BAJO LA LUPA | El fantasma de la pesca de arrastre

Eduardo Rothe

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Desde el oriente de Venezuela llegan voces de alarma (o alarmistas) sobre un criminal intento de reintroducir la pesca de arrastre en el mar venezolano. Es posible y hasta probable que exista quien esté tramando semejante crimen contra la naturaleza patria y las comunidades pesqueras, y como “un grito a tiempo es mucho cuento” me voy a permitir recordar algunas cosas:

La pesca de arrastre es un sistema que consiste en arrastrar por el fondo una red en forma de embudo, cuya boca se mantiene abierta por unos portalones de madera unidos por una cadena, para capturar camarón. El camarón rara vez supera el 15% de la captura, y el resto (llamado “broza”) es arrojado al mar. El daño que causa no sólo es el producido por la cantidad de peces –y tortugas- muertos inútilmente en la faena sino también y sobre todo que la cadena arrastrada por el fondo marino destruye el frágil ecosistema donde se depositan los huevos y larvas de muchas especies, donde nacen y se desarrollan sus ejemplares más pequeños. Es como meter un tanque de guerra en una maternidad que no sólo mata a los recién nacidos sino que destruye el sitio donde pueden nacer otros.

La pesca de arrastre ya había destrozado el Golfo de Venezuela y el litoral central, y estaba acabando con los fondos del Oriente y el Golfo de Paria cuando fue prohibida por la Ley de Pesca de Chávez, una de las 49 leyes que llevaron al golpe de Estado de abril de 2002. De hecho, el primer gremio que su puso en huelga contra el Comandante fue el de los industriales de la pesca de arrastre, que acabó sin pena ni gloria porque el camarón para exportación no era (y no es) parte de la dieta básica del pueblo venezolano.

Es posible que los industriales (generalmente italianos) de la pesca de arrastre puedan convencer o comprar a políticos locales del Oriente (Anzoátegui, Sucre y Nueva Esparta) para que intenten modificar la Ley de Pesca, argumentando: 1) la creación de empleos, lo que es falso porque en los barcos de arrastre sólo trabajaban tres o cuatro obreros mal pagados, en condiciones infames. 2) porque produce alimentos, lo que es doblemente falso porque el camarón capturado a costa de acabar con otras especies y los fondos marinos es para exportar, con ganancias en dólares que justifiquen la inversión.

Un político puede permitirse semejante desatino porque, a fin de cuentas, lo único que puede perder es su reputación, si es que la tiene, a cambio de un puñado de dólares… pero ningún pescador o comunidad pesquera votaría por semejante crimen ecológico y social. Es ahí donde la democracia participativa y protagónica muestra su importancia en el Proceso.

Durante los últimos años del puntofijismo los pescadores del Estado Sucre tirotearon y quemaron al menos un barco de arrastre. En el supuesto negado de que se modifique la Ley de Pesca y los pescadores tengan que recurrir a la violencia para combatir la pesca de arrastre, desde ya me declaro, como pescador artesanal que fui por 20 años, solidario y cómplice en cualquier acto de violencia contra la pesca de arrastre que se produzca en aguas de Venezuela.

No faltaba más: es lo menos que puedo hacer.

Eduardo Rothe