HORIZONTE DE SUCESOS | Realidades envolventes II

Heathcliff Cedeño

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Ya he dicho en otra oportunidad que hay realidades que son envolventes y determinan el espíritu del tiempo en que vivimos. Es como si un estado de ánimo nos cubriera a todos y entráramos en una suerte de sintonía inexplicable.

Sucede algo similar cuando llega la lluvia y el frío y de pronto el ambiente se recarga de un aire de tristeza y todo el mundo se vuelve medio melancólico. Pero lo climático es otra cosa. Lo que quiero referir es que a veces hay atmósferas que se vuelven misteriosas como si algo estuviera por suceder.

También pasa que de pronto todos andamos como en mala racha y cuando nos encontramos con amigos y conocidos muchas veces coincidimos en que nos fue mal a todos. Podríamos tomar como ejemplo esta semana que culmina hoy.

Además de la lluvia repentina, la muerte inesperada de un líder político y accidentes que no pasaron a mayores hubo un sentimiento general que arropó la semana. Y esto puede deberse a que no solo la sociedad funciona como un cerebro colectivo, también hay un sentimiento que le da carácter de unitariedad a nuestra realidad.

Dice Christlieb que los ritmos son una realidad envolvente y ambiental en la que la sociedad también parece tener un alto grado de afectividad: las masas son fenómenos típicamente rítmicos, que se encogen y se expanden, como si palpitaran, que titilan, oscilan, se bambolean, traquetean, en sus avances y retrocesos, con porras, pasos, gritos, banderas que ondean, puños que se agitan, cargados de indignación, de dignidad, de celebración o de lamento, que parece que en vez de estar hechos de gente estuvieran hechos de olas, columpios, péndulos, bailes y tambores.

Pues dicho esto es innegable que la sociedad se define con movimientos. El oleaje es una forma precisa de definirla porque los sentimientos también son un ir y venir constante: hecho de exaltaciones, tristezas, alegrías y también de periodos planos en los que parece que no pasa mucho.

Es como si lográramos traspasar las propias barreras que usamos para definir a la sociedad y nos dejáramos arropar por una bruma que se desplaza como un río de tiempo, en que las partes que lo componen pierden sus contornos y todo se vuelve una masa donde no se separan los sentimientos, las cosas y las personas.

Heathcliff Cedeño