ASÍ DE SENCILLO | El gran lector

Maritza Cabello

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El abuelo lee el río, sabe donde hay corrientes, donde fluye el cause sin tropiezos. Cuando hay que cruzarlo sin atropello.

El abuelo lee el río, le pregunta, cómo estás hoy.

Conversan y le pide permiso.

El abuelo lee el cielo y sabe si va a llover, si caerá aguacero o lluvía pasajera. Con certeza sabe a la hora que llegará la lluvia.

Se prepara para recibirla sea garúa o chaparrón.

El abuelo lee el viento. Lo saluda y éste le cuenta lo que vió por el norte o por el oeste. Sabe si es viento de agua, brisa o huracán.

El abuelo lee el fuego.

Se miran uno al otro en su majestuosidad imponente. Se respetan como dos caballeros sin discordia. Lo controla con destreza hasta donde el fuego lo permite.

El abuelo lee mi mirada. Me pregunta: ¿Mija, qué le pasa hoy? O ¡Umju! ¿Por qué tan contenta?

No se le puede ocultar nada, porque es un gran lector de ojos.

El abuelo lee.

Maritza Cabello