Derecho humano a la salud debe prevalecer antes que las patentes

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Las patentes son derechos de propiedad intelectual que premian una invención y permiten a los propietarios asegurarse de que nadie pueda aprovecharse de su trabajo, elaborando el mismo producto al menos durante los siguientes 20 años. Sin embargo, hay situaciones excepcionales en que un país puede decidir liberar este derecho aplicando licencias obligatorias para que otras empresas puedan producir, usar, vender o importar una invención protegida.

Liberación de las patentes

En octubre de 2020, un grupo de naciones en desarrollo, tales como India y Sudáfrica, propusieron a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que las patentes sobre vacunas y otros artículos relacionados con el coronavirus fueran eximidas de esta protección.

El tema de las vacunas es excepcional, éstas tienen que llegar a todo el mundo, la vacunación es un problema global. El mundo continúa siendo afectado por la pandemia de coronavirus, especialmente en países como India y en Latinoamérica, que siguen con altos niveles de contagios y fallecidos, a pesar de haber empezado la vacunación. En muchos de estos países en vías de desarrollo el proceso está siendo lento y el número de dosis no es tan abundante como en otras naciones.

En este contexto se ha planteado el debate sobre la liberación de las patentes de las vacunas. Estados Unidos ya apoyó esta acción y la Unión Europea se lo está planteando, algo que ha sido muy celebrado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que esto permitiría liberar la producción de vacunas en todo el mundo y reduciría costos.

Aceptación y rechazo

El pasado 5 de mayo Joe Biden, presidente de Estados Unidos, se pronunció a favor de liberar las protecciones de propiedad intelectual para las vacunas contra la covid-19. Este anuncio ha originado múltiples reacciones.

El mandatario ruso, Vladimir Putin, se mostró a favor de la iniciativa diciendo: “La liberación de las patentes está acorde con las reglas de la Organización Mundial de Comercio, que prevén el levantamiento de la protección de la propiedad intelectual en situaciones extraordinarias, como ocurre actualmente”. Italia también manifestó su acuerdo con la propuesta.

Pero no todos están de acuerdo: Alemania rechazó la iniciativa de Estados Unidos; a este rechazo se sumaron Brasil, Chile y Canadá. Sedes de grandes farmacéuticas, como Reino Unido, Suiza y Japón miran con recelo la propuesta, aduciendo que la protección de la propiedad intelectual es importante para fomentar la innovación tecnológica. A la negativa también se suma la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas, que la considera como una solución “simplista” a un “problema muy complejo”.

De llegar a un acuerdo en la OMC, la suspensión se haría por varios años o por el tiempo suficiente para lograr vencer la pandemia que hasta ahora ha matado a millones de personas en el mundo. Se considera urgente la liberación de las patentes para las vacunas porque cuanto más tiempo se tarde en vacunar a toda la población mundial, mayor será el riesgo de que aparezcan nuevas variantes.

Otras propuestas

Fomentar la colaboración entre compañías farmacéuticas para aumentar la capacidad de producción a escala global. Es mejor apostar por la colaboración y la solidaridad llamando a las grandes farmacéuticas a reservar parte de la producción para países que no puedan producirlas ni adquirirlas.

El doctor José A. Navarro-Alonso, cofundador de la Asociación Española de Vacunas, opina: “La vacunación debe estar a disposición de toda la población. Se ha creado Covax y confío en que se facilite este acceso. Está todo el mundo de acuerdo con que siendo un problema global no debemos dejar de lado a los países de bajas rentas”.

LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS