde se hace un mural la gente cambia de actitud, es la psicología social del color, sin que su función sea exclusiva de embellecimiento, nosotros hacemos murales para que la gente sea feliz.

—¿Por qué el presidente Chávez es uno de sus principales motivos en sus murales?
—Mi padre es un pintor y muralista barinés de la vieja escuela, su nombre es Ramón Barrios. Cuando Chávez salió de Yare yo tenía 8 años, y en la pared de la esquina del Chino Loco, en Sabaneta de Barinas, papá pintó un gigante rostro de Chávez que decía “Por Ahora”; a los días, mi Comandante Chávez vino a Sabaneta, vio el mural y se encontró con mi padre en una reunión clandestina y lo agarró por los hombros y le dijo delante de mí: “¡Cuento contigo, negro!” y mi padre respondió: “¡Hasta la muerte, mi Comandante!”. Es un compromiso, una promesa que yo asumí también para toda la vida, mi padre me enseñó a pintar y me hice muralista. El 5 de marzo del 2012 dije: “No te borrarán, un juramento que juntos ahora cumplimos, además que pintarlo ha resultado un gran placer, una forma personal de vengarlo, los niños y niñas de mi generación fuimos criados con Chávez, nos enseñó qué es la dignidad. Siempre pintamos a Chávez a caballo, en la siembra y reivindicando su ser llanero, campesino, libertario, rebelde y amoroso, además, les confieso algo espiritual, siento que a Chávez le gusta que nosotros lo pintemos.

—En México hubo una tradición de muralistas como José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, ¿por qué en nuestro país no se ha afianzado un movimiento muralista?
—En Nuestra América históricamente nuestros muros han sido de rebeldía, desde México hasta la Patagonia, pero más allá de la belleza y la estética burguesa, ganarle una pared al sistema no ha sido fácil en todos los tiempos. Pienso que no se ha afianzado un movimiento porque el muralista es un obrero tercerizado, marginado, y en ocasiones maltratado; casi siempre andamos buscando tigres para sobrevivir y cuando se dirige una política pública hacia el sector no alcanza para todos y eso nos divide, el muralismo constantemente es saboteado, discriminado, porque el enemigo sabe el poder que tiene y más si estamos los muralistas unidos.

—¿Es efectiva la comunicación de los murales?
—La comunicación es un derecho humano y los murales dicen hasta lo que no se puede decir y los espectadores asumen las ideas rápidamente y es un medio permanente directo, concreto y gratuito, expresa lo que quiere y no lo puedes callar, con murales nos han adoctrinado una y otra vez; en ocasiones no sabe de técnicas, reglas o métodos, simplemente importante en el contenido. Solo tienes que ver y el mural entra en tu mente.

—¿Se puede vencer el bloqueo y las sanciones a punta de murales?
—El bloqueo mental es el primero que hay que vencer, experimentemos, hagamos murales contra las sanciones a nivel mundial a ver qué pasa. Sabemos que quien bloquea y sanciona a este pueblo es un criminal, pero quién nos puede sancionar la voluntad de crear, ahora somos super humanos capaces de resistir inventando, podríamos hacer ciudades murales, porque en las crisis activamos los dos hemisferios del cerebro en busca de soluciones. El muralismo pretende el equilibrio, solo nosotros juntos, con ideas, venceremos.
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Retrato Hablado

“La vida es una historia contada por un idiota, una historia llena de estruendo y furia, que nada significa”. El dramaturgo y poeta más importante de Inglaterra, y uno de los más grandes del mundo, William Shakespeare, en cada una de sus obras fue afirmando y concibiendo frases geniales que fueron tomadas como certeras siempre. Hoy, cuando gracias a él y Miguel de Cervantes celebramos el Día Internacional del Libro, podemos decir que el teatro de Shakespeare, después de más de 400 años, sigue tan vigente y tan extraordinario que no nos queda más que admirar ese talento. Sus tragedias: «Romeo y Julieta», «Hamlet», «Macbeth». O sus comedias como «El Mercader de Venecia», o «El Sueño de una noche de verano», son obras populares que han sido conocidas por todos nosotros. También escribió los poemas: «La violación de Lucrecia» y «Venus y Adonis». En fin, un hombre que a punta de escritura fue haciendo un camino que lo convirtió en universal. En Hamlet está la frase que todo el mundo hizo suya: “Ser o no ser, esa es la cuestión”. Fue con «La tempestad» con la que puso fin a sus obras en 1611. Nació un 23 de abril de 1564 y murió un 23 de abril de 1616, en el Reino Unido.
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El viernes de Lira