HISTORIA VIVA | La guerra en el mar

Aldemaro Barrios Romero

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La guerra de independencia en Suramérica tuvo un impacto mundial significativo no solo porque se conmocionó el tablero de las relaciones internacionales con las grandes potencias de entonces, igual se involucraron soldados irlandeses, ingleses, italianos y norteamericanos, recursos materiales y financiamiento de algunos agentes políticos y financieros en Estados Unidos e Inglaterra, con el agregado de amenazas de la Santa Alianza que con Francia y Prusia estuvieron a punto de involucrarse en esa conflagración.

Se ha escrito mucho sobre la guerra que se libró en los terrenos de batalla al interior del continente, en los campos, montañas, llanuras y planicies suramericanas; sin embargo el tormentoso Mar Caribe fue un escenario de vibrantes y encanecidas batallas marítimas, tan irregular como la guerra de guerrillas, los barcos patriotas o corsarios contra las flotas españolas de guerra o mercantes que no pudieron con las avanzadas de corsarios que los seguían y atacaban desde las mismas costas europeas, para traerlos prisioneros hasta las Cortes de Almirantazgo en Juan Griego en Margarita o en Angostura.

Bolívar decretó el bloqueo de las costas de Guayana, Cumaná y Barcelona el 6 de enero 1817, se fortaleció así un frente de guerra cuya comandancia correspondió al Almirante Luis Brión, pero era necesario darle formalidad y regencia a las acciones asimétricas marítimas por ello el Congreso de Angostura creó las Cortes de Almirantazgo en Juan Griego, en Margarita, y la del puerto de Angostura hacia 1819:

…su misión era reglamentar la práctica del corso. Esta Corte, junto con los corsarios, contribuyeron a dar cimientos a la futura armada colombiana, así como a sostener el honor y derechos de la República, empezando a obtener respeto para el Gobierno por parte de otras naciones. La Corte de Almirantazgo permitió a los patriotas lograr el predominio marítimo hacia 1820, empleando el corso también para resguardar la soberanía nacional, además de para edificar la marina (1).

Fue un escenario de confluencias y enfrentamientos marítimos desde el norte y el sur, por un lado los corsarios norteamericanos que obtenían la patente de corso de los agentes del gobierno Colombiano para en representación de los patriotas hacerse de embarcaciones y recursos de flotas españolas y portuguesas o cualquiera que no contara con los documentos que probaran su origen, esos eran rematados por las Cortes de Almirantazgo, lo que infligió un fuerte daño al abastecimiento logístico de las tropas realistas en tierra firme. Por las costas del Atlántico desde las bocas del Orinoco hasta el Río de la Plata, los corsarios artiguitas acosaron a los españoles hasta finales de 1820 cuando el patriota José Gervasio Artigas fue derrotado.

Bolívar y Luis Brión lograron articular un arco de defensa marítima con fuerza y poder a tal punto que en 1823, el ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña George Canning, advirtió secretamente a la monarquía portuguesa asentada en Brasil de no provocar a Bolívar, en el entendido de que los portugueses se encontraban solos en un vasto continente que estaba abriéndose paso a la forma de gobierno republicano (2).

A pesar que el gobierno de Estados Unidos, representado en la persona de su presidente James Monroe y su Secretario de Estado John Quincy Adams, había formalizado el tratado Adams-Onis en 1821, que les “obligaba” a la neutralidad ante las luchas independentistas de Hispanoamérica, agentes patriotas y comerciales norteamericanos prestaron apoyo y financiamiento para el fomento de embarcaciones corsarias que desconociendo tal acuerdo salieron desde el puerto de Baltimore para crear una verdadera y poderosa armada corsaria que atacó y neutralizó centenares de barcos españoles en el mar Caribe y en el Atlántico.

Baltimore era, para entonces, una de las ciudades portuarias con mayor poderío marítimo por la capacidad industrial de construcción de goletas conocidas como las “Baltimore Clippers” o tijeretas de guerra, pero además era una ciudad con una mixtura étnica multicultural que desde mediados del siglo XVIII fue ocupada por inmigrantes europeos: ingleses, alemanes y escoceses. Los agricultores de origen irlandés nacidos en Estados Unidos ocuparon tierras en el área que ahora abarca Carroll, Harford, Frederick y los condados de Washington en Maryland… Estas circunstancias hicieron que la población fuera autónoma e irreverente.

En 1820 ocurrió una depresión económica en el norte que favoreció el comercio de los Estados Unidos con el sur y en medio de la guerra de independencia los intercambios comerciales con las excolonias españolas se intensificaron desde 1821 en adelante …exportaciones a México, América Central y América del Sur experimentaron un rápido aumento. Subieron de más de dos millones y medio dólares en 1821 a más de trece millones y medio en 1825, y mientras que pronto declinaron de esta eminencia, fueron más tres veces y media más al final de la década que lo habían sido al principio (3).

Las quejas de Quincy Adams sobre los funcionarios en Baltimore eran muy frecuentes y duras, a decir del autor Charles C. Giffin:

Según Adams, el fiscal de distrito, Elias Glenn, además de ser ‘un débil, hombre incompetente “tenía un hijo preocupado en los corsarios”; el director de correos, John Skinner, había sido “acusado de estar interesado en los piratas corsarios”; el recaudador de aduanas, James McCulloh, era “un entusiasta de los sudamericanos, y fácilmente engañado por bribones”; los “Inspectores de Hacienda tenían la costumbre de recibir obsequios de los comerciantes importadores”; y de alguna manera, los corsarios nunca fueron sorprendidos contrabandeando su premio mercancías en Baltimore (4).

El historiador venezolano José Maita destacó en su trabajo La Guerra del Corso como un grupo de oficiales marinos extranjeros, casi todos norteamericanos, abordaron sus flotas en esa guerra marítima a favor de los patriotas independentistas suramericanos al señalar que desde Baltimore salió …una inmensa oleada de corsarios hacia Sudamérica… John Dieter, Daniel y James Chayter, James Barnes, John Daniel Danels, Thomas Boyle, John Clark y José Almeida. Este último de origen luso-americano realizó una proeza marítima formidable al perseguir un barco español conocido “Arrogante Barcelonés” cargado de cacao, café, cueros, azúcar, entre otros productos tropicales, en toda la ruta desde el Caribe, cruzó el Atlántico hasta darle alcance cerca del puerto de la Coruña en España, cuando lo asaltó y trasladó desde Europa hasta el puerto de Juangriego para entregarlo a la Corte de Almirantazgo en Margarita.

Las autoridades españoles los calificaron de piratas y salteadores marítimos, sin embargo muchos de ellos venían de las luchas independentistas en EEUU. Todavía está por escribirse la contribución del pueblo marinero norteamericano en las luchas marítimas de independencia en Suramérica.

Aldemaro Barrios Romero | venezulared@gmail.com

(1) Maita, José Gregorio. La Cortes de Almirantazgo y la guerra del corso. Libro Conmemorativo de los Doscientos años de la creación de la Corte de Almirantazgo en Venezuela. 2019. Asociación Venezolana de Derecho Marítimo. Caracas, Venezuela.
(2) H. W. V. Temperley The Later American Policy of George Canning. The American Historical Review , Jul., 1906, Vol. 11, No. 4 (Jul., 1906), pp. 779- 797 Published by: Oxford University Press on behalf of the American Historical Association Stable URL: https://www.jstor.org/stable/1832228
(3) Sanford Higginbotham. Philadelphia commerce with Latin America, 1820-1830 The University of Pennsylvania, Philadelphia. 1942. Disponible en: https://www.jstor.org/stable/27766532?seq=1
(4) Charles C. Giffin, Privateering from Baltimore During the Spanish American Wars of Independence, 35 MD. Historical Magazine 1, 4 (1940).