ARTE DE LEER | Wafi Salih o la interpretación de los elementos

Ricardo Romero Romero

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Lo breve, si bueno,
dos veces bueno…
Baltasar Gracián

La naturaleza tiene su discurso. Cada cosa que vemos nos dice algo, transmite su mensaje bajo su propio código, ya sean personas, animales, objetos. Las acciones e interacciones que se desarrollan constantemente, a la par de su desenvolvimiento, son instrumentos de comunicación, poseen su lenguaje, expresiones que se plasman en imágenes que se transforman en diálogos.

Simplemente se requiere estar atento a esos mensajes silentes, a esas formas de un dialecto universal, al baile de los elementos, el canto de los vientos que seducen a las nubes, cortejan a las hojas de los árboles y se embelesan acariciando la fila de las montañas.

La interpretación de ese discurso, a veces corre por cuenta de los y las poetas. Extraen la sustancia y la esencia de eso que para muchos de nosotros pasa desapercibido, pero que tiene un significado de belleza en la sencillez de cortos versos:

Dobla el bambú
cuando lo acaricia el viento
su dura espalda

Wafi Salih (1) tiene una mirada secreta para encontrar el néctar de las metáforas. Elabora con suma precisión lo que acontece en cada rincón de la existencia, algo que ella pretende eternizar:

Míralo bien
el sauce del patio
es un espejo

Desde espacios diminutos, Wafi nos muestra la vastedad del universo:

Vía Láctea
danza sobre el poema
una mariposa

Ella no deja que los instantes se le escapen, la poeta Salih es una captadora de momentos:

Quitó el polvo
          una huidiza lagartija
 en mi librero

Honor al fuego (2) es un poemario que hace gala de lo sucinto, que le tributa a la grandeza detrás de lo que parece efímero, etéreo, sus versos son llenos de fulgor, les caracteriza una superficie acendrada, una llamarada de agrestes sensaciones:

Tanta belleza
sólo un débil reflejo
atrapa el verso

Lección de Zen
sigo el rastro invisible
de un caracol

Muere el grillo
la orquesta del patio
desafina

¿Dónde ahora
la caja de resonancia
del grillo muerto?

El haikú muestra la importancia de lo pequeño ante el infinito. Cada partícula de nuestro mundo material es una entidad de energía estremecedora, donde el movimiento es la constante. Wafi Salih hace de la brevedad su reino. La poeta emite en cada palabra una leyenda, en cada verso la pasión por la vida. Es su paso por este plano, es su maravilloso legado:

Cuando yo muera
harán mis cansados huesos
honor al fuego

Ricardo Romero Romero | @ItacaNaufrago

(1) Wafi Salih (Valera, estado Trujillo 1966). De padres libaneses asentados en tierras trujillanas. Licenciada en Castellano y Literatura y Magister en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Los Andes, donde mantiene la Cátedra de Poesía Venezolana Contemporánea. Entre sus obras publicadas se encuentran: “Los cantos de la noche” (1990); “Las horas del aire” (1991); “El Dios de las dunas” (2005); “Huésped del alba” (2006) –Poesía reunida– ; “Cielos Descalzos” (2009); “Pájaro de raíces” (2002);“Vigilia de huesos” (2009); ”Las imágenes del ausente” (2012); “Consonantes de agua” (2016); “Discípula de Jung” (2016). http://wafisalih.blogspot.com/
(2) Honor al fuego. Poemario (2018). Zócalo Editores (Colección Alegres Provincias)