Mujeres ausentes

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Estando en el monumento a los heroes de Carabobo y habiendo escuchado unas seis horas de clases de historia, la ausencia del nombre de alguna mujer, entre tanto hombre, fue inspirador

Mercedes Chacín

16 bustos de heroes de Carabobo dan la bienvenida

Resulta que hoy 3 de mayo de 2021, mientras escribo, se cumplen 200 años de la declaración de la independencia de Coro, bajo la égida libertadora de Josefa Camejo. Resulta que en Venezuela estamos empeñadas desde hace rato en abrazar la equidad en todos los ámbitos, y uno de sus resultados es el uso del lenguaje no sexista porque la Constitución de 1999 está escrita así, en justicia. Resulta que en la historiografía venezolana no hay mayor información sobre la participación de la mujer en las luchas por la Independencia. Resulta que en los últimos 20 años se ha ido visibilizando, muy lentamente, cuál fue nuestro papel en la gesta libertaria. Y resulta que en reciente visita al monumento del Campo de Carabobo la ausencia de un nombre de mujer es tan visible que nos inspiró.

El sargento Marco Alí Castillo impartió su primera clase de historia de ese día en el monumento a Carabobo contando la hazaña de cada uno de los 16 hombres que ocupan dos hileras (de ocho bustos cada una) frente al Arco, lo cual le tomó cerca de una hora: José Antonio Páez, Manuel Cedeño, Ambrosio Plaza, José Francisco Bermúdez, Rafael Urdaneta, Pedro Briceño Méndez, Bartolomé Salom, Santiago Mariño, Thomas Ilderton Farriar, José Cornelio Muñoz, Pedro Camejo, Antonio Rangel, Juan José Rondón, Diego Ibarra, Miguel Antonio Vásquez y Manuel Manrique.

—¿Hará falta la presencia de la mujer en estos monumentos a Carabobo más allá de los símbolos? —le preguntamos al sargento Castillo.
—Es muy subjetivo, lamentablemente no ha habido en los estudios desde 1821 hasta la actualidad referencias a eso. El trabajo más exhaustivo en el estudio de la batalla es el libro del general Eleazar López Contreras, y últimamente hay una obra que se llama Carabobo Caminos de gloria, cuyo autor es el general Frank Zurita, y ahí en esa obra sí se resaltan aspectos de la intervención de la mujer en la Batalla. Para estos 200 años el Instituto de Patrimonio Histórico y Acervo Cultural de la Nación debería hacer un estudio para considerar el papel preponderante de la mujer en la Batalla, como lo hizo Josefa Camejo que fue quien se rebeló contra los españoles en Coro.

Hablan las mujeres

Resulta que la historiadora Gladys Arroyo cree que Josefa Camejo o Dominga Ortiz, o Concepción Mariño o Ana María Campos, deben compartir podio con los hombres en aquello de los homenajes y las celebraciones de nuestras hazañas independentistas. Resulta que lastimosamente la hazaña de solo unas pocas, poquísimas, como Luisa Cáceres de Arismendi, es recogida profusamente por la historiografía patriarcal y su vida es tan conocida como la de la Negra Hipólita, la mamá sustituta de Bolívar. Las mujeres sabemos muy bien qué significa eso de que historia la escriben los vencedores.

Resulta que la historiadora Diana Pérez Mendoza piensa lo mismo: “No hay estudios que se ocupen de las mujeres pero conocemos a algunas, entre las que está Josefa Camejo. Su papel fue de tal importancia que no se pudo esconder, ella fue quien organizó la expulsión de tropas españolas de la ciudad de Coro, que fue uno de los grandes bastiones realistas en Venezuela, porque se opusieron a la Junta Suprema de 1810 y a la declaración de la Independencia de 1811. Josefa fue quien organizó y liderizó las tropas para expulsar a los españoles. Pero hay muy poca información sobre Josefa Camejo, no hay un conocimiento a fondo sobre ella como personaje. Fue una mujer que tuvo siempre simpatía por las ideas patriotas, no como otros personajes que en una primera etapa no estuvieron claros, ella sí, desde el primer momento, siempre tuvo muy claras cuáles eran sus convicciones y sus ideas, y por eso en 1821 tomó la batuta en la Ciudad de Coro. Tristemente la historia se ha centrado solo en lo militar y en los grandes militares, obviando por ejemplo tareas logísticas”.
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Justicia

El Arco de Carabobo fue inaugurado en 1921. Es pues, un arco centenario. Sus columnas tienen 28 metros de altura unidas por el arco. Encima de ese arco, en la cúspide se encuentra “un busto que representa a la República” y debajo está la Tumba del Soldado Desconocido. El lenguaje no sexista, en 2021, podría hacer un poco de justicia a la participación de la mujer y, además de la osamenta de un hombre, hacer que estuvieran allí los huesos de una soldada. Y más allá, así como hay un busto del general Rafael Urdaneta, que no estuvo en Carabobo pero liberó Maracaibo, haya uno de Josefa Camejo. Lo que es igual no es trampa.
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Manganzones creativos

En los 199 kilómetros que separan a Caracas del municipio Libertador del estado Carabobo, Pedro Chacín (que falleció un 1 de mayo, en 1993), fue el pretexto para hablar de la mujer, de la violencia, del amor, de la vida. Desde que Teresa Ovalles se montó en el auto y bautizó a esa parte del grupo como “dos mujeres con un par de manganzones” supimos que la travesía hacia “el lugar donde nació Venezuela” iba a ser digna de contar por más de una razón. Llegamos a algunas conclusiones o enunciados: los manganzones incomprendidos no quieren ser hombres (de la especie de hombres que matan y maltratan a las mujeres); el feminismo no busca el exterminio del hombre, busca la equidad; manganzones y mujeres pueden coincidir en algunos ideales: abrazan por igual al ecologismo y a la vasectomía como método anticonceptivo; la lucha por la equidad entre hombres y mujeres será más larga que la lucha de clases.