EstoyAlmado | Nuevo CNE

Manuel Palma

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Culmina el primer cuatrimestre del año y la Asamblea Nacional suma temprano un logro palpable con la elección de los nuevos rectores del Poder Electoral. La designación de los nuevos rectores abre una nueva etapa en el país. Además revela la voluntad genuina de un cuerpo colegiado en destrabar la coyuntura política en tiempos de asedio, sanciones e hiperinflación.

Los nuevos integrantes del CNE revelan que el chavismo es una fuerza política con vocación a respetar lo acordado en el diálogo y en la negociación política. También rompe la matriz, tejida por años por politiqueros y empresas mediáticas, de que el chavismo no era capaz de participar en unas elecciones con un árbitro compuesto como el de ahora. Además, reafirma que el chavismo como sujeto histórico tiene el vigor para afrontar cualquier elección, así sea con 5 rectores del CNE (entre principales y suplentes) contrarios a la Revolución Bolivariana.

A juzgar por los miembros opositores seleccionados como rectores principales y suplentes, sin duda, el chavismo demostró que tiene el arrojo para hacer concesiones en aras de los intereses supremos de la nación. No fue poca cosa.

Enrique Márquez, el actual vicepresidente del CNE, viene de formar parte de la directiva de la AN del periodo 2016-2017, cuando la institución fue declarada en desacato por el TSJ y empezaba su andar de desestabilización contra el resto de los poderes públicos. Para entender por qué Fedecámaras felicitó al nuevo CNE es necesario subrayar que el rector suplente de Márquez será Francisco Martínez, expresidente de Fedecámaras entre 2015 y 2017.

En tanto, Roberto Picón, otro de los rectores opositores del CNE, es un empresario que fungió como asesor técnico y electoral de la extinta MUD en diversos procesos electorales. Junto a Súmate, fue un ferviente activista contra el organismo comicial. Incluso, en el 2017 el presidente Maduro informó que Picón fue arrestado tras dirigir un plan para sabotear las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente. El jefe de Estado, en su programa Los Domingos Con Maduro número 30, dijo que Picón tenía “cómplices” en el CNE para llevar a cabo esa operación.

Si Picón hubiera logrado su cometido, la elección para la Asamblea Constituyente no hubiese llegado a buen puerto, y las guarimbas no se hubiesen apagado tan fácilmente a consecuencia de esos comicios que impidieron un conato de guerra civil.

Así las cosas, vista la trayectoria en los últimos años de Márquez y Picón, sus designaciones no son más que un verdadero gesto de paz de la Revolución Bolivariana, que desdibuja la falsa imagen de mártir que se ha construido el antichavismo en el exterior.

Asimismo, estas designaciones son un gran aporte para robustecer la confianza en la institucionalidad del país. Es una vuelta de página; una invitación a dirimir lo nuestro entre nosotros sin tutelajes ni injerencias. Se trata de un escenario para dejar atrás los atajos extremistas y la violencia golpista. También se traduce en un avance conducente a lograr la estabilidad política, y a recuperar paulatinamente el estado de bienestar económico para todos.

La designación, sin embargo, es peligrosísima para la derecha consular, aglutinada en la empresa de Guaidó. De aquí a diciembre pueden haber serios problemas de caja en ese interinato fantasioso. Sus financistas, sorprendidos ante las designaciones, evaluarán progresivamente el desempeño del nuevo CNE, y apelarán a la cautela antes de seguir despilfarrando el dinero en esa facha mampara en decadencia.

Es obvio que ese reducto de extrema derecha intentará lo que sea para restarle importancia al nuevo CNE. En la comunidad internacional utilizarán la desgastada falacia de su legitimidad de plaza pública. Mientras que en el país minarán cualquier amago de confianza que pudieran sentir gran parte del electorado. La abstención será su estandarte de guerra hasta nuevo aviso.

Por tal motivo, de ahora en adelante la batalla será por la confianza electoral. Cada acción, movimiento y declaración del CNE, por mínima que sea, será objeto de máximo escrutinio antes, durante y después de cada elección. Veremos.

Manuel Palma