Continúan fuertes protestas en Cali

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La violencia se ha apoderado de la tercera ciudad de Colombia, tras los conflictos iniciados en Bogotá

06/05/2021.- Las noches se volvieron pesadilla en Cali, Colombia, tras la violencia de las protestas contra el gobierno colombiano que convergen es un país sumido en seis décadas de guerra, informó el portal 24 Matins.

En Cali, la llamada «capital del posconflicto», el acuerdo de paz firmado con la guerrilla FARC en 2016 no trajo la calma esperada. Desde que comenzaron el 28 de abril las manifestaciones contra el presidente Iván Duque se tornaron en revueltas en la urbe, duramente reprimidas por la fuerza pública, y la situación empeoró este 3 de mayo.

La AFP recabó tres testimonios de las escenas de terror que sacudieron la capital del Valle del Cauca, con 2,2 millones de habitantes, y el municipio aledaño de Palmira, donde las revueltas dejaron 32 muertos en Cali, «siete relacionados con las marchas», según la Alcaldía.

La ciudad ha recibido una migración campesina y pobre en medio del conflicto armado, que no logró integrar del todo y eso provoca «demasiada desigualdad», describe a la AFP Edgar Barrios, rector de la Universidad del Valle.

La situación se agravó por la crisis económica desatada por la pandemia, que afectó la industria, el comercio y la agricultura de esta ciudad del suroeste del país, donde la violencia repunta tras el acuerdo de paz.

En Cali se juntaron descontento social, pobreza, «economía ilegal de narcotráfico» y «distintas formas de criminalidad» que se arraigan en barrios deprimidos, añade el académico, indicó 24 Matins.

A los bloqueos de vías, que provocan desabastecimiento de gasolina y medicamentos en plena pandemia, el gobierno respondió con la militarización de la ciudad.

El joven Kevin Agudelo, de 22 años, asistió el lunes a una protesta con velas en Siloé, un barrio marginal de Cali, y recuerda que prometió a su madre no acercarse al «alboroto».

«Pero decía que iba a marchar por el bienestar de Colombia», añade entre sollozos Ángela Jiménez. Fue la última vez que lo vio con vida.

Según 12 testimonios recabados por la AFP, policías antidisturbios y fuerzas especiales arremetieron contra la protesta pacífica sin ninguna concesión, citó 24 Matins.

Agudelo cayó junto con dos personas, todas baleadas, según se aprecia en fotos y videos.

La Organización de las Naciones Unidas (OUN) se pronunció «profundamente alarmada» por los excesos de la fuerza pública en Cali, cuando «la policía abrió fuego contra manifestantes, matando e hiriendo a varias personas».

Los policías también han sido blanco de la violencia en las calles. En los barrios, las bandas armadas conocidas como «combos» atacaron a la fuerza pública y dejaron 176 uniformados heridos, 10 por arma de fuego, según autoridades.

El patrullero Luis Guerra, del escuadrón andisturbios, casi pierde el pie por el estallido de una artefacto explosivo el 28 de abril pasado.

«Resultó que venía un grupo de unos (100) manifestantes violentos por otra calle, muy aparte de lo que fue la manifestación pacífica, encapuchados, tapados totalmente la cara, arrojando objetos contundentes, artefactos conocidos como papas bomba», recuerda.

Estaciones de policía y un hotel donde se hospedaban uniformados también fueron atacados a disparos, según la versión oficial.

Para Carlos Alfonso Velásquez, coronel retirado y analista de la Universidad de la Sabana, puede haber infiltrados de grupos «dispuestos a la rebeldía» en las protestas, personas que buscan «dar la imagen que se salió el asunto de control».

Pero un policía debe «hacer de tripas corazón». «Esos escudos que tienen y esos cascos son para protegerlos también de balas», sentencia, reseñó 24 Matins.

AGENCIAS / CIUDAD CCS