MEMORIAS DE UN ESCUÁLIDO EN DECADENCIA | Puppys

Roberto Malaver

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¡Nos volvieron a joder! Vamos de mal en peor. Parece que tenemos a un carajo infiltrado en el departamento de publicidad. Esa vaina de lanzar ahora una Plataforma Unitaria de Partidos Políticos y Sociedad, y que a nadie se le ocurra pensar cómo quedarán las iniciales de esa pendejada, fue un grave error. Comenzamos bien con la Mesa de la Unidad, la Mud. Después seguimos con un Frente Unido, o no recuerdo cómo era esa vaina, y luego vino la hecatombe. El Comando unificado de la Oposición –CULO–, y después, el compañero James Story, en vista de que se enteró de que nosotros no servimos para un carajo, también nos envió una carta y nos dijo que le echáramos bola, que ahora la vaina se llama NELA. Pero la vaina tampoco caminó y no duramos un carajo como NELA, aquello, como diría un margariteño amigo, “duró menos que un peo en un chinchorro”. Y ahora vino la cumbre iberoamericana del nuevo nombre. Un lanzamiento por todos los medios. Y se viene la Plataforma y señores, aquí está, llegó Puppys, la nueva oposición con palitos energéticos que le dan más energía. Somos serios nada más que para robar, pero para crear un nombre serio nos cuesta una bola y parte de la otra. Ahí tenemos un carajo infiltrado para crear ese tipo de vainas únicamente, y para que nos jodan los chavistas, que de paso, están siempre mosca, pendientes de los errores que cometemos, que son bastantes, y listo, salen a jodernos, porque se la ponemos papaya, bombita, flay al cuadro, mandarina.

Así que seguimos fieles a la única línea que hemos tenido. Cometer errores hasta el cansancio. Es una línea involuntaria. Porque si alguien nos dijera que cometiéramos errores para llegar al éxito, seguro que haríamos otra vaina. Ya nos llaman los cachorros, porque parece que la vaina esa de Puppys quiere decir cachorros, y por lo menos avanzamos, porque antes éramos los perritos que le movían la colita a Trump y ahora a Biden, ahora como Puppys estamos más liberados. Porque hay que decir una vaina, en ese lanzamiento de la plataforma política, o mejor de Puppys, el interino tomó la palabra y dijo unas pendejadas ahí que nadie entendió, pero que seguramente él le dijo a James Story que hizo su parte y la hizo bien. Porque somos así, después que nos pagan nos importa un carajo lo que podamos hacer, y además, con ese montón de dólares que nos hemos robado a quién carajo le importa lo que hagas bien o mal. El que nos acaba de echar una vaina es el italiano ese que llaman Américo de Grazia, que dice que le importa un carajo lo que diga la oposición pero que él se va a lanzar como candidato a gobernador por Yaracuy. Ese es más arrecho que el perro de los Branger. Ya dijimos que si no hay elecciones libres no participamos, aprobado por Biden, y este hombre se fue de boca y por lo visto hay otros que también quieren participar, eso no es propio de un Puppys.

Y otra vaina. Seguimos siendo miserables. No aprendemos. Se murió Aristóbulo Istúriz y salimos a decir idioteces por allí, cuando nada nos cuesta reconocer que ese señor le echó bolas a su vaina y que no habló paja, ni robó como nosotros, sino que estuvo siempre trabajando por lo que creía, tanto que el compañero Embajada Radonski lo reconoció en Twitter diciendo: “Mis condolencias a la esposa y demás familiares de Aristóbulo Istúriz, a quien conocí por allá a finales de los 90 y con quien siempre tuve una relación de respeto en el marco de nuestras diferencias políticas. Paz a su alma”. Y eso fue suficiente para que demostráramos, al responderle, la capacidad que tenemos para ser imbéciles a tiempo completo. Perdimos un poco de humanidad, y por lo visto no la vamos a rescatar nunca, porque estamos dejando de ser seres humanos, incluso, personas, como diría Manuel Rosales.

El papá de Margot vio la noticia de la muerte de Aristóbulo Istúriz por el canal ocho. Se puso de pie y estuvo guardando un minuto de silencio. Después, se fue al cuarto y nos vio, y silenciosamente cerró la puerta. Era como diciéndonos, “este es mi homenaje a ese hombre, porque yo sí soy humano”.

Y Margot, por primera vez, no cantó.

Roberto Malaver